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El Gobierno en su ring político: obsesionado por retomar la iniciativa, Milei pelea contra su propia crisis

La foto con la que el Presidente celebró el fallo en Estados Unidos en favor de la Argentina en la causa YPF.

La conferencia de Adorni no despejó dudas y sólo consiguió forzar el apoyo del gabinete: la causa avanza y la Casa Rosada no muestra una reacción efectiva. El alivio por el juicio de YPF y el intento por capitalizarlo que le quita autenticidad a los libertarios; los Milei se blindan con el control de comisiones claves del Congreso. El mercado duda de la reelección. Colapsa la batalla cultural.

Javier Milei debate en redes sociales con ciudadanos que se quejan por no llegar a fin de mes. Manuel Adorni convoca a una conferencia de prensa para informar a la sociedad sobre su causa judicial, pero prefiere discutir con los periodistas; se enoja, no aclara y deja más dudas que certezas. Una enorme movilización popular, quizás la más nutrida de los últimos años, ignora el debate oficialista de relativizar los atroces crímenes de la dictadura al cumplirse 50 años del golpe de Estado. Como un boxeador desorientado que tira piñas al aire, el Gobierno no encuentra el foco para reorientar su propia crisis política.

Sólo el fallo favorable a la Argentina en el juicio que se seguía en Estados Unidos contra el país por la expropiación parcial de YPF trajo sobre el final de la semana algo de alivio para la Casa Rosada. No llegó a ser un contragolpe. Apenas un manotazo. El Gobierno hizo un esfuerzo lógico por capitalizar el resultado favorable, pero terminó enredado en su propia contradicción: festejar el resultado de una exitosa intervención estatal contra el sector privado. Una derrota de la batalla cultural. Milei se despidió de la cadena nacional del viernes a la noche con un “Viva la Patria” final, una frase más propia de Cristina Kirchner que de él.

La crisis política que desparrama en el Gobierno el caso Adorni terminó por generar solo hacia afuera cierta tregua en la interna oficialista. Quedó en evidencia en la puesta en escena del festejo por YPF. El Presidente se rodeó por Karina Milei y Adorni, pero al mismo tiempo subió a escena al equipo jurídico que responde a Santiago Caputo, robustecido en estas últimas 48 horas. Después de meses de derrotas de palacio, el asesor presidencial capitalizó el fallo norteamericano vía María Ibarzabal, la secretaria Legal y técnica, y Sebastián Amerio, el nuevo procurador del Tesoro. Desde ese sector hubo euforia con la noticia. Fue como un grito contenido. “Y eso que somos sólo 4”, graficaba un integrante de esa mesa chica caputista para bajar la espuma de la supuesta injerencia que podrían tener en el derrotero de traspiés del karinismo. “Santiago nunca haría nada contra el Presidente, fue el constructor de todo esto, el que dice eso no lo conoce”, lo destacan a su lado. Un detalle no menor es que el último verdugo de ese sector, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, no participó de la cadena nacional. De su cartera depende administrativamente la tarea de los abogados del Estado, aunque jerárquicamente responda pura y exclusivamente al Presidente.

Del otro lado, el sector más cercano a Karina Milei no logra salir del encierro al que lo sometió el frente judicial de Adorni. Por las dudas, la secretaria general avanza. No quiere saber nada de su colega de gabinete y se molesta cuando le preguntan por Caputo. De hecho, no fue a la conferencia de prensa del miércoles en la que el jefe de Gabinete llevó a algunos ministros, entre ellos, al asesor. Más tarde volvió a dejar un mensaje de apoyo en sus redes ante las dudas que había generado su ausencia.

Concentrada en blindar al Presidente, esta semana dio un paso más en su avanzada y promovió a Lilia Lemoine para presidir la comisión de Juicio Político en la Cámara de Diputados. Lilia, “El jefecito”, tiene línea directa con la secretaria general y se convirtió en esta crisis en la única voz oficial de defensa pública de Adorni. Anulado el funcionario como vocero, el Gobierno explora alternativas. Esta semana, Karina se reunió en su despacho del primer piso (vale recordar, el del jefe de Gabinete) con Antonio Aracre, economista y una espada informal en la batalla mediática. No hubo ningún ofrecimiento, pero las especulaciones en torno a su rol crecieron a partir de la foto en la que se los ve juntos en la Casa Rosada. Karina tenía con él una relación vía whatsapp y finalmente se conocieron. Fue el miércoles, en plena crisis de comunicación de Adorni. También estaba Thor. Ambos son fanáticos de los perros.

Otro elegido por Karina es Sebastián Pareja, su alfil político en la provincia de Buenos Aires y hoy diputado nacional, que se hará cargo de la comisión bicameral de Inteligencia. Ese lugar se lo había autoreservado Cristina Ritondo. Ya le sacaron el sillón que el Pro pretendía en la Auditoría General de la Nación, de madrugada y en acuerdo con el kirchnerismo.

 

Sin agenda

El caso Adorni anuló la agenda del oficialismo en el Congreso. Martín Menem no quiere saber nada con abrir un debate en este contexto y por ahora sólo trabaja en terminar de conformar las comisiones. Hasta cumplió los pactos, dicen en el kirchnerismo, sobre el reparto de lugares y la proporcionalidad. Eso sí: este año se aseguró no dejar a la oposición a la cabeza de ninguna comisión que pudiera darle un sobresalto, como Salud o Discapacidad.

Menem pateó nuevamente el debate de la Ley de glaciares. En la semana del 7 u 8 de abril convocará a una audiencia a los gobernadores de las provincias cordilleranas para socializar el costo político de la modificación y es poco probable que abra el recinto una semana después por la ausencia de al menos 35 diputados que van a estar de viaje. Recién toda la actividad se concentrará más llegado el fin de mes. El 29 de abril será la sesión para el informe del jefe de gabinete, que anunció Adorni esta semana y que tendrá el acompañamiento del propio Milei, en un hecho sin precedentes. Será su primera exposición. “¿Llega?”, se preguntaban dos diputados, uno de extracción oficialista y un aliado. La velocidad con la que se expande el caso en los tribunales de Comodoro Py hace difícil pensar de acá a un mes. Ya quedó imputado en la causa que lleva adelante Ariel Lijo, que esta semana se unificó bajo su mando. La explosiva declaración de la secretaria del piloto y broker Agustón Issin, que vendió los pasajes a Marcelo Grandio, el amigo de Adorni y contratista en la tevé pública, hace prever que se le vienen días complicados. Mañana vence el plazo para que los diputados envíen sus preguntas por escrito y el foco estará puesto ahí.

Mientras va por la vía judicial, la oposición mira el escenario convulsionado y trabaja en unificar criterios para un pedido de sesión especial. La tienen difícil, pero el contexto adverso en el que se mueve el Gobierno podría abrirles alguna hendija. El temario iría desde el rechazo al DNU que modificó el área de Inteligencia, la reapertura de la comisión investigadora Libra a una solución para las familias sobreendeudadas. Recién arrancaron las conversaciones.

La estrategia del jefe de Gabinete seguirá siendo la de excusarse en su vida privada para no responder. Son tiempos no aptos para pacientes, pero en el despacho de Adorni esperan que recién en dos meses, cuando se presente la declaración jurada de bienes, el asunto quede resuelto. Hablan de una hipoteca como justificación patrimonial. Eso será el 30 de mayo. El miércoles próximo volverá a insistir con exponerse en conferencia en modo acá no pasó nada. Una simulación de normalidad. El martes, la izquierda prevé plantarle una clase pública en la puerta de una de sus nuevas viviendas, sobre la calle Miró, a la vuelta de la Facultad de Filosofía y Letras.

 

Sin reemplazo

Más allá de Adorni, el problema expone a Karina. Ella lo ubicó en el cargo para taponar el ascenso de Santiago Caputo, pero en rigor, el lugar le pertenece. Su jugada sobre el final del año pasado fue la toma del poder de todo el gabinete. Los hermanos Milei se movieron en las últimas horas sobre la lógica de que Adorni no tiene reemplazo. El nombre que suena con más fuerza es el del canciller, Pablo Quirno, pero no llega a ser una espada karinista pura. Sí lo son, en cambio, los Menem. Cerca de ellos sostienen que no está en los planes de nadie. Lule, dicen, no agarraría por la exposición que depara el cargo. Es verdad que fue jefe de Gabinete Juan Manzur, que jamás habló cuando ostentó ese cargo. Martín Menem, dicen en el palacio legislativo, tampoco tiene reemplazo al frente de Diputados. ¿Y Karina? Ella actúa como la jefa de gabinete, pero correría un alto riesgo. Una moción de censura, por ejemplo, sólo requiere una mayoría absoluta del Congreso que habilite su remoción. Por fuera del karinismo, Diego Santilli siempre suena como posibilidad, pero no deja de ser un extrapartidario. Su llegada a ese cargo podría ser leído como la vuelta de la política tradicional que ostentó Guillermo Francos. Demasiado macrista. No está en los planes de la secretaria general, que ya lo condicionó con la incorporación de la firma de Adorni en la supervisión y autorizaciones para las transferencias de fondos a provincias y erogaciones del Estado.

El contexto de sequía de bolsillo imposibilita que el Gobierno pueda encontrar un eje para salir de la crisis política. Los escándalos Adorni y Libra, que sigue creciendo, toma a Milei en un momento delicado en su valoración de gestión. Esta semana se conocieron nuevos resultados de sondeos de opinión adversos al oficialismo. La última encuesta de la universidad de San Andrés marcó un claro deterioro: solo el 33% de satisfacción, lo que representa una caída de 7 puntos respecto a noviembre de 2025. La baja se ve también en la aprobación presidencial, en 39%. No es un número de catástrofe si se lo compara con lo que tenía, por ejemplo, Alberto Fernández, en el mismo período, con solo 17%. El problema es la tendencia sostenida a la baja desde enero que el Gobierno no logra romper. Todas las encuestas marcan como principal preocupación los bajos salarios y la pérdida de empleo. Lo más preocupante: cambió sobre todo la expectativa de mejora económica.

 

El nuevo riesgo K: aviso del mercado

La economía sigue estando al tope de las preocupaciones. La actividad mostró un crecimiento a dos ritmos, con los sectores que más empleo generan en declive y sin recuperación. El Gobierno hizo retoques mínimos, como la baja de 5 puntos en los encajes bancarios que intenta una reactivación económica, a lo Ernesto Talvi, comentan en el mercado. Es que entre quienes siguen de cerca los movimientos de Luis Caputo ven algo de la influencia de su nuevo asesor en el rumbo económico, incluso recomendando moderar el objetivo de inflación cero en el corto plazo.

Esta semana, la consultora 1816 puso el foco en el riesgo K, pero no por el kirchnerismo, sino por ese crecimiento dispar de la economía, y puntualizó sobre los problemas que se le acumulan al equipo económico. “Es cierto que creció el desempleo en 2025 (primera vez en el siglo que sube con PBI al alza), viene bajando el salario real (el privado registrado de enero 2026 fue el más bajo en 18 meses) y se multiplicó la mora de hogares (de 2,5% en octubre 2024 a 10,6% en enero 2026, tomando entidades financieras), en un contexto en que industria y construcción siguen debajo de noviembre 2023”, detalla en su informe. Y se pregunta si ese riesgo K económico vuelve a traducirse en el mediano plazo en el riesgo K político. Por ahora, la consultora Opinaia, que suele medir para el Gobierno, refleja una caída para Milei, pero más moderada que el resto. Incluso destaca que tuvo momentos peores (septiembre 2025) del que se pudo recuperar. Hoy la imagen negativa la ubican en 52%, pero la tendencia también es a la baja estos últimos dos meses.

Lo que llamó la atención en 1816 es que en la última encuesta de Atlas Intel, que mide para Bloomberg, pone a Axel Kicillof con mejor imagen que el Presidente. El mercado empezó a hablar ayer con el resultado de las licitaciones de bonos, con vencimiento en octubre del año que viene y otro con un próximo gobierno. En la lectura del ministro de Economía, el riesgo Milei fijó una tasa de 5,02% mientras que a octubre de 2028, con otro gobierno, se va a 8,5%. Hay otra mirada: el mercado hoy no ve clara e indiscutida una reelección de Milei.

 

Modo panelista y batalla cultural

Sin adversarios políticos visibles, el Presidente volvió esta semana al modo panelista. Se trata de ganar discusiones, lanzar temas que prendan, con una dinámica en la que incluso puede caer en contradicciones. La falacia del hombre de paja, con discusiones forzadas, con tal de ganarlas. El riesgo es que esa estrategia no se traduce por ahora en un resultado favorable. Esa misma medición de Atlas Intel que se conoció esta semana pega de lleno en la batalla cultural. Más allá de que coincide en que la desaprobación a Milei cae a su mínimo histórico, en 36,4%, en su tercer mes consecutivo de caída, pone el foco en los debates que el Gobierno intenta instalar en la agenda pública. Los alineamientos internacionales del Presidente lo están haciendo perder apoyo social. Según ese estudio, 6 de cada 10 argentinos (64%) cree que las declaraciones de Milei cuando involucró a la Argentina en la guerra en Medio Oriente podrían tener un impacto muy negativo para el país. Solo el 6% las califica como muy positivas y el 57,5% rechaza totalmente la decisión de unirse al Board of Peace de Donald Trump.

El intento de reinstalar el debate sobre lo que el oficialismo llama “memoria completa” tampoco prendió. Más allá de la impactante manifestación popular en la Plaza de Mayo, en las redes el tema no tuvo el rebote esperado. Según el estudio de la consultora Ad Hoc, en 2025, el volumen de conceptos asociados a “verdad completa” fue de 193.000 menciones, mientras que este año apenas se estancó en 58.000. Es una baja de 69%.

Milei ni siquiera se prendió. Solo reposteó el video de la Casa Rosada en una semana en la que tuvo más de 1000 interacciones en redes. Uno de los testimonios elegidos, el de Miriam Fernández, hija de desaparecidos, no hizo más que reconfirmar los crímenes de la dictadura. Otra vez la contradicción del relato. Su apropiador, Armando Osvaldo Fernández Miranda, fue condenado a 15 años de prisión como coautor de los delitos de retención y ocultamiento de una menor de 10 años, alteración del estado civil de una menor y falsedad ideológica de documentos públicos destinados a acreditar la identidad. Ella es hija de Carlos Poblete y María del Carmen Moyano, nacida durante el cautiverio de su madre en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Se acreditó en el juicio que, transcurridos ocho días del parto, la niña fue arrancada de los brazos de su madre y entregada al matrimonio compuesto por el exoficial de inteligencia de la Policía de Mendoza y su esposa Iris Yolanda Luffi. La inscribieron como hija biológica, mientras que los excamaradas de Miranda, Abelardo Garay y Eduardo Smaha Borzuk -quien falleció antes del debate-, firmaron como testigos del nacimiento falsamente documentado mediante una partida de nacimiento con datos apócrifos, según el sitio fiscales.gob.ar. En la revisión de la condena, que determinó penas más elevadas aún, intervino Carlos Mahiques, el padre del ministro de Justicia de Milei. Y este es solo un caso de los que tiene Fernández Miranda. Ahí es, como con el caso YPF, donde el Gobierno no encuentra el eje para alzarse con el triunfo discursivo de su mentada batalla cultural.

 

Peronismo y dilemas

El peronismo, mientras tanto, ensaya la apertura. Eduardo Wado de Pedro recorrió La Rioja la semana pasada con el gobernador Ricardo Quintela. Se propone como armador en el deshilachado PJ, en representación de Cristina Kirchner. Sergio Uñac, ex gobernador de San Juan, salió a pedir por carta al partido la convocatoria a una interna abierta para fin de año para definir candidaturas ante la posibilidad de que se terminen eliminando las PASO. Fue en su momento una figura impulsada por el esquema cristinista. Sergio Massa reapareció en la marcha por el 24 de marzo y manda mensajes de que no competirá por la provincia de Buenos Aires. Cerca de Axel Kicillof siguen con atención los movimientos y mantienen diálogo con todos esos sectores, menos con Cristina.

Un trabajo de Sinopsis reconstruye los fundamentos de la motivación del voto a Milei. Del 40% de la última elección, hay un 12% que representa un votante cautivo, ese que no acepta una opción del pasado y elige al libertario porque no tiene adónde ir. Si no hay cambios notorios de mejora, Milei dependerá de que la sociedad repita ese mismo dilema a su favor.

 

Fuente: Infoabe, Mariana Verón. 

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