Un nuevo estudio experimental suma evidencia sobre el potencial antitumoral del CBD frente al melanoma. Se trata de uno de los cánceres de piel más agresivos y su incidencia no deja de crecer a nivel global. A pesar de los avances en terapias dirigidas, inmunoterapia y radioterapia, una parte significativa de los pacientes no responde de manera sostenida a los tratamientos o desarrolla resistencia, con efectos adversos que limitan la calidad de vida.
Investigadores de la Universidad Médica de Kunming, en China, demostraron que el CBD puede inhibir la progresión del melanoma al activar una vía molecular asociada a la regulación epigenética de genes supresores de tumores. El trabajo aporta un mecanismo concreto que ayuda a explicar cómo actúa el cannabidiol sobre las células tumorales y abre una nueva línea de investigación en cáncer de piel.
Qué es el CBD y por qué interesa en oncología
El cannabidiol (CBD) es un fitocannabinoide producido por el cannabis y estudiado con más profundidad que el THC ya que no produce efectos psicoactivos. En los últimos años, la investigación biomédica comenzó a explorar sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes e inmunomoduladoras, con resultados alentadores en distintos modelos de enfermedad, explica el informe de la revista THC.
En el campo del cáncer, estudios previos mostraron que el CBD puede inducir apoptosis, es decir, muerte celular programada, e inhibir procesos clave como la invasión tumoral y la formación de nuevos vasos sanguíneos en distintos tipos de tumores, incluidos los de cuello uterino, pulmón y mama. En melanoma, ya existían indicios de que el CBD podía reducir la proliferación tumoral, pero hasta ahora los mecanismos moleculares involucrados no estaban del todo claros.
El rol clave del receptor PPARγ
El nuevo estudio pone el foco en un receptor nuclear llamado PPARγ. Se trata de un factor de transcripción activado por moléculas lipofílicas, que participa en la regulación del metabolismo, la inflamación y también en procesos vinculados al cáncer.
En distintos tumores, la activación de PPARγ se asocia con una menor proliferación celular, mayor apoptosis y reducción de la capacidad invasiva. En melanoma, investigaciones previas ya habían demostrado que este receptor puede actuar como un freno al crecimiento tumoral, aunque su relación directa con el cannabidiol no había sido demostrada.
Los autores del trabajo observaron que el CBD activa PPARγ en células de melanoma humano, lo que desencadena una cascada de eventos que termina reactivando genes supresores de tumores que estaban silenciados.
Epigenética: cuando los genes se apagan sin mutar
Uno de los aportes más relevantes del estudio es su enfoque en la epigenética. A diferencia de las mutaciones genéticas, los cambios epigenéticos no alteran la secuencia del ADN, sino que modifican la forma en que los genes se expresan.
En muchos cánceres, incluidos los melanomas, los genes que deberían frenar la proliferación celular quedan silenciados por un proceso llamado hipermetilación del ADN. Esto ocurre cuando se agregan grupos metilo en regiones promotoras de esos genes, impidiendo que se expresen.
La investigación muestra que el CBD, a través de la activación de PPARγ, promueve la desmetilación de genes supresores de tumores, devolviéndoles su función protectora.
LRSAM1, un gen que vuelve a activarse
El trabajo identifica a LRSAM1 como un gen clave en este proceso. LRSAM1 cumple funciones relacionadas con el control del ciclo celular y la supervivencia celular, y su inactivación se asocia con el crecimiento tumoral.
Los investigadores demostraron que el CBD aumenta la expresión de LRSAM1 en células de melanoma mediante un mecanismo dependiente de PPARγ y de la enzima TET1, que participa activamente en la desmetilación del ADN. Al reactivarse este gen, se incrementa la apoptosis y se reduce la capacidad proliferativa de las células cancerosas.
Este hallazgo es relevante porque conecta, por primera vez, al cannabidiol con un mecanismo epigenético concreto en melanoma.
Qué mostraron los experimentos en laboratorio
El estudio combinó ensayos in vitro e in vivo. En líneas celulares humanas de melanoma, el CBD redujo de manera significativa la viabilidad celular. Las concentraciones necesarias para inhibir el crecimiento tumoral fueron del orden de los 18 a 21 micromolar, y el efecto se intensificó con el tiempo.
Además, se observó una disminución de la síntesis de ADN, lo que indica que las células tratadas con CBD pierden capacidad de replicarse. Los marcadores de apoptosis también aumentaron, confirmando que el cannabidiol no solo frena el crecimiento, sino que induce la muerte de las células tumorales.
En modelos animales, los resultados fueron consistentes, con una reducción del crecimiento tumoral sin efectos tóxicos evidentes, aunque los autores aclaran que se trata de estudios preclínicos.
Qué significa esto para el tratamiento del melanoma
El melanoma presenta una resistencia intrínseca a muchas terapias convencionales, lo que explica la búsqueda constante de nuevos blancos terapéuticos. El cannabidiol aparece en este contexto como una molécula interesante por su perfil de seguridad y por actuar sobre mecanismos distintos a los de los tratamientos actuales.
Los autores subrayan que este es el primer estudio que demuestra que el CBD puede inhibir la progresión del melanoma modulando la metilación génica. Al mismo tiempo, destacan a LRSAM1 como un posible blanco terapéutico futuro.
Sin embargo, también aclaran que estos resultados no habilitan el uso clínico del CBD en pacientes con melanoma fuera de ensayos controlados. La transición desde modelos experimentales a tratamientos humanos requiere estudios clínicos rigurosos que definan dosis, seguridad, eficacia y posibles interacciones con terapias oncológicas existentes.
Limitaciones y próximos pasos
Como ocurre con gran parte de la investigación básica, los resultados deben interpretarse con cautela. El estudio se realizó en líneas celulares y modelos animales, que no reproducen completamente la complejidad del cáncer en humanos.
Aun así, el trabajo aporta una base mecanística sólida que justifica avanzar hacia estudios clínicos y explorar combinaciones del CBD con terapias estándar, especialmente en pacientes con melanoma resistente a tratamientos convencionales.
La investigación se suma a un cuerpo creciente de evidencia que explora el potencial del cannabis medicinal más allá del alivio sintomático. En este caso, el CBD emerge como una molécula capaz de intervenir en procesos profundos de regulación genética y epigenética.
Lejos de cualquier mirada simplista, el estudio refuerza la necesidad de abordar el cannabis desde una perspectiva científica, regulada y basada en evidencia, especialmente cuando se trata de enfermedades complejas como el cáncer.




