A ocho meses de la alerta por “desvío de calidad” de un lote de fentanilo que terminó por exponer las irregularidades con las que funciona la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat), el Gobierno reemplazó a la titular de esa agencia regulatoria.
En lugar de Agustina Bisio, alcanzada en la causa que investiga la comercialización de miles de ampollas de fentanilo contaminado asociado con más de un centenar de muertes, el Ministerio de Salud de la Nación oficializó la designación de Luis Fontana, cirujano y exdirector general de una de las principales empresas de medicina prepaga en el país.
La salida de la ahora exfuncionaria se demoró políticamente a la espera del resultado de la investigación de responsabilidades administrativas, según se reiteraba ante la consulta. “Tras la renuncia de Agustina Bisio por motivos personales, el gobierno nacional designó a Luis Fontana como nuevo titular de la Anmat”, comunicó la cartera a cargo de Mario Lugones.
En septiembre del año pasado, con abogados designados, Bisio amplió su declaración ante la Justicia y se refirió, por primera vez, a un encuentro “interno” en enero pasado con representantes de HLB Pharma y Laboratorios Ramallo que no había informado hasta entonces. Ambas firmas eran responsables del producto y su elaboración. También había participado Gabriela Mantecón Fumadó, que era directora del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) de la Anmat. En agosto, un mes antes de que Bisio hiciera su presentación judicial espontánea, Mantecón Fumadó fue separada de su cargo.
Fontana estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se especializó en cirugía oncológica. Fue jefe de residentes y cirujano de planta del Instituto de Oncología Ángel Roffo. Posteriormente, continuó su formación en administración de empresas de salud, dirección estratégica y sistemas de información y negociación en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), de acuerdo con su perfil profesional.
Entre 1999 y 2018, fue director médico de OSDE, empresa en la que pasó a ser director general entre 2018 y febrero del año pasado. Desde entonces, y hasta su designación al frente de la Anmat, se dedicó a “proyectos personales” y servicios de consultoría, según pudo conocer La Nación.
En el Ministerio de Salud destacaron de su perfil que, en más de tres décadas de carrera, Fontana “lideró procesos de ordenamiento, modernización y mejora de la eficiencia, con foco en trazabilidad, digitalización, estandarización de procesos y decisiones basadas en datos, siempre orientadas a mejorar el funcionamiento del sistema y la calidad de las prestaciones”.
La lista coincide justamente con las debilidades de la agencia regulatoria que mencionó hace un mes en su informe final la Comisión Especial de Seguimiento e Investigación sobre Fentanilo contaminado y/o adulterado de la Cámara de Diputados.
Para la cartera sanitaria, la designación del ex CEO de OSDE apunta a alcanzar una serie de “objetivos claros” que habría fijado el Poder Ejecutivo para este nuevo año: “Un Estado que controle bien y funcione mejor, sin burocracia innecesaria, sin superposición de áreas y sin estructuras que se reproducen sin impacto real en la salud de las personas”, resumieron a propósito de dar a conocer al sucesor de Bisio.
“Su perfil es eminentemente de gestión y administración, orientado a ordenar el organismo, optimizar recursos y hacer más eficiente la capacidad regulatoria, entendiendo que cada demora burocrática termina afectando a quienes dependen del sistema de salud”, explicaron desde Salud.
Luego del estrago de salud pública que provocó la salida al mercado de una sustancia que debía estar controlada por el Estado, prometieron en esa cartera que “el eje” en adelante será “que los medicamentos sean seguros, que los controles sean efectivos”, además de plantear como “objetivo” que la Anmat sea “más ágil, más profesional y más responsable, que cuide a los pacientes, respalde al equipo de salud y garantice reglas claras para todo el sistema”.


