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El gaucho guerrero

Roberto Romani

El domingo 17 de junio de 1821, en la Cañada de la Horqueta, se apagaba la vida de Martín Miguel de Güemes.

El héroe de la independencia tenía solo 36 años, y había sostenido siempre que “no aspiraba a premios ni recompensas, porque había trabajado por la libertad del país”.

Cada 16 a la noche, en Salta, se prepara la “Guardia bajo las estrellas”, y el 17 en el Panteón de las Glorias del Norte, de la Catedral, se rinde homenaje al líder de la guerra gaucha.

Nosotros también, en cada rincón de la Argentina recordamos al valiente defensor de Buenos Aires cuando la Reconquista; al conductor del Escuadrón Gaucho en la Quebrada de Humahuaca; al sobresaliente soldado de Suipacha y al avezado conductor de hombres que reemplazó a Dorrego en la vanguardia del Ejército del Norte y fuera nombrado por San Martín Coronel en Jefe del Ejército de Salvación.

Hace 205 años moría el hombre y nacía la leyenda.

Sus hombres, fieles soldados, asistían al triste final del conductor de Los Infernales.

Hoy, en el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, los argentinos asistimos con alegría y gratitud a los encuentros patrióticos donde Martín Miguel de Güemes resucita con la celeste y blanca flameando junto a su pecho, y nos invita a forjar una patria de hermanos; con auroras de grandeza.


(Este texto fue publicado originalmente en el perfil personal de Facebook de Roberto Romani)

 

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