El allanamiento por narcóticos se realizó en un domicilio emplazado en inmediaciones de las calles Belgrano y Pedro Coldaroli de Concordia.
En el marco de las políticas de combate al narcotráfico impulsadas a nivel nacional, un operativo de la Policía Federal Argentina permitió desarticular un punto de venta de estupefacientes en la ciudad de Concordia, confirmando la persistencia del narcomenudeo como una de las problemáticas más sensibles en los entramados urbanos de la provincia.
La investigación fue llevada adelante por el Departamento Federal de Investigaciones (DFI), a partir de un oficio judicial emitido por la Unidad Fiscal de Concordia, a cargo del fiscal Fabio Zabaleta. La intervención se centró en una vivienda ubicada en el barrio Costanera, señalada como un presunto punto de acopio y comercialización de cocaína.
Durante varias jornadas, los efectivos de la División Antidrogas desarrollaron tareas de inteligencia criminal que incluyeron vigilancia discreta, recolección de datos y análisis de movimientos en el inmueble. Según se pudo establecer, el lugar funcionaba bajo la modalidad de narcomenudeo, con un flujo constante de compradores y una operatoria orientada a la venta fraccionada de dosis.
Con las pruebas reunidas, el Juzgado de Garantías N° 4 de Concordia, a cargo de la jueza María Gabriela Seró, ordenó el allanamiento de la finca situada en las inmediaciones de las calles Belgrano y Pedro Coldaroli. El procedimiento se concretó en las últimas horas y culminó con la detención de un hombre mayor de edad, sindicado como responsable de la actividad ilícita.
Durante el operativo, los agentes secuestraron aproximadamente 200 dosis de cocaína listas para su comercialización, además de otros elementos de interés para la causa. El imputado quedó a disposición de la Justicia por infracción a la Ley de Estupefacientes, mientras continúa la investigación para determinar posibles conexiones con otras redes de distribución.
El procedimiento vuelve a poner en evidencia la dinámica fragmentada del narcotráfico en ciudades intermedias, donde los puntos de venta minorista se insertan en la trama barrial, generando un impacto directo en la seguridad y la vida cotidiana de los vecinos.






