El tenista porteño quedó eliminado luego de dar el batacazo ante el número 1, Jannik Sinner.
Argentina se quedó sin representación en el singles de Roland Garros, el segundo Grand Slam de la temporada: Juan Manuel Cerúndolo (56º del ranking ATP) cayó este lunes en los octavos de final ante Matteo Berretini (105°) por 6-3, 7-6 (7-2) y 7-6 (8-6), en dos horas y 32 minutos.
A pesar de la derrota, Juanma se despedirá de París con un balance muy positivo. Porque en este torneo logró por primera vez romper la barrera de la segunda ronda en un "grande". Se anotó una inolvidable victoria -con algo de ayuda por el derrumbe físico de su rival, claro- ante el número 1 del mundo Jannik Sinner, el jugador al que parecía que nadie podía vencer y llevaba una racha de 30 triunfos al hilo. Y se aseguró un buen salto en el ranking para meterse por primera vez en el top 50: hoy está 44° en la clasificación en vivo.
Más de nueve minutos duró el game inicial, en el que se disputaron 14 puntos y Cerúndolo tuvo una chance para quebrar. Berrettini salvó el break point y se puso 1-0. Tras ese comienzo daba la sensación que el partido iba a ser muy luchadísimo y que el argentino iba a estar en la pelea. Pero el italiano hizo lo que él no había podido: en su primera oportunidad, le robó el saque y luego se llevó su segundo game de saque para sacar una ventaja de 3-0.
Desde el banco de Cerúndolo se escuchaba constantemente a Sebastián Prieto, su entrenador, empujando al porteño, celebrando las buenas decisiones y tirándole ideas de cómo desestabilizar a su rival.
El argentino empezaba a acumular errores no forzados y tuvo que esforzarse para romper el cero en su marcador. Porque en el cuarto game, por un par de equivocaciones suyas y una devolución muy veloz y con spin del italiano lo dejó 0-40, con tres break point en contra. Pero Juanma se rearmó y levantó los tres antes de poner el 1-3. Y otra vez tuvo que trabajar desde atrás en el quinto, que arrancó 0-30, para seguir descontando (2-4).
Del otro lado de la red, Berrettini estaba más firme y agresivo, se animaba a buscar más y marcaba el ritmo en sus games de saque. Así se adelantó 5-2 y quedó a un juego de cerrar el set. Y luego de que el porteño cumpliera y marcara el 3-5, el italiano cerró el parcial en un impecable game de saque que cerró en cero, tras 39 minutos.
Cerúndolo se vio por primera vez arriba en el marcador cuando sostuvo su saque en cero en el arranque del segundo capítulo (1-0). Pero estaba demasiado lejos de la línea de fondo y no lograba lastimar al italiano, que mucho más adelantado no aflojaba la presión.
Lo positivo para el porteño era que seguía metido en el partido incluso cuando cometía errores fáciles y veía que se le escapaban puntos que podían ser clave. Le ocurrió en el tercer juego, cuando con una doble falta quedó 30-30, pero supo navegar ese momento para encaminar el game y ponerse 2-1.
Berrettini sufría menos para cerrar sus juegos de servicio, pero Cerúndolo, aunque con más trabajo, gestionaba también bien los suyos, incluso los que tenía que remontar. Y hasta el octavo game, ninguno había podido desnivelar el set y ni siquiera se habían registrado chances de quiebre: 4-4.
El italiano tuvo que sacar para estirar el set, luego de que Juanma se pusiera 5-4. Y no le tembló el pulso. En total control del juego y con un argentino muy retrasado en la cancha -esperaba los saques casi pegado a la pared del fondo- cedió solo un punto (el único en el que Cerúndolo se animó a subir a la red y colocó perfectamente un drop) e igualó 5-5.
El set, finalmente, se definió en el tie break, en el que fue todo de Berrettini. El italiano tomó la iniciativa en todos los puntos y forzó a Cerúndolo a jugar demasiado a la defensiva. Consiguió un miniquiebre para ponerse 3-1 y otro para quedar 6-2. Y cerró el set en la primera chance que tuvo.
En el descanso, Juanma se fue al vestuario para recibir la asistencia del fisio. Vale recordar que el porteño viene de dos grandes batallas, una de más de tres horas y media ante Jannik Sinner en la segunda ronda y otra de casi seis horas -que fue el tercer partido más largo de la historia del torneo- ante Martín Landaluce. Y parecía que tanto tiempo en cancha -un poco más que el italiano, más fresco- le estaba pasando factura.
Nada cambió en el arranque del segundo. Con los dos en control de sus saques, no hubo ninguna chance de quiebre en los primeros tres games. Y el italiano, que arrancó el set al servicio, se puso 2-1.
En el quinto game, Cerúndolo, con energía renovada, por fin hizo lo que Prieto le venía pidiendo desde mediados del segundo parcial: que tras recibir el saque, recuperara terreno en la cancha para presionar más adelantado. Así logró tener control de los puntos y consiguió un quiebre, gracias a un error del italiano que dejó una pelota en la red. Juanma se adelantó 3-2 y amplió luego la ventaja 4-2.
Mejor que su rival en ese tramo del partido, Cerúndolo ganó confianza y se animó a subir más a la red y a buscar tiros ganadores con más regularidad. Y el italiano, más errático, lo dejó crecer. Así, el argentino llegó al décimo game 5-4 arriba y con la posibilidad de sacar para el set.
Pero justo en el momento más importante, Cerúndolo no jugó el mejor game de saque y erró un par de puntos claves, algunos empujado por buenas decisiones del italiano. Berrettini aprovechó para recuperar el quiebre, igualar el set 5-5 y pasar luego adelante 6-5.
El porteño se olvidó rápido de la oportunidad desperdiciada y logró forzar un nuevo tie break. En el desempate se escapó 5-2 y, con una ayuda de la faja que mandó afuera un tiro de su rival, consiguió tres sets points (6-3). No pudo en el primero porque el italiano lo forzó a volear incómodo. El segundo, al dejar una pelota en la red. Y el tercero se lo ganó Berrettini, que un par de puntos después, dio vuelta la historia y selló el triunfo con un golpe ganador de derecha en la devolución.
El romano chocará en cuartos ante su compatriota Matteo Arnaldi, que bajó al estadounidense Frances Tiafoe (19°) al ganarle otra batalla de cinco sets por 7-6 (7-5), 6-7 (5-7), 3-6, 7-6 (7-3) y 6-4. El partido duró cinco horas y 26 minutos y terminó pasada la una de la mañana del martes en París, señala Clarín.





