Que la calle no pague con sangre

Por Hugo Remedi (*)

El presidente electo de Argentina, Javier Milei, entre una de sus prioridades al iniciar su gestión será enderezar la economía fundamentalmente, pero para intentar lograr una luna de miel perentoria, tendrá que equilibrar entre los que están podridos de los que dejaron a este país en ruinas y los que pudrieron a la gente y hoy paradójicamente aparecen como los redentores opinólogos de una realidad que cuando estuvieron solo derramaron cicatrices.

Falsos profetas ya iluminan el firmamento político que se viene.

Los duchos muchachos por ahora deberían saber que están expulsados del juego, es decir que cumplan la pena y luego regresen.

Curiosidades de nuestra sociedad que ha perdido vergüenza sobre todo en la clase dirigencial, hace que tengamos hoy, un presidente electo que aún no ha asumido y ya tiene el lomo morado a sablazos, específicamente por lo que ha anunciado en campaña pero por lo que aún no ha concretado: matar a referéndum se llama a ésto en buen romance.

Es cierto que, los anuncios de Milei y algunos de sus comportamientos dan miedo. Sin embargo, el libertario ya viene mostrando con diversas actitudes y decisiones que a la realidad no se la interpreta solo con disparadores grandilocuentes sino que se lo hace con medidas más racionales que irruptivas de buena recepción estas últimas entre la gilada, en su odisea frente al odio kirchnerista.

No todos los anuncios electorales son de sencilla aplicación a la hora de tomar decisiones plenas y sobre todo en medio de una de las crisis más profundas que ha vivido esta noble comarca.

Tampoco va a ser un jardín florido lo que les va a dejar el gobierno de Alberto Fernández-Massa-Cristina… en la múltiple autoría de esta debacle. Pésimo manual de gestión por cierto que tiene varios diseñadores como responsables directos, más la caterva de cómplices kirchneristas.

Virulentas diatrabias y violentas amenazan ya caen como como lluvia ácida sobre lo que suponen va a hacer Milei a lomo de del discurso que usó en su campaña electoral.

Todo está por verse, no es tan sencillo que alguien alunice con cualquier verdura y ponga en juego todo un sistema institucional cargado de herramientas diseñadas para poner coto y límites a lo que no corresponda.

El problema sí, es si la política en su conjunto está dispuesta a respetar institucionalidad en los ámbitos que corresponda y con la herramientas que la democracia provee. Amenazar con tomar la calle y convertirla en un campo de batalla haciendo regar la tierra con sangre argentina, es demasiado “mérito” como para que dejen de ser lo que son: peleles de ambiciones descontroladas y absolutamente antidemocráticos.

Se supone que Milei cuando se puso cerca de la realidad, entendió que no todo se hace a los gritos y de modo mesiánico. Al ir mezclándose con la casta en el armado de su equipo habrá ido aprendiendo que la política es cosa seria con instituciones y gente adentro. Como consecuencia de ello ya empezó a bajar el copete y a hablar de distintos estadíos como para ir cumplimentando lo que prometió, en uno o dos años y de ahí, consolidarse para adelante. Por eso, como consecuencia necesita arrancar bien, mejorar la calidad de gobierno de los antecesores y tirar dos años para llegar a la elección intermedia y de ese modo ver si puede mejorar la cosecha de legisladores para poder avanzar en sus ideas de un modo más sólido.

Por el contrario, no pareciera la personalidad del nuevo presidente, sumarse a la política de negociación permanente del toma y daca. Pero hoy, no tiene otro remedio mal que le pese.

En principio dejó por un rato al Milei pragmático, de hecho electoral, se puso un antifaz parecido al que usan los pragmáticos y logro descolocar a la oposición, sobre todo a los infectados medios K, que permanentemente, rabean, inventan, difaman y por ahora, comerse los cambios de “hábitos” de Milei.

El libertario con su arrogancia supuso que hacia todo solo, y que ganaba sin ayuda…pasaron cosas… y ahora hay que ir, por lustrar botas, como hace la política siempre en tiempos de negociaciones.

No han pasado algunos días desde que Milei logró la aprobación mayoritaria de la población argentina y ya le desplomaron por la cabeza todas las fuerzas del infierno de parte de los coyotes del odio que no dejan envenenar el medio ambiente político y social.

Los mismos mudos de tan poco hace: ejemplo gremialistas.

Muchos de los que se hacen los otarios y no entienden los votos a Milei, es producto de que con ello gozan el castigo que les profiere el libertario a los “usuarios de la política tradicional”, así de simple.

Los frenos inhibitorios caducaron por completo y todos los medios justifican el fin. Y el fin, no es más que parte de los deshechos que viene cultivando este país.

Y la calle, no es de ninguna manera, el lugar para seguir la batalla que debería conjugar la política de modo racional. Si alguien sabe, que pare la violencia que se viene…Por que muchos pillos, ventajeros, ya están sobre el botón rojo.

En definitiva, el peligro mayor es ver el humo y no aceptar que hay un incendio.

 

(*) Especial para ANÁLISIS.

 

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