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Acuerdo con Estados Unidos: el citrus entrerriano como gran ausente

Santiago Caprarulo

La exclusión del citrus entrerriano del reciente acuerdo entre Argentina y Estados Unidos —en un entendimiento que contiene un extenso capítulo agrícola— no responde a limitaciones productivas ni técnicas. El proceso sanitario, base de cualquier apertura de mercados para alimentos, estaba concluido desde 2019, luego de inspecciones y gestiones bilaterales que dejaron el expediente listo para su definición final.

Sin embargo, el contexto posterior no ayudó: la pandemia, los continuos cambios de administraciones en ambos países y negociaciones centradas en beneficios inmediatos redujeron las posibilidades de avanzar en aperturas comerciales más complejas. Para Estados Unidos, el citrus argentino nunca fue una prioridad. El desafío —que sigue vigente— es convertirlo en una prioridad para Argentina.

A nivel provincial, luego de advertirse la ausencia total de un trámite tan avanzado dentro del acuerdo —muy distinta fue la suerte de la apertura de pollos comprometida dentro de un año— ocurrió algo similar. 

Fuera del propio sector, la citricultura no logró instalarse como un tema estratégico, no necesariamente por falta de interés estatal, sino porque no siempre se explicó con suficiente claridad la magnitud económica y social que esta actividad representa para Entre Ríos. Allí la tarea del gobernador de turno siempre fue clave en este y otros procesos del sector exportador, muchas veces tratándose de una persona oriunda de la capital del citrus, lo que facilitaba comprender la importancia del sector sin mayores explicaciones.

Las prioridades públicas no surgen solas: se construyen y se sostienen en el tiempo. Sin una representación privada capaz de ordenar el mensaje y empujarlo de forma consistente, las oportunidades se diluyen. El productor produce, empaca y exporta o vende en el mercado local; la política necesita que le indiquen con claridad cuáles son las prioridades, con un lobby contundente.

Hoy el escenario presenta una nueva posibilidad: aunque el acuerdo comercial ya fue cerrado, ambos países mantienen la intención de seguir trabajando en la relación bilateral y existe un trámite técnicamente muy avanzado que representa una oportunidad real tanto para la provincia como para la Nación. Pero para que eso se concrete se necesita una articulación más eficaz entre sector privado y Estado, y asumir esta apertura como una prioridad real.

Dejamos pasar una oportunidad inmejorable para abrir este mercado. Pero la relación entre Estados —también inmejorable— sigue existiendo. Hagamos que esto pase.

 

 

(*) Abogado de la universidad de Buenos Aires, con un posgrado en Derecho Internacional de la Universidad Complutense de Madrid. Abogado de empresas y especialista en asuntos públicos. Artículo publicado originalmente en el sitio elentrerios.com.

 

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