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Memoria Frágil: el día que la lluvia se transformó en tragedia

El 14 de diciembre de 2019 no fue una fecha más en el calendario de Paraná. Fue una herida abierta. Esa noche, el cielo descargó su furia con una intensidad inusual: cerca de 200 milímetros de lluvia en pocas horas bastaron para desbordar arroyos, colapsar calles y poner a prueba una ciudad que no estaba preparada para semejante embate. En ese contexto de caos y agua desatada, una joven de 22 años, Fiorella Furlán, perdió la vida. Su nombre quedó desde entonces ligado a una tragedia que excede lo personal y se inscribe en la memoria social de la capital entrerriana.

Fiorella intentó atravesar el puente sobre el arroyo Antoñico, en la intersección de Gálvez y avenida Ramírez, cuando el cauce -habitualmente dócil- ya se había transformado en un torrente violento. El agua avanzó sin pedir permiso, levantó el asfalto, arrastró ramas, basura, objetos, y finalmente atrapó su vehículo, un Suzuki Swift, en el centro del puente. La escena fue breve y brutal. La corriente comenzó a mover el auto con una fuerza imposible de contener. En medio de la desesperación, Fiorella hizo una última llamada a su padre: “El agua se lleva el auto, no puedo bajarme”. La comunicación se cortó. Esa frase, suspendida en el aire, quedó grabada para siempre.

Lo que siguió fue una movilización pocas veces vista en la ciudad. Bomberos, buzos tácticos, Prefectura Naval, drones, patrullas y vecinos comunes se desplegaron a lo largo del arroyo y del río Paraná. La búsqueda fue colectiva, solidaria, casi instintiva. Paraná entera salió a buscar a Fiorella, como si al hacerlo intentara salvar algo más que una vida: la confianza en que la tragedia podía tener un final distinto. El domingo apareció el automóvil, vacío. La esperanza se volvió frágil. El lunes, un kayakista encontró el cuerpo en el río, cerca de Bajada Grande. La autopsia confirmó la causa de muerte: asfixia por inmersión.

La muerte de Fiorella Furlán no fue solo el resultado de un temporal extremo. Dejó al descubierto una trama más compleja y dolorosa: la ausencia de señalización adecuada, la falta de cierres preventivos en zonas de riesgo, la inexistencia de protocolos claros ante emergencias climáticas. Preguntas que llegaron tarde. La lluvia había hecho su trabajo, pero también lo habían hecho las omisiones.

A más de cinco años de aquella noche, Fiorella sigue presente. Su historia se convirtió en una advertencia silenciosa que resuena cada vez que el cielo se oscurece y la lluvia golpea con fuerza. El puente del Antoñico ya no es solo un punto del mapa: es un símbolo. Un recordatorio de lo que ocurre cuando la naturaleza extrema se combina con infraestructura vulnerable y decisiones tomadas a ciegas.

“Memoria Frágil”, el programa que recupera esta historia, no busca reabrir heridas sino recordar para comprender y comprender para prevenir. Porque Fiorella tenía 22 años y una vida por delante. Porque ninguna ciudad debería acostumbrarse a que el agua se lleve a sus vecinos. Porque la memoria, aunque frágil, puede ser el primer paso hacia una responsabilidad colectiva que evite nuevas tragedias.

El día que la lluvia se transformó en tragedia

El sábado 14 de diciembre de 2019 quedará marcado en la memoria colectiva de Paraná como una de las jornadas más trágicas de los últimos años. Ese día, un temporal descomunal descargó cerca de 200 milímetros de agua en pocas horas sobre la capital entrerriana, provocando el desborde del Arroyo Antoñico y desencadenando una tragedia que conmovió a toda la provincia. Fiorella Furlán, de apenas 22 años, se convirtió en la víctima fatal de una combinación letal.

La furia de la naturaleza, la infraestructura urbana desbordada y un instante de decisión que le costó la vida.

Alberto Galetto

“Recuerdo en realidad todo con detalle porque es un día, un momento difícil de olvidar. Me acuerdo ese día que era un sábado a la tardecita. Había llovido mucho ese día, habían caído más de 100 milímetros y siempre que llovía mucho, la calzada del arroyo se desbordaba. Y recuerdo ese día que estaba mirando -eran aproximadamente las 19 horas-, estaba parado acá en la puerta de mi casa mirando la cantidad de agua que cruzaba por arriba de la calzada, que era mucha, y bueno mientras estaba observando el agua, veo que un automóvil dobla… que era muy común que sucediera, la gente venía por Avenida Ramírez, intentaba cruzar y cuando se encontraba con el agua y la calzada obstruida, daba la vuelta. Ese día vi el auto, que bueno, en ese momento después nos enteramos que era de Fiorella, pero vi un auto negro que para, se detiene porque ve el agua y no puede pasar. Y yo quedé observando la situación. Pensé que no iba a pasar porque estuvo unos minutos detenido y pensé que era alguien que estaba mirando nada más la cantidad de agua. Y en un momento veo que empieza a avanzar lentamente, le hice seña para que no pase… pero bueno, evidentemente no me vio, pero un día ya estaba oscuro y lloviznaba. No me vio y veo ya el auto se larga a pasar por la calzada, había mucha agua. Y veo que el auto flotó inmediatamente y la correntada lo arrimó y lo dejó pegado sobre el guardarraíl que estaba en ese momento. Y bueno, la corriente era tal que lo empezó… lo sacó flotando y lo llevó el agua desbordada por los costados del guardarraíl. Entonces, al auto lo lleva (el agua) hacia atrás del guardarraíl… y lo tira hacia el arroyo, al cauce del arroyo por atrás del guardarraíl. Y bueno, ahí cuando vi que lo llevaba, salí corriendo; crucé la calle y empecé a correr al lado del auto, al costado de la vera del arroyo, pero hasta 40 metros más o menos después había un cañaveral, no se podía avanzar más, solamente vi el auto, en algún momento vi que se iluminó dentro del auto por un celular y perdí vista el auto. En ese momento, bueno, llamé al 911 le aviso enseguida y, bueno, en 2 minutos estaban los Bomberos y la Policía y empezaron a buscar el auto y a los integrantes del auto… en realidad yo en ese momento no sabía. Vi una persona que lo conducía, pero no veía -porque el auto estaba polarizado- si había más personas. Y, bueno, en ese momento se empezó la búsqueda de los que iban en el auto”.

Ernesto Spadillero

“Lo que recuerdo fue que el agua se escuchaba… El ruido del agua se escuchaba desde mi casa, que yo vivo a 60 metros de acá… y que recibía familiares de Hernández, de la localidad Hernández. Y les advertí que no entraran ¡por favor! por calle Ramírez, porque el caudal se iba a llevar el auto. Luego de eso, pasaron tal vez 30 minutos, 40 minutos, y escuché la sirena. Y ahí nos dimos cuenta de lo que había pasado… de la tragedia que sucedió por negligencia y por no haber escuchado a los vecinos (…) Todos… todos, porque yo no recuerdo bien cuántos días fueron que no encontraron a esta nena, ¿no? Pero, todo el mundo se movilizó… como es, como somos todos nosotros, solidarios… hubo un chico de acá que se tiró al arroyo… en fin, ¿qué puedo decirte? Todo el mundo colaboró Todo el mundo estuvo ahí. Lamentablemente, sucedió. Y nos sentimos muchos… yo me siento culpable también porque a pesar de haber hecho las gestiones y habernos reunido con la gestión de ese momento, hicieron lo mismo que lo que le veníamos advirtiendo que no hicieran: el entubado, el badén. Entonces, ¿por qué no escucharon? No sé cuánto habrá salido esa obra. Pero ¿cuánto vale una vida?”.

Lucas García

“Bueno, más que todo, esa noche, no recuerdo bien en qué horario fue, pensé que ya era tarde, en una tarde noche. Yo no estaba de guardia. Pero, el primer equipo que llega de Bomberos Voluntarios que llega es un equipo un rescate, que llega justamente al puente, al arroyo mismo. A los minutos llegamos nosotros, los oficiales y los de la Jefatura… Llovía bastante fuerte. Había una correntada fuerte y fue una situación muy trágica. Y en los minutos que pasaban, uno trataba de poder aproximarse, ¿no? al auto que se veía que estaba tapado con agua (…) Más que todo la primera noche, que fue la más complicada. Luego, al otro día, se armó mejor lo que fue el COE, lo que fueron los equipos municipales también, que trabajaron mucho, la Federación entrerriana de Bomberos también, un guardavida también, se armó un equipo de trabajo, ¿no? Y la gente misma… que buscaba en el arroyo y bajo el arroyo Antoñico que fue la parte nuestra… la parte nuestra, la de los Bomberos Voluntarios, fue la búsqueda en el arroyo mismo, abajo en los conductos, y con el equipo de drones que en ese tiempo teníamos, que recién comenzábamos. Luego, durante la tragedia de Rosario, decidimos hacer un equipo de búsqueda y rescate con drones, que son los que empezamos a implementar”.

Cuando Fiorella intentó cruzar el puente sobre el arroyo Antoñico, en la intersección de calles Gálvez y avenida Ramírez la ciudad ya estaba siendo castigada por lluvias torrenciales, el pequeño curso de agua habitualmente manso se había transformado en un torrente furioso que arrastraba todo a su paso: su vehículo, un Suzuki Swift quedó atrapado en medio del puente. La correntada comenzó a mover el automóvil con una fuerza imparable. En medio de la desesperación, Fiorella alcanzó a hacer una última llamada a su padre. “El agua se lleva el auto, no puedo bajarme”, alcanzó a decir antes de que la comunicación se cortara abruptamente. Esas palabras quedarían grabadas para siempre en la memoria de su familia y resonarían en toda Paraná durante los días siguientes.

Nicolás Mathieu

“Fue el 14 de diciembre de 2019. Habíamos asumido en la Secretaría de Desarrollo Social el 11 de diciembre: 3 días antes. Y la verdad que es necesario ponerlo un poco en contexto de ese momento. Veníamos de una transición en la cual la Justicia había dictaminado por denuncia entre el intendente que asumía y el que salía por irregularidades en actos administrativos. Esto había hecho que la Municipalidad no tenga los recursos para poder afrontar una emergencia como la que hubo. Ahí, gracias a que estaba el buen apoyo de la Provincia, en ese caso era Marisa Paira, la ministra (de Desarrollo Social) quien nos brindó recursos para poder trabajar. Porque Paraná, sin duda que lo de Fiorella fue la tragedia más grande y no tiene ningún tipo de comparación; pero, en Paraná son 16 los arroyos que la atraviesan. Y bueno, en una emergencia como la que hubo, con la cantidad de agua que llovió, fueron varios puntos de conflicto. Y sí recuerdo que en el caso del arroyo Antoñico, fue la Policía de la provincia quien comandó todo el operativo de búsqueda, junto con los Bomberos. Sí, el personal de Defensa Civil acompañó ese proceso. Y había también mucha, esto hay que destacarlo y es importante decirlo: había mucha solidaridad y muchas ganas de paranaenses de a pie, de poder sumar su granito de arena. Pero, como siempre se hace en estos casos, la Policía, por favor, recomendaba de que no se involucren en la búsqueda, que se estaba haciendo todo lo posible, porque por ahí, desde la buena voluntad, uno puede complicar aún más la situación. Pero, bueno, fue un día de nerviosismo, de una gestión que recién arrancaba. Pero, que a su vez exigía respuesta inmediata y con un caso tan sensible como éste… así que la verdad que fue un desafío”.

Pedro González

“Recuerdo que era un fin de semana, ¿no? Yo ya me desempeñaba como segundo jefe de la División Bomberos Zapadores, un sábado particularmente. Tengo recuerdo después de mediodía, no sé bien la hora, no recuerdo bien la hora, había llovido, estaba lloviendo fuerte… y bueno, recibo el llamado del oficial de Guardia de que teníamos una intervención con la Brigada de Rescate, ¿no? En calle Gálvez, donde se había ido un vehículo por el arroyo y no podían encontrar. Bueno, entonces me dirigí al lugar y junto con el personal presente estaba gente de la Policía, justamente de la Comisaría, de la Jefatura Departamental, Bomberos Voluntarios, gente de la Municipalidad ya se arrimó después del lugar. Y bueno, tratamos en una primera instancia de recabar la mayor información que se podía recabar acerca de dónde podía estar este vehículo que fue arrastrado, que muchos lo vieron, con un ocupante, en este caso era la chica Fiorella, ¿no? Y bueno, unos decían que había abierto la puerta, otros decían que no… otros decían que la vieron que se podía haber salido por las ventanas… bueno… empezamos a recabar información y a ciencia cierta no encontrábamos, digamos, no podíamos dar con el vehículo, ¿no? Teniendo en cuenta de que para esa altura ya el caudal del arroyo llegaba, tapaba hasta todas las orillas, más de 3 metros, por decirlo de una manera, porque después se ven la obra ahí donde está el cruce de calle Paracao, que tiene como 3 metros de profundidad, que llegaba hasta ´el pelo´ y ahí hacía el puente que hacía como una especie de embudo. Entonces, bueno, todo lo que llegaba hasta ahí, si lo chupaba ese embudo, ya pasaba para el resto… para el lado de lo que es la el Barrio 351, el Barrio Belgrano”.

Alberto Galetto

“Eso se venía pidiendo ya hace años. La obra para que se haga un puente acá, a través de la Comisión Vecinal se hicieron gestiones, notas y demás, pero bueno, lo único que se logró fue, como te decía, esa obra provisoria. Pero, nunca levantaron el nivel de la calzada que permitiera que el agua corra por abajo y no por arriba de la calzada (…) En más de una ocasión, quedaron autos varados ahí en el agua, contra el guardarraíl, al nivel de las ventanillas con el agua… En ese momento fueron situaciones que no llegaron a ser la tragedia como le sucedió a Fiorella, porque pudieron salir, a uno lo rescatamos por el techo del auto que abrió el vidrio y lo sacamos por ahí… pero, sí ya había pasado, más de una vez había sucedido lo mismo (…) En la época de lluvia y demás… nunca tomaban medidas de prevención, nunca se cortó el tránsito… para prevenir que ni los autos ni los peatones intenten cruzar, porque realmente corrían mucha agua con mucha fuerza. Y siempre después de la tragedia, lo que sucedió con Fiorella, sí. En ese momento, cada vez que llovía, la Municipalidad cortaba el tránsito y, bueno, hasta que se despejaba la calle. Pero, antes de eso, no”.

Pedro González

“Y bueno, en una primera instancia era tratar de localizar al vehículo para ver si realmente estaba la chica que está en el interior, ¿no? O sea, lo que nosotros buscamos era la chica, de todas formas. Simultáneamente, por la vera del arroyo, ya se empezó una búsqueda, hay que tener en cuenta la vegetación y el lugar desconocido, ¿no? Se empezó con más personal a rastrillar las zonas periféricas… ahí del arroyo, justamente, por si pudo haber salido y estaba por ahí agazapada, ¿no? O estaba en alguna rama o algo esperando que la rescaten, ¿no? Y bueno, eso fue llevando el tiempo… fue llevando el tiempo hasta que empezó a mermar la lluvia… empezó a bajar el nivel del agua y … bueno … ahí es donde ya nos dio la posibilidad de observar debajo del puente ahí del Paracao donde justamente vimos restos del vehículo ¿no? Que estaba trabado abajo por una cuestión de que hay un cruce ahí de canales de la canalización y bueno quedó atascado ahí el vehículo y justamente eso es lo que impedía que pase tanta agua y se hacía ese embudo ¿no? Una vez localizado tampoco podíamos llegar para ver si estaba realmente la chica que está adentro… Fiorella adentro… entonces, bueno, teníamos que tratar de manera segura, sin arriesgar tampoco el personal, ¿no? Porque no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Tengan en cuenta que a más de caudal hay que tener en cuenta la presión y la fuerza del agua. Si pudo arrastrar un auto con su peso, me imagino a una persona la llevaría como como nada, ¿no? … Y bueno, entonces una vez que tuvimos un acceso seguro, ya entrada ya era oscuro, ya estaba oscuro, me acuerdo, ahí sí pudimos llegar hasta el auto con las medidas de seguridad adecuadas y… bueno… ahí se revisó en primera instancia y no, ya no se localizó nada en el del del vehículo que estaba justamente con sus vidrios rotos, la luneta y el parabrisas que estaban rotos. No recuerdo si una de las puertas estaba abierta, pero me parece que no. Y bueno, se revisó con personal de Grupo Tácticos, Bomberos, ya le digo, Bomberos Voluntario, estaba la gente de la Municipalidad de Obras Sanitarias tengo entendido, que tienen maquinarias pesadas para ese tipo de trabajo y una vez que llegamos ahí ya descartamos que estuviera dentro del vehículo. Y ahí comenzó otra etapa que era seguir buscando las veras del arroyo hacia abajo, hacia el río, porque tiene una extensión bastante importante. Donde hay canales, donde hay partes entubadas bastante extensas. Y, bueno, esa tarea se desarrolló por los días siguientes y hasta el segundo día, ya lunes, que apareció el cuerpo… en el río”.

Nicolás Mathieu

“Bueno, Paraná tiene estas características: son 16 arroyos… que entre arroyos y cuencas que nos atraviesan, cuando hay lluvias de este tipo, siempre hay complicaciones en las zonas cercanas. Me acuerdo… Lo que hoy es el entubamiento que está, donde está la cancha de softball de Club Patronato, al lado del Club Náutico, ahí también se había desbordado… 30 familias con las casas inundadas. Siempre Paraná tiene esta realidad de que cuando hay lluvia fuerte, por la cantidad de cuencas y de arroyos, tiene este tipo de complicaciones. La basura juega un papel importante, porque es que lo que tapa los desagües. Y entonces siempre tenemos situaciones de ese tipo. Pero, no de esa magnitud. Fue mucha agua en muy poco tiempo (…) Bueno, se hizo la obra que se necesitaba en ese bajo. Pero, bueno, la verdad que -en este caso- la obra no pudo evitar la tragedia. Y hay algo que nos deja a la ciudad una enseñanza y que nos sirve, sin duda y que nos va a marcar. Cada 14 de diciembre es un año más que marca hasta acá”.

Darío Simi

“Siempre… siempre que yo, o sea, lamentablemente, desgraciadamente, no estuve ese día, no estuve ese día. Pero, siempre que llovía, que nosotros veíamos que ya venía… sonaba… que sonaba… porque sonaba, pues se veía que sonaba, se veía, se escuchaba, el agua venía, venía cada vez más arriba, cada vez más arriba. Cuando tocaba en ese momento ese puente, ya empezábamos a advertirles a los conductores, a la gente. Muchas veces hacen caso, otras veces no… y otras veces lo tuvimos que rescatar de ahí adentro porque si no se ahogaban… se ahogaban. Y gracias a Dios, soportaron la ´pobreza´ de sostén que tenía, soportaron los embates del vehículo y el agua, más tronco, árboles, lo que se imaginen, lo que ustedes se imaginen pasa por acá… y sigue pasando. Porque esto viene de allá arriba. La gente sigue tirando mugre. No tomamos consciencia, no tomamos consciencia y seguimos tirando mugre y seguimos tirando mugre. Somos todos culpables. Somos todos culpables de que esto esté así, porque somos unos mugrientos. Hasta el día que no aprendamos, que las cosas se dejan en el tachito de residuo y no revolearla como la revolean los vecinos que yo veo, que son mis vecinos… revolean… es más fácil tirar el arroyo que ir y caminar 30 metros, teniendo los sistemas hoy por hoy. Antes, cuando pasaba el recolector, bueno, llovió, se llevaba la bolsita, bueno, pasa. Hoy tenemos los tachos, ¿por qué no los usamos? Deberíamos usarlo, en vez de esa del fondo de tu casa, al agua… al agua. Tiran muebles, tira esto… lo que se te ocurra. De acá al lado vienen pedazos de vehículo, no sabemos si son robados o estaban descartados… no sabemos, pasan por acá. Pasan… Y así… Por eso ocurre lo que ocurre. Si seríamos un poquito más limpitos, no ocurrirían estas cosas… no veríamos ´este paisaje´. Porque esto sería una maravilla verlo fluir. Es más, esto tampoco tuvo (nunca) semejante caudal de agua. En época de sequía, esto no tiene que tener ese caudal de agua. ¿Por qué tiene ese caudal de agua? ¿Alguien se lo preguntó?”.

La noticia de la desaparición de Fiorella se propagó rápidamente. Lo que comenzó como una operación de rescate de emergencia se transformó en una búsqueda masiva sin precedentes en la ciudad. Bomberos de distintos destacamentos, buzos tácticos, efectivos de Prefectura Naval, drones sobrevolando la zona… y cientos de vecinos que espontáneamente se sumaron “a peinar” las costas del arroyo y del río Paraná. La solidaridad paranaense se manifestó en su máxima expresión, con gente que abandonó sus hogares para colaborar en la búsqueda de una joven a la que muchos ni siquiera conocían. Ese domingo fue hallado el automóvil. Estaba vacío. La esperanza de encontrarla con vida comenzó a desvanecerse, aunque nadie quería verbalizarlo.  El lunes, dos días después del accidente, un kayakista que navegaba por el río Paraná, cerca de la zona de Bajada Grande, divisó un cuerpo flotando en el agua. Era Fiorella. La autopsia confirmó lo que todos temían: asfixia por inmersión. La joven había muerto ahogada, probablemente atrapada en su vehículo o arrastrada por la correntada al intentar escapar.

Alberto Galetto

“Justo en ese momento iniciaba la gestión de Adán Bahl, cuando fue lo de Fiorella. Él se hizo presente acá en el puente ese mismo día, hablamos con él y le manifestamos, obviamente, el reclamo de los vecinos. Tomó carta en el asunto. Se comprometió en gestionar los recursos económicos para la obra, y así fue que, al tiempo, ya unos meses después… después de insistir y demás… porque se dilató un poquito la gestión, pero se logró y se empezó a hacer la obra y se hizo el puente, digamos, que realmente era necesario para evitar otra tragedia con la que ya había sucedido (…) Toda la ciudad… fue una tragedia para toda la ciudad… toda la ciudad recuerda esta situación. A nosotros nos toca por estar cerca. A mí por haberlo vivido tan de cerca, porque vi lo que sucedió. Pero, en realidad toda la ciudad se acuerda de esta situación. Algo tan ilógico y uno que no termina de entender que una persona a 30 metros de un bulevar te lleve el agua y termines en el cauce del río. Es algo impensado. Pero, sí… sí, yo creo que toda la ciudad recuerda esta tragedia… Muchos dicen un accidente, en realidad no fue un accidente porque los accidentes son otra cosa. Esto era totalmente evitable”.

Pedro González

“Y es difícil… uno… la preparación, más allá de física y psicológica del Bombero, es algo fundamental y tiene sus partes, digamos, por decirlo de una manera importante. Nosotros, lamentablemente, nuestro trabajo se basa en el 90% en la desgracia ajena. Nosotros salimos a trabajar cuando a alguien le pasa algo y siempre estamos chocando con esa dureza de la realidad que es tan fuerte. Por ahí una criatura, algo que uno ve… nadie te prepara para eso… más ya de que tenés un entrenamiento, un adiestramiento, una psicología, un trabajo, un equipo, que por ahí te puede llegar a mitigar todo lo que son los pormenores de estas situaciones críticas… estas situaciones que realmente te pueden afectar. Siempre te afecta en alguna manera y uno lo va sobrellevando. Por eso se trabaja mucho en equipo. Un Bombero trabaja mucho en equipo, justamente conversando con sus compañeros todo este tipo de situaciones… Hay situaciones mucho más chocantes que otras, por supuesto. Pareciera que hay Bomberos más preparados para situaciones límite que otras, pero bueno, cada individuo crea su propio mecanismo de defensa y por ahí las reacciones uno no entiende nada, él no siente nada… no… es frío, y bueno… capaz que nos damos vuelta y estamos llorando en el baño. Es así”.

Lucas García

“No recuerdo bien la hora, pero sí que fueron varios días de intensa búsqueda, el recorrido del Arroyo Antoñico, nosotros la primera vez que lo hacíamos por agua, fue muy complicado porque fue una tormenta grande, ¿no? En la cual la corriente era muy fuerte… Esa esa noche la desesperación de ver el auto, no poder acercarnos al auto hasta que vengan los equipos especializados. Y luego… bueno… la lamentable situación del equipo nuestro, en conjunto con el Municipio, de sacar el auto, debajo del agua al tercer día, sacar el auto… Ver cómo había quedado e imaginar la situación como había sido, da un poco de congoja esa situación, ¿no? (…) Más que frustración, congoja… porque, sacando que uno estaría preparado para estas situaciones… nosotros, el equipo nuestro, de los más grandes de Bomberos, los oficiales, los jefes, hemos pasado por varias catástrofes, lo que fue la estación de Rosario, la luz de Catamarca, etcétera. Pero, como siempre digo, son diferentes situaciones. Y te toca más cuando es un vecino o una persona conocido de Paraná que sigue siendo pueblo. O sea, sí o sí te conocés o lo conocés de vista, ¿no? Sí, fue una congoja grande porque luego al saber que, pasando los días, que venía otro equipo de rescate, y se encontró cómo se encontró, uno quedaba con la esperanza de haber querido que estuviese con vida, ¿no?”.

Ernesto Spadillero

“Después se solucionó… Después se solucionó, pero tuvo que fallecer una persona en esas circunstancias tan terribles para que esto suceda. Estamos cansados… cansados de ver, de notar cómo la inoperancia, la ineficacia de las autoridades de quienes ostentan el poder, no hacen nada cuando la gente se los está pidiendo (…) Un policía también se había ido con el auto. Yo particularmente viajaba a Crespo a las 5 de la mañana y si bien el caudal no era muy… ya había dejado de llover… y el auto se me trabó en un tronco y empezó a llevármelo. Afortunadamente, puse reversa y pude zafar. En ese momento no había contención o defensa a los costados. Me acuerdo, era simplemente una loza que cruzaba el cauce de un arroyo de llanura que se tenía que limpiar cada tanto. Pero, si no era por los vecinos que llamábamos y llamábamos, insistíamos para que lo vinieran a dragar o a limpiar, porque se acumulaba de la zona Norte restos de electrodomésticos, colchones, pedazos de auto… y bueno… eso formaba un dique que el espejo de agua se hacía gigante. Estamos hablando que, si bien es un arroyo que tiene poco caudal en este momento, pero en épocas de lluvia, no hacía falta mucho para que el agua llegara a 50 metros de acá de donde estamos parados. Es, más o menos lo que está pasando ahora. Si nosotros vemos la mugre, la maleza, la cantidad de material que hay depositado en el lecho, va a pasar así… si no se hace un mantenimiento adecuado, ¿no?”.

Darío Simi

“Sí, un día rescatamos a uno… Uno con una manguera desde mi casa y lo até a un árbol, y ahí le pedimos que se la ate a la cintura y lo pudimos sacar. Le quedó el vehículo atrapado que acudieron los Bomberos cuando bajó, lo engancharon y lo sacaron. Pero, la pasó mal, la pasó re mal ese pibe, la pasó remal. Encima caprichoso, no quería salir del auto; quería el auto… pero, ¡salvá tu vida! O si no, hubiera ocurrido eso antes que lo de Fiorella, si no hubiéramos estado. E inclusive, corrieron los vecinos de allá enfrente, varios vecinos. Yo no sé, se me prendió ahí, digo, ato la manguera, se la tiro… porque yo me vine con el agua hasta la rodilla y ahí paré, porque sé que me pueden mover y me podía caer yo. Así que por eso… de ahí se la tiro y le pedimos que se ate a la cintura y ahí lo sacamos… Y ahí lo sacamos y seguía lloviendo”.

El caso de Fiorella Furlán dejó instalados varios interrogantes que exceden lo individual y que interpelan a toda la comunidad. No había señalización adecuada que advirtiera sobre el peligro de cruzar el puente durante una crecida; no existían protocolos municipales claros para cerrar los accesos a zonas de riesgo durante temporales. Pero, ya era tarde: el agua se llevó una vida muy joven y fue una tragedia que quebró a toda una familia y a buena parte de la comunidad.

Flavia Furlán

“Fiorella llegó en un momento en el que no le esperábamos básicamente. Mi mamá ya nos había tenido a nosotras tres. Yo soy la mayor, después vino ´Fe´r y después Flor. Y a ´´Fio´´ le llevo 13 años. Así que con su llegada ya estábamos nosotras 3 y entre las hermanas dijimos no, tiene que ser un hombre con ´F´ y elegimos el nombre entre nosotras junto con mamá y papá, así que bueno, ahí llegó ´Fiorella (…) nosotras teníamos una diferencia de edad muy grande y a mí básicamente lo que me pasó fue que es como que ´materné´ mucho… un montón… ´materné´ mucho, desde bebé, desde chiquita y lo más lindo fue que ella fue creciendo y era tan unida que seguía a todos lados conmigo. Yo iba con mis amigas, ella iba con mis amigas. Yo estaba en pareja, ella iba con mi pareja. A todos los planes se sumaba, y nosotras juntas fuimos como rompiendo estructuras. Yo soy un poco la más desestructurada, me parece, de la familia. O fui rompiendo un poco de estructuras familiares. Entonces le decía: vamos a bailar al Carnaval de Hasenkamp. Sí, vamos; y se sumaba… más allá de por ahí todos sus temas de ser un poquito más introvertida o algunas vergüenzas o de ser la más chica. Así que tenemos muchos recuerdos, muchos años en la comparsa, en la comparsa Marumbá que siempre nos recibieron súper bien y se re disfrutaba. Entonces, esos momentos los hacíamos juntas. Bailábamos en la comparsa, íbamos a la Fiesta de Disfraces juntas. Teníamos un grupo, un grupo voluntariado de personas que asistíamos al Mosconi Viejo y podíamos compartir con los niños, teníamos un merendero, íbamos al barrio a compartir desayunos, almuerzos, festejábamos cumpleaños. Ella estaba… en todo plan estaba. Entonces, era como muy presente”.

Florencia Alarcón

“Con ´Fio´ nos conocimos en el 2017. Nos conocimos por una amiga en común y coincidimos en una Fiesta de Disfraces, en ir juntas, todas y pasadas de Power Rangers, y desde ahí somos amigas, no nos separamos más (…) ´Fio´ era una amiga incondicional, una amiga muy segundera, muy divertida. ´Fio´ es de esas amistades que hace fácil tener una amiga, era todo fácil con ella, Y estaba siempre, en todos los momentos (…) Y teníamos un montón de cosas, salíamos mucho de joda, juntas. Éramos un grupo que nos encantaba salir y bailar un montón, reírnos un montón. Pero, hacíamos un montón de planes. Bueno, en el último tiempo hicimos un deporte juntas. La verdad que empezamos a compartir mucho, y en el 2019, principio 2019, con ´Fío´; las 2, arrancamos una carrera nueva: ella Ciencias Económicas… yo Terapia Ocupacional, entonces, un poco también nos acompañamos en ese proceso (…) Y a la ´Fio´ le encantaba el rock nacional, íbamos a ir al Cosquín Rock juntas… teníamos las entradas compradas, Compartíamos mucho de género musical. Y… nada… y ella siempre la considero una persona que creo que cada persona que la conocía a ´Fio´ decía lo mismo: ella era tan simple, con una empatía que siempre la caracterizó, una humildad que la caracterizó siempre que donde entrara era brillo y luz, por el simple hecho de ser ella”.

Florencia Furlán

“Fiorella era la más mimada porque, bueno, nosotros somos 4 hermanas mujeres y ella era ´nuestra chiquitita´. Así que, bueno, ella siempre dispuesta a todo, siempre con todas. Nosotras por ahí tenemos ese recuerdo y justamente hablábamos de eso, de que en todos los momentos era como la que siempre estaba. Porque al haber tanta diferencia de edad, ella era la que todavía vivía con mis papás, entonces en todas las cosas, en los nacimientos de los nenes, en todo era como que la que siempre estaba para acompañar. Y por ahí me parece a mí que era esto de que… de todas era como la hermana favorita, porque era la nuestra hermanita, es así. Siempre mis amigas tienen ese recuerdo, como decir, bueno, íbamos a tal lado y estaba tu hermanita. Yo a ´Fio´ les llevo 8 años; las chicas 12-13 años, o sea, había mucha diferencia de edad. Entonces, ella era una persona súper presente, siempre súper presente, súper amorosa, caritativa, muchísimo, muchísimo. Y eso también, bueno, a veces es lo que en el recuerdo hace como extrañarla muchísimo más, ¿no? Yo siento que viví un montón de cosas con ella, muchísimo. Pero, también a veces digo… bueno… me quedó también mucho por vivir. Pero, el recuerdo siempre es ese: de ella super sonriente, súper alegre, radiante. Y con el paso del tiempo el recuerdo siempre es ese de ella (…) Divina, divina, malcriada, la más chiquita de 4, súper malcriada, pero siempre divina, como una persona súper predispuesta. Era como que, ´Fío´, yo necesito algo y ella estaba. Y nosotras teníamos como una relación muy cercana, muy cercana. Entonces, también, bueno, fue como difícil eso, ¿no? De decir de un día para el otro: no la tenía más. Pero, siempre, desde el amor, siempre desde la alegría, desde el compañerismo, divina, como hermana divina”.

Flavia Furlán

“Muchas vivencias. La verdad que sí. A pesar de la diferencia de edad, porque uno dice 13-14 años. Yo recuerdo pocos flashes de mi cumpleaños de 15 con todo el vestido y ella prendida de mi vestido. Y después en el cumple de 15 de ella, ´mi nena´, de la misma manera. Tenía un año ´mi nena´, que también con ella después conectaron mucho porque son muy similares en esto de la gimnasia artística, acrobacia aérea, son muy similares. Entonces, ´Fio´ había colgado una tela en la casa de mi mamá y Paulina iba y le enseñaba. ´Fio´ le enseñaba, entonces estaban las 2 ahí trepándose horas. Compartieron mucho también, porque es la sobrina más grande ella (…) Y ´Fio´ era un aparato. Tenía momentos y momentos, bastante explosiva. Era una dulzura, pero cuando se enojaba te lo hacía saber. Como hija también. Ella con mis papás, siempre estábamos todos juntos. Era como ir los domingos a casa, reunirnos, todas las cuestiones familiares festejando juntos, no había muchas diferencias, grandes diferencias (…) Los otros días le decía a mi mamá que tengo el recuerdo cuando fuimos a las Cataratas, nosotras tres, mi papá y mi mamá, y yo tenía 13 años. Y mi mamá estaba embarazada, íbamos caminando por un senderito y yo le decía: ´Ay no mamá, por favor, con cuidado´. Tengo el recuerdo de ese, desde la panza. Y del día que mi mamá va a la clínica a dar a luz, me despierta a mí y me dice ´rompí bolsa´. Así que quédate con tus hermanas… y ahí mami se va, y yo me quedé despierta hasta que un llamado o algo que ´Fio´ había nacido. Así que, desde esos primeros meses, imagínate hacerla dormir… todo, todo, todo estuve yo”.

Florencia Alarcón

“Y los momentos en que nos juntábamos el Grupo de las 4. Éramos un Grupo de 4: Julie y Pau, ´Fio´ y yo… y esos momentos los tengo guardados y para mí son muy importantes (…) Y ´Fio´ era hogar, porque era una amistad … y una persona -como dije- muy empática, muy sencilla, muy ella… no era una persona que necesitaba hacer algo para simplemente ser ella. Y algo que yo rescato un montón, y me quedo con eso todos los días desde que pasó el accidente, fue la enseñanza que ella me dejó, que es vivir el momento, es abrazarnos más, es no guardarnos nada. Yo tuve la fortuna de estar con ella ese día a la mañana. Y no me quedó ningún abrazo por dar, aunque me hubiera gustado más. Pero, ´Fio´ me enseñó eso. Y a partir de ahí yo la siento conmigo. Creo que nos pasa a todos, en todos los momentos. Los más importantes, ella está siempre”.

A más de cinco años de aquella noche aciaga, la memoria de Fiorella Furlán sigue presente en Paraná. Su caso se transformó en un símbolo doloroso de las consecuencias que puede tener la combinación de eventos climáticos extremos, infraestructura deficiente y falta de prevención. Cada vez que un temporal amenaza a la ciudad, los paranaenses recuerdan a Fiorella. Cada vez que alguien se aproxima al puente del Antoñico durante una lluvia intensa, su historia resuena como advertencia.

Alberto Galetto

“Creo que todos tenemos un recuerdo de esa situación, de ese momento. Siempre me imagino a la familia y demás… pero, bueno, nos lamentamos de lo que sucedió. La verdad que, como dije, se podría haber evitado con alguna obra o prevención o cortar el tránsito en esas situaciones. No se tomaban esas medidas… se tomaron las medidas ya tarde porque ya se había perdido una vida a raíz de una obra que se pospuso mucho tiempo”.

Florencia Furlán

“Mi recuerdo, y más cuando por ahí estoy un poco triste, digamos, siempre mi recuerdo son momentos que compartimos juntas… viajes que tengo como recuerdos de haciendo pavadas juntas o decir, bueno, ´Fio´, ella … yo por ahí soy como la más mandada -por así decir- y ella como que era más vergonzosa. Entonces, siempre era como que, bueno, ´Fio´, vamos a hacer esto, y ella: ´ ¡Ay Flor!, bueno, vamos´ … y ahí estaba, digamos, siempre acompañando, y me gusta el recuerdo desde eso. Siempre tengo el recuerdo y le comento a veces a mis nenas cuando hablamos de ella, de lo que hacíamos juntas y de los momentos lindos que pasábamos, siempre es desde ahí”.

Florencia Alarcón

“Y fue difícil. Hoy en día no somos el mismo grupo de antes. Con Juli nos unió demasiado. Por ahí, cada una, la vida misma toma caminos. La adultez y la vida misma va tomando caminos distintos. Pero, fue algo que nos marcó creo que, a todas, a todo su grupo de amigos. ´Fio´ tenía muchos amigos. Era una persona que no iba a caerle mal a nadie, aunque no la conociera. Simplemente, con verla era una persona que te caía bien (…) Yo creo que el accidente de ´Fio´ marcó tanto por -precisamente- cómo era ella como persona… ella y toda su familia. Porque tanto sus hermanas como sus papás son igual de buenas personas, de buena gente. Y ella se merece recordarla así. A ella y a toda su familia. Porque fue eso lo que le inculcaron siempre. Y ella lo demostró todo el tiempo”.

Flavia Furlán

“Y yo la recuerdo mucho con todos los momentos lindos, y sobre todo a lo último, con el vínculo que ella tuvo con mis hijos, que los pudo disfrutar un montón y acompañar un montón. Ella es la madrina de confirmación de mi hija, así que le hicimos una notita si quería y aceptaba ser la madrina y todos esos momentos. Como que, si bien los recuerdos por ahí con más distancia o más lejanos están presentes, a mí lo que siempre se me vienen más a la mente son los recuerdos más nuevos, digamos, los últimos momentos vividos con ella (…) Sí, eso fue increíble. Yo por ahí lo charlo con mucha gente, con amigas. Es como que nosotros estábamos… nos tocaba estar de este lado ahora y como que no dimensionábamos ni veíamos la revolución que había. Nos tocaba estar de este lado, del quédense en el lugar hasta ver que aparezca, por favor pedir que no dejen de buscar. Y del otro lado, la gente lo vivió… porque comentarios y después allegados que nos compartían, lo vivió muy fuerte también. Era como familia de todos. Se sintió eso. Sí, se sintió se sintió mucho el amor. De hecho, unos vecinos hicieron una placita y pusieron su nombre en la placita, se comunicaron, nos pidieron permiso. Me acuerdo que ese primer año festejaron ahí el cumpleaños de Fiorella, mis papás asistieron, hicieron un ritual muy lindo que fue plantar un árbol. Los vecinos que colaboraron mucho en ese momento, que eran ahí de la zona, creo que es de la placita del barrio de Pasteleros. Ellos se han comunicado mucho con nosotros, casi todos los años hay una persona en particular que se sigue comunicando y nos sigue contando cosas de la placita y cuestiones que van sucediendo”.

Florencia Furlán

“No ha sido fácil. Han sido años difíciles, pero se puede. Yo siempre recibí ese mensaje. Siempre como que busqué sanar y recibí mensaje de gente que vivió situaciones tremendas también, y agradezco muchísimo eso porque como que los veía y decía, bueno, se ve que hay un camino que… y sí… sí… y se extraña siempre y aprendemos. Creo que es como que hemos aprendido a seguir viviendo con esto. A seguir viviendo capaz que para siempre con un poquito rotas y un poquito de algo que nos falta, pero bueno… también ella está… mirar muchas veces al cielo y decir, bueno, a ver, ayúdame, y siempre las señales están, y siempre hay fuerzas, y siempre nosotros seguimos unidos como familia. Y eso ha sido -creo- lo que nos ha ayudado muchísimo. Siempre es eso: nosotros siempre estamos todos juntos, seguimos ayudándonos unos a otros y ha sido el camino que hemos encontrado para seguir adelante también”.

Florencia Alarcón

“Sí, yo siento que fue un poco por eso… por cómo era ella, y porque merecía ese aguante de la ciudad entera… y que hasta el día de hoy mucha gente sin conocerla la recuerda como si fuera amiga. Yo tengo amigas que me hice después con el Tiempo y que me han dicho: yo veía en las noticias y me afectó como si fuera una amiga mía. Porque se generó eso en toda la ciudad. Y siento que me parece muy importante que a ´Fio´ no se la recuerde solo por el accidente, sino por cómo era ella como amiga, como hija, como hermana, como compañera y como persona”.

Flavia Furlán

“Claro, por ahí la gente es como que se queda con la imagen de la tragedia o lo vive desde ese lugar. Pero, yo la verdad que, no sé si mecanismo de defensa, es como que esos días los tengo como un poco más, como un poco más borrados. Los recuerdos más lindos y más fuertes son los recuerdos compartidos. Me quedo con eso, elijo quedarme con eso, en realidad. Y bueno, creo que la mayoría de las personas que la vivió más de cerca se queda con eso. Ella era muy hermosa”.

Fiorella Furlán tenía veintidós años y toda una vida por delante. Un temporal y un instante de decisión se la arrebataron. Su memoria, sin embargo, permanece viva en una ciudad que no la olvida.

 

Memoria Frágil: el día que la lluvia se transformó en tragedia

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