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El vocero que ya no puede hablar: Milei blinda a Adorni pese a la presión política y judicial

La incorporación de un nuevo vocero va a oxigenar la comunicación violeta, pero no resuelve el expediente político de Adorni.

-¡Che, parece que ahora sí se va Manuel!

El sol mañanero iluminaba tímidamente los célebres senderos de la Quinta de Olivos cuando el jefe de Gabinete saludó a los guardias de seguridad y bajó del auto oficial para reunirse mano a mano con el Presidente. Mientras el jefe y su súbdito se fundían en un abrazo, en una Casa Rosada todavía semivacía dos funcionarios de primer nivel especulaban sobre los detalles del encuentro.

-¿Estás seguro que ya está, boludo? Mirá que Javier está más plantado que nunca con el tema, eh.

No era la primera vez que una oleada de rumores confundía a los integrantes del corazón del poder: durante los más de 100 días que pasaron desde el inicio del escándalo político, institucional, judicial y mediático la sobrevida de Manuel Adorni en su rol pendió de un hilo en infinitas oportunidades. Sin embargo, resiste. Resistió en las jornadas que rodearon al 10 de marzo, fecha en la que la sociedad se enteró que Bettina Angeletti había usado el avión oficial para viajar a la Argentina Week en Nueva York; resistió cuando trascendieron los numerosos y llamativos viajes familiares, incluido uno a Punta del Este en vuelo privado; resistió cuando se difundieron los excéntricos gastos sobre tres propiedades, una de las cuales tenía el detalle de una cascada en una pileta climatizada dentro de un country; resistió cuando quedó claro que sus explicaciones ante el Congreso estaban llenas de mentiras y que las declaraciones juradas consignaban 506.000 dólares sin declarar ante el fisco. El hombre que supo ser locuaz, canchero y en ocasiones pedante aguanta estoico, al menos por ahora, todas las presiones. Y lo hace gracias al apoyo a ultranza del primer mandatario: por eso el mitin de este viernes entre Milei y Adorni no iba a ser otra cosa que una nueva muestra de respaldo a un dirigente que, por supuesto, ya no tiene la misma fuerza que antes.

“¿Viste? ¡Te dije que zafaba de vuelta! Es tragicómico esto…”, se reía horas más tarde en Balcarce 50 una de esas personas que había apostado que se venía el cambio de una vez por todas. “Es cierto, tiene más vidas que Superman, pero ojo que no la sacó tan barata”, respondía el interlocutor, un conocedor como pocos de las internas de La Libertad Avanza. ¿De qué hablaban? De la gran novedad de la semana: si bien el ministro coordinador se salvó hasta nuevo aviso, la llegada del pampeano Adrián Ravier como nuevo Vocero marca un punto de inflexión en la corta carrera del autor del latiguillo “Fin”.

La designación del actual diputado libertario tiene menos de renovación comunicacional que de certificado de daño: si Adorni estuviera entero y pudiera seguir siendo el amo del atril, no haría falta traer a otro para ponerle palabras a lo que el Gobierno quiere difundir como buenas noticias. “Serás la voz de quien está haciendo grande a la Argentina nuevamente”, le escribió en redes sociales el propio jefe de Gabinete, en un gesto elegante y también incómodo: el que ya no puede hablar le daba la bienvenida al que llega para hablar por él. Una frase que es, al mismo tiempo, una consagración y una despedida.

“Y sí. La sola existencia de un reemplazante para esa tarea admite lo que nadie puede escribir en un comunicado oficial: Manu está averiado y quizás herido de muerte. Sigue sentado en una silla importante, pero ya no puede poner la cara en ningún lado sin que la pregunta vuelva siempre al mismo lugar”, admiten en sus oficinas.

Economista liberal, doctorado bajo la dirección de Jesús Huerta de Soto en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, docente de Macroeconomía en UCEMA y de Fundamentos de Economía en la Universidad Nacional de su provincia natal, Ravier llegó al radar violeta como presentador de las charlas que Milei dio junto a Juan Carlos de Pablo en el Palacio Libertad, esos encuentros que el propio Presidente valoraba como pedagogía necesaria para el Círculo Rojo.

Un par de datos relevantes: el primero es que la decisión de que haya un nuevo Vocero fue de Milei. Ravier no llega como prenda de una tregua entre el karinismo y las caputistas “Fuerzas del Cielo”, ni como una concesión a Patricia Bullrich, ni como una ficha del PRO, ni como un gesto hacia los gobernadores. “Es mileísta de Javier”, dicen cerca suyo. En un gabinete cruzado por tribus, intermediarios, facturas pendientes y pequeñas venganzas de palacio, esa condición empieza a valer casi como una credencial diplomática. Quienes lo vienen tratando con asiduidad en los últimos años lo definen como “un tipo sin soberbia y con mucha paciencia”. “La vara estaba baja igual”, agregan, en contraste directo con su antecesor en el micrófono.

El segundo dato está vinculado al archivo del nuevo funcionario, que va a asumir en los próximos días y ya está preparando a su equipo chico. Como casi todos en el ecosistema liberal, tuvo cruces, diferencias y chispazos con Milei antes de convertirse en una pieza más del engranaje de LLA. Ahora cuentan que ambos se ríen al ver los tuits de 2018 donde el futuro mandatario le espetaba que era “flojo conceptualmente, en matemática y en microeconomía” o que “carecía de velocidad mental para un debate en TV”.

La incorporación de Adrián Ravier va a oxigenar la comunicación violeta, pero no resuelve el expediente político de Adorni. El problema de fondo sigue siendo el mismo: el jefe de los ministros enfrenta una causa penal por presunto enriquecimiento ilícito que entró en una etapa de definiciones técnicas que pueden ser decisivas. El juez Ariel Lijo, que estuvo de viaje en París con el titular del área de Justicia Juan Bautista Mahiques en un foro del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), espera con ansias sugestivas pericias sobre el rastreo informático de los bitcoins de los que habló toda Argentina. La clave, señalan en Comodoro Py, puede estar en los códigos públicos de las billeteras asociadas a sus fondos. No es el único dolor de cabeza para el equipo legal que lo defiende: en tribunales sospechan que las deudas con particulares son, en realidad, créditos simulados. Si el entrecruzamiento de datos no cierra, se allanaría el camino a una declaración indagatoria que se convertiría en un verdadero puñal.

A ese frente se suman la intimación de ARCA al contratista Matías Tabar, los gastos por más de 8 millones de pesos en ropa blanca para la casa de Indio Cuá facturados por una persona de confianza de Adorni y la citación del fiscal Guillermo Marijuan a su hermano Francisco en un expediente paralelo por omisión maliciosa en declaraciones patrimoniales. Un combo complicado.

Los sentimientos que emanan de la opinión pública completan un futuro difícil. Un relevamiento de Opina Argentina que se va a publicar recién en las próximas horas consigna que el golpeado dirigente ya acumula 76% de imagen negativa. Coincide con lo que marcan otras encuestas que recibieron en la Rosada: por caso, la última encuesta de la Universidad de San Andrés también tiene negativa del 72%. En uno y otro estudio se trata del peor registro de todo el gabinete. En contraposición, Patricia Bullrich aparece como la dirigente con mayor valoración, con alrededor del 38%, seguida por Milei, que tiene 33%. “La foto es cruel para el mandatario: sostiene al funcionario más rechazado mientras la aliada que más lo presiona conserva mejores números que él”, teoriza uno de los consultores que suelen visitarlo en la residencia oficial.

Con todo, Adorni asegura a quien quiera oírlo que no tiene previsto irse. En su entorno juran que trabaja en el informe que debe presentar ante el Senado el 2 de julio y que no recibió ningún pedido directo para dar un paso al costado. Para completar, en el círculo íntimo de Milei repiten que no le pedirán la renuncia. En efecto, no necesitó una conferencia, ni una explicación jurídica, ni una defensa institucional del hombre más cuestionado de la gestión: le alcanzó con una historia de Instagram. En esa red reposteó un mensaje del autor Eric Harris que decía: “Nuestro Presidente Milei bancando a Adorni va a salir fortalecido, como pasó ya varias veces con las mil y una operaciones que le hicieron. Me hago cargo de lo que digo. Anótenlo”. La traducción política fue transparente: Milei volvió a comprar la tesis defensiva de su amigo. No corrupción. No incompatibilidad ética. En todo caso, evasión. Ahorros mal declarados. Un problema fiscal. “Además de que le cree, Javier está convencido de que si lo entrega ahora, le van a pedir otro después”, explica una persona que suele decodificar los impulsos presidenciales con menos fanatismo que prudencia.

Circularon, en paralelo, otras opciones. ¿Una licencia? Imposible. En el área de Legal y Técnica de la Nación afirman que no existe esa figura para un jefe de Gabinete. “Se puede tomar días por enfermedad o un viaje, pero no poner un paréntesis en su laburo”, precisan. ¿Y una representación diplomática en el exterior? “También es inviable. Ese cambio convertiría una salida política en una recompensa demasiado evidente”, dice un referente violeta de trato asiduo con los hermanos Milei.

El gesto más importante de apoyo de Milei a Adorni se va a producir este sábado en Rosario durante el acto patrio por el Día de la Bandera. La foto de equipo, con el hombre que está en boca de todos rodeado de compañeros que en el fondo ya no quieren verlo, convertirá una ceremonia institucional en otra fotografía de respaldo. “Va a ser una buena oportunidad de mostrar que estamos todos unidos y fuertes, aunque no estemos unidos ni fuertes”, ironiza un integrante de la comitiva. Y agrega: “Igual Manuel no va a tener problemas porque por la dinámica del evento la gente está lejos y no lo puede putear”.

La presencia de Victoria Villarruel, siempre incómoda para la Casa Rosada, agrega otro condimento especial. En el Gobierno prometen que van a evitar a toda costa la foto de tensión entre el libertario y su vice. “Todo bien con el protocolo, pero vamos a hacer todo lo posible para aplicarle una perimetral institucional”, grafican. La relación está y continuará rota.

En Santa Fe los espera Maximiliano Pullaro con un discurso de tono nacional: cerca del gobernador anticipan una intervención “respetuosa en las formas, pero firme en la exigencia de lo que falta”. El mensaje del radical reivindicará la idea de que la libertad no puede existir sin igualdad y buscará recordar que el federalismo no es una tela celeste y blanca para izar en los actos sino una cuenta pendiente en la gestión. Ya hubo un adelanto de este tono respetuoso pero con serios matices: esta semana se inauguró la restauración del Monumento a la Bandera después de que la administración provincial pusiera más de 4.000 millones de pesos para terminar obras que el Estado no quiso concluir.

Cuando terminen las sonrisas forzadas, Manuel Adorni deberá concentrarse en el que su círculo llama el “desafío Congreso”. Interpelación, moción de censura, expulsión y calculadora en mano: la Constitución habilita la remoción del jefe de Gabinete por el voto de la mayoría absoluta de ambas cámaras; o sea, 37 senadores y 129 diputados. Si ocurriera, sería la primera vez desde la creación de ese rol ministerial en la reforma de 1994. Nadie en la política argentina quiere dejar ese precedente escrito con liviandad, pero casi todos lo usan como amenaza, moneda de cambio o herramienta de presión.

El oficialismo intenta ganar tiempo. Movió piezas para evitar una sesión en el Senado y busca postergar la agenda legislativa hasta que la espuma baje o hasta que el propio Milei acepte una salida ordenada. La oposición dialoguista, en especial los aliados que todavía negocian con la Casa Rosada, no quiere aparecer empujando una crisis institucional de final incierto pero tampoco quiere abrazar a un Adorni que ve “más muerto que Bruce Willis en Sexto Sentido”.

El PRO volvió a tensar la cuerda. El diputado macrista Fernando de Andreis y el jefe de bloque amarillo en la Cámara alta Martín Goerling reclamaron ponerle punto final al paso del jefe de Gabinete por la gestión pública. “Cada vez que Mauricio presiona, más vida le dan a Adorni”, cuenta un funcionario que conoce bien el funcionamiento de la psiquis presidencial. La frase resume una mecánica conocida: Milei puede coincidir con un diagnóstico, pero si siente que viene de algún actor externo que lo quiere presionar lo transforma en una provocación personal.

Las críticas también llegan desde ex integrantes del mundo libertario. Ramiro Marra publicó una carta abierta en la que pidió cuidar “la palabra empeñada” y recordó que los argentinos no votaron solo números, sino la promesa de terminar con los privilegios y los acomodos. “Este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza”, escribió. Por más que lo puedan despreciar en público, no son pocos los violetas que admiten por lo bajo que el texto pegó donde más duele: la contradicción moral.

El peronismo, por su parte, endurece el discurso en público y afina el cálculo en privado. Quiere exponer a un miembro fundamental de LLA que los denostó cuando estaba en su prime, pero no todos están convencidos de que eyectar a Adorni sea el mejor negocio político. Algunos prefieren que siga, que desgaste, que tape cualquier atisbo de éxito gubernamental. “A veces como oposición no necesitamos voltear a un funcionario: nos alcanza con dejarlo respirar cada vez más lentamente”, se ufana, no sin maldad, un senador de Unión por la Patria.

Ante la crisis interminable, las reuniones de la mesa política se trabaron entre fotos por conveniencia y tortas de cumpleaños que indigestaron a más de uno. ¿Qué hacer con las PASO si los aliados no acompañan su eliminación? Acaso pasen de “obligatorias” a “optativas” en vez de borrarlas del menú electoral. Lo cierto es que todas las negociaciones vienen trabadas pese a los esfuerzos del ministro del Interior Diego Santilli, que no habla públicamente hace semanas y semanas por obvias razones.

Mientras tanto, los pocos momentos de relax del equipo libertario aparecen cuando se dan el lujo de disfrutar alguno de los partidos del Mundial. Manuel se ilusionaba con un respiro gracias a la Scaloneta. El triplete de Lionel Messi ayudó a entrar en modo celebración, pero el clima de algarabía duró poco. De hecho, en el team ministerial todavía circula un “prode clandestino” sobre la duración política del jefe de Gabinete: la mayoría cree que no llega a la final de la Copa del Mundo. “Tiene un ego gigante y ni sabe que lo van a terminar boleteando”, sentencia, sin piedad, un funcionario que alguna vez lo defendió.

Por ahora, Manuel Adorni sigue. Con menos voz, menos margen, menos aliados y un nuevo vocero al lado. Sobrevive, sí, aunque cada semana que pasa su situación se parece menos a una ratificación y más a una prórroga con fecha de vencimiento.

Nacho Girón/Infobae 

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