Una manifestación en reclamo de justicia por Katherine Alva, la chica de 15 años que pelea por su vida en el hospital San Martín por el balazo en la cabeza que sufrió en la noche de este lunes en la zona oeste de Paraná, terminó con incidentes, vidrios rotos y dos heridos por balas de goma. A los familiares de esta víctima se sumaron los de Facundo Bracamonte, el joven de 19 años asesinado en mayo del año pasado por el mismo adolescente que baleó a la menor y que pese a los gravísimos antecedentes, seguía en libertad. T.P., de 17 años, y el cómplice, de 16, están detenidos y se aguarda por su traslado a un centro de menores de otra localidad.
El intento de asesinato ocurrió a las 23.30 de este lunes, cuando los dos adolescentes llegaron en moto hasta calle República de Siria y Segundo Sombra y el acompañante, T.P., abrió fuego contra el grupo de chicos que estaba en la vereda, con la intención de matar a uno de ellos. Pero hirió a Katherine y a otra menor, de 16 años, que recibió un balazo en el glúteo y está fuera de peligro.
Los testigos señalaron a T.P., quien junto a su compañero se entregaron en la División Minoridad. La causa quedó en manos de la fiscal Sonia Vives.
En la mañana de este martes, Katherine fue operada y permanece en estado crítico en el nosocomio. Sus familiares y los de Bracamonte convocaron para las 15 a una manifestación en Tribunales para pedir justicia y que no liberen a los acusados.
La manifestación se realizaba pacíficamente en la puerta de la sede del Poder Judicial, mientras pedían información a personal de la Fiscalía acerca del estado de la causa judicial. Mientras una persona les explicaba la situación, en este marco les dijo que los acusados ya estaban arrestados y alojados en Minoridad.
De inmediato, los manifestantes se dirigieron hacia esta sede policial ubicada sobre calle Tucumán, a dos cuadras de Tribunales. Allí pretendieron ingresar por la fuerza, en medio de la furia y la bronca por lo ocurrido en la noche anterior. No estaba claro si era para hacer justicia por mano propia o como una forma más de expresarse.
En el tumulto que fue frenado por el personal de Minoridad, se produjeron escaramuzas con piedras y palos, que derivó en la rotura de vidrios. En seguida llegaron policías del Grupo Especial que utilizó armas con postas de goma (se registraron dos lesionados) y el denominado dispersor, con el que rociaron el rostro de al menos dos personas (una mujer y un joven) que sufrieron las reacciones de este químico. Inmediatamente, se retiraron todos de este sitio.
Luego, se decidió el traslado de los dos acusados, quienes permanecen alojados por el momento en la Alcaidía de Tribunales, un espacio que no es para menores pero, dadas las circunstancias, cuenta con mayor seguridad.
Ambos serán imputados por el intento de homicidio. Se dará intervención al Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) para analizar un lugar donde alojarlos con una medida cautelar de privación de la libertad.
T.P. tiene numerosos antecedentes por hechos violentos con armas de fuego, propiciados incluso por sus padres, Romina B. y “Gato” P., quienes tienen condenas por narcomenudeo y muchas causas por violencia.
En cuanto al móvil de la balacera, se descarta que se trate de una disputa por drogas, sino por cruces verbales y en las redes sociales.
Los hechos vienen demostrando una situación crítica de violencia creciente en las calles de la ciudad. El lunes por la tarde se produjo una pelea con un apuñalado en pleno balneario municipal de Paraná. Es una situación que está preocupando a las autoridades porque resultan de difícil prevención.


