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Milei manipula el Indec y socava su gobierno

Álvaro Gabás

La reciente renuncia de Marco Lavagna como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), refleja la tensión del gobierno de Javier Milei sobre la implementación de un nuevo índice de precios al consumidor (IPC). Es dable aclarar que, el IPC actual, mide una canasta de productos y servicios en base a las conductas de consumo del año 2004.

Lavagna había estado trabajando en la actualización del IPC para reflejar de manera más precisa los hábitos de consumo actuales. Sin embargo, el gobierno de Milei está manipulando los datos para presentar una imagen más favorable de la economía. El nuevo IPC, que se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017-2018, iba a darle mayor ponderación a los servicios, como vivienda, electricidad y transporte, lo que podría mostrar una inflación más alta que la actual. La nueva canasta de consumo refleja patrones de gasto contemporáneos y acordes a la cultura de consumo, reemplazando a la vetusta canasta de 2004. Asimismo, se amplía la base de precios relevados de 320 mil a más de 500. Es decir que, el peso relativo de "Alimentos y bebidas" bajaría del 26,9% al 22,7%, mientras que "Vivienda, electricidad y otros combustibles" aumentaría del 9,4% al 14,5%. - El transporte ganaría relevancia, pasando del 11% al 14,3%.

Las consecuencias de dichas medidas, ya están a la vista. Principalmente, Milei siempre se jactó de la intendencia del INDEC, y su comportamiento es el reflejo de su impotencia. Lo que no gusta, se elimina. Deja de lado el respeto por las instituciones democráticas. La pérdida de credibilidad y la manipulación de los datos estadísticos ha generado no solo incertidumbre en los mercados (caída de bonos, acciones y aumento del riesgo país) sino que, además, es el primer error no percibido por el gobierno (que va a tallar su gobierno), en su único vector de importancia económica, que era la Inflación. 

 

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