Híbrida y Club Editor, dos nuevas editoriales que refrescan la oferta librera nacional

Sergio Criscolo, creador de Editorial Híbrida.

Sergio Criscolo, creador de Editorial Híbrida.

Dos sellos independientes, Híbrida y Club Editor -uno local y otro extranjero, catalán; uno con apenas días de vida, el otro con más de 60 años de historia; uno dedicado a rescates, el otro a obras y a “obreros de la escritura” icónicos y poco conocidos en Argentina- apuestan, más allá de crisis sanitarias o económicas, al mercado lector nacional con propuestas potentes que mueven el amperímetro de la oferta librera.

Híbrida es creación de Sergio Criscolo y, tiene entre sus editores, nombres que inmediatamente remiten a un circuito comprometido en sus búsquedas literarias y consolidado fuera del mainstream. De Club Editor puede decirse lo mismo, sólo que los nombres de sus creadores y de quienes hoy lo dirigen, Alejandro Dardik y María Bohigas, no han estado tan a la mano de quienes hacen talleres, escriben y van a presentaciones y charlas literarias, que son quienes suelen leer, consumir las obras y producciones que traen consigo este tipo de sellos.

Los títulos que suman estos libros recién llegados a las estanterías libreras y a páginas de venta online con llegada a Argentina, son seis para empezar: dos de autores catalanes de culto y outsiders en algún sentido, singularmente recuperados y revalorizados por el público millennial –“La muerte y la primavera”, de Mercé Rodoreda (1908-1983), y “El mar”, de Bali Bonet (1926-1997)'-, que corren a cuenta de Club Editor.

Los otros cuatro libros, responsabilidad de Híbrida, son de autores sudamericanos, a saber: “Aspas”, de la poeta entrerriana Belén Zavallo (Paraná, 1982); “El placer de abandonar”, de Schoë Blintsjia (Buenos Aires, 1979); “Elis Regina, una biografía musical” del compositor, músico y productor discográfico gaúcho Arthur de Faria (Porto Alegre, 1968); “El corazón adelante”, de Inzillo (Buenos Aires, 1979), además de editor de Híbrida y de revistas como Brando, y fundador de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica.

Pareciera que no hay crisis capaz de desalentar una aventura editorial emancipatoria, autonomizada de un mercado hegemónico que marca las reglas de una economía que no las alcanza. En tiempos liminales como el más álgido de la pandemia, hace muy poco, los actores del mercado librero se sorprendieron también con el surgimiento de nuevas editoriales y librerías y con una reformulación resiliente de sus circuitos de producción y consumo, ¿qué hace que cuando la economía parece ir en contra de todo puedan surgir y ramificarse proyectos como éstos?, publicó la agencia de noticias Télam.

“Creo que está en su ADN: los sellos independientes no nacen con el fin primordial de hacer dinero, buscan ser uno más de los actores en la circulación de bienes culturales. Claro que no puedo generalizar, a los editores que conozco no es que no les interese tener ganancias y una retribución por la inversión y el esfuerzo que lleva abrir una editorial, sólo que claramente no es la razón de su ser. Entonces, ante una gran crisis, las cadenas del rubro que sea se vuelven más conservadoras y quedan más visibles las acciones de los más pequeños, que funcionamos con las reglas del mercado, pero que también nos rigen otras reglas menos materialistas”, dice a la agencia de noticias Télam, Sergio Criscolo.

 

Club Editor

 

Club Editor llegó a la Argentina y está en librerías de todo el país con impresiones locales, por ejemplo, y con eso trabaja precios de imprenta y transporte muchísimo más baratos que los europeos, pero también “es una manera de hacer que produce y reparte la riqueza en el lugar donde se consume”, explica Alejandro Dardik.

¿Las expectativas? “Todo va a depender si a nuestros potenciales lectores les interesan los libros que publicamos, creemos en ir creciendo poco a poco y tenemos muchos libros muy buenos que deseamos publicar -dice Criscolo-. Nos interesan libros bien escritos que cuenten una historia interesante, debajo de ese paraguas hay miles y miles de opciones. Sí puedo decir lo que no nos interesa: libros snobs ni una editorial elitista o pretenciosa, queremos libros inteligentes que vayan de la mano de lo masivo, que no tengas que haber leído todo Saer, Gombrich y 'Ulises' de Joyce para disfrutar de nuestros títulos”.

Las preocupaciones que mueven al Club Editor “siguen siendo las inherentes al oficio de hacer libros: comunicación y transmisión -resume el catalán-. De hecho, quisimos que nuestro plan editorial sea temático y estructuramos las publicaciones de 2023 alrededor de la carta y para 2024 planteamos como tema la obsesión amorosa en sentido amplio, desde la pasión física a los amores que matan, e incluirá como mínimo dos títulos de originales catalanes contemporáneos”.

Club Editor, tal como indica Dardik, “es una editorial inscrita en la cultura catalana y barcelonesa que actualmente publica el 90 por ciento en catalán, pero también estamos haciendo un esfuerzo por traducir al castellano y también traducimos en otros idiomas y algún original castellano. Este año publicamos 'El parasimpático', por ejemplo, del gran poeta argentino Edgardo Dobry, que fue galardonado con el Premio Ciudad de Barcelona 2021 de literatura castellana, del cual hicimos una pequeña edición para presentar en Rosario y Buenos Aires este mes”.

“La traducción es sin duda una obra nueva y el traductor, su autor, pero hay que poder distanciarse del original sin traicionarlo nunca -agrega el catalán-. Las trabajamos como lo que son, un puente, que la nueva obra se incorpore al corpus de la literatura de acogida”. Pero si el paso de una lengua a otra es central en la labor del sello europeo, el concepto de hibridaje es eje del que nace de este lado del Atlántico.

“Es un signo de nuestro tiempo -asevera Cricolo-, no es una moda, llegó para quedarse al menos varias décadas. Se ve claramente con géneros sexuales, con las nuevas visualizaciones y derechos y pasa también, por ejemplo, en el cine: hay ficciones que tienen la estética de los documentales y más verdad que algunos de ellos, y documentales ficcionalizados o muy intervenidos. Está también el teatro de guerra de Lola Arias donde, una documental con no actores que pasan a ser actores que a la vez fueron protagonistas de una guerra”.

“Los géneros en literatura o en obras culturales están en manos de los libreros y críticos, a nosotros nos da igual -concluye el argentino-. Nos gustaría ahondar en esa mezcla que resulte inclasificable para Yenny, aunque no vamos a dejar de publicar libros que, claramente, críticos y librerías van a poder definir, se van a poder poner en los estantes de novela argentina o de teatro. Ser híbridos es sostener la libertad de editar lo que se nos cante sin preguntarnos dónde se encasilla ese texto y de jugar a la hora proponerle a gente que escriba textos para nuestro catálogo”.

 

La intención común de recuperar libros y autores al costado del camino

 

Sergio Criscolo dijo que los títulos que dan inicio a su editorial buscan dar cuenta del “abanico que abarcará el catálogo”, y Alejandro Dardik, codirector de Club Editor señaló que el principal objetivo de ese proyecto es “recuperar libros que por descatalogados han quedado al costado del canon literario”.

Los primeros cuatro títulos con que Híbrida se abre paso en el circuito editorial intentan mostrar el abanico de su catálogo: “´El corazón adelante' está armado con columnas periodísticas de Humprey Inzillo que, más allá de la fragmentación que genera una publicación quincenal, logran crear un universo propio. Con 'El placer de abandonar', de Schoë Blintsjia, abrimos la puerta a novelas de autores inéditos. Con 'Elis Regina', de Arthur de Faria, plantamos bandera para hacer traducciones en argentino. Y con 'Aspas', de Belén Zavallo, le decimos a las y los poetas que son muy bienvenidos”, indica Criscolo.

A qué responden esos ciclos de catalogación, descatalogación y recuperación son cuestiones de un campo más vasto, que habla de perspectivas epocales e intereses socioculturales que fluctúan, de eso da cuenta “La muerte de la primavera”, novela inacabada de Mercé Rodoreda.

Publicada tras la muerte de la escritora que España asimiló como ícono de la novela costumbrista y la telenovela de la tarde, por las adaptaciones que se hicieron de su obra y porque fue lectura obligada en el secundario para enseñar los efectos del franquismo en la sociedad civil, “La muerte y la primavera”, un texto difícil para Rododera porque en él reconocía su deseo lésbico y que además abordaba desde lo raro la oscuridad de los estados genocidas, fue apropiado por lectores millennials para quienes se volvió claramente legible en tiempos de reposicionamientos de feminismos, derechas y género fantástico.

“Cuando la leí por primera vez, no podía creer que no fuera súper conocida en el mundo hispano, sino que estuviera absolutamente descatalogada y que prácticamente nadie la conociera”, dice Dardik sobre la novela que en Argentina prologa Mariana Enriquez, reina de las literaturas fantásticas, de lo raro y el horror, elegida por “el tratamiento que hacía de lo terrorífico, casi sin nombrarlo, y por cómo de esa manera, igual que Rododera, te aproxima al terror real”.

“La muerte y la primavera”, resume Dardik, “es la obra perfecta de Rodoreda, tanto que se volvió inacabable. Rodoreda es para la literatura catalana la voz que se afina en el exilio y que acaba creando, en el imaginario europeo, la Barcelona de la guerra civil y de la posguerra. Pero para cierto lectorado olía a naftalina por cómo se enseñan las literaturas patrias”.

La traducción la hizo Eduardo Jordá, el mismo que se encargó del El mar, “una novela de un brillo terrible salida de una oscuridad total”, dice Dardik sobre el texto de Blai Bonet, poeta de culto casi desconocido, rescatado por otros poetas de culto, como hizo el músico Lou Reed con los versos sobre Al Brown, el opiómano campeón mundial de boxeo panameño amado por Cocteau, “El mar” transcurre entre un grupo de adolescentes encerrados en un sanatorio de tuberculosos en la isla de Mallorca durante la posguerra, y “el sexo, la inquietud metafísica y la sangre corren a raudales”.

El año de Club Editor en Argentina terminará con “La infanticida”, de Víctor Català, y completarían lo que llaman “la santa trinidad de la literatura catalana del siglo XX” con “La Víctor, como le dice coloquialmente, y definen como “el secreto mejor guardado de esta lengua”. “El libro es una selección de sus cuentos junto a 'La infanticida', que es un monólogo teatral en verso, tan terrible, que provocó que su autora tuviera que cambiarse de nombre y vivir su muy larga vida literaria travestida como hombre”, resume.

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