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Qué pasará en alquileres, créditos y las expensas ante el cambio de rumbo del gobierno respecto al Indec

La interrupción en la actualización de los indicadores del INDEC, tras la renuncia de Marco Lavagna, encendió alertas en distintos segmentos de la economía. En el mercado inmobiliario, el freno abre interrogantes sobre el impacto en alquileres, créditos hipotecarios y expensas, tres rubros sensibles para hogares que ya enfrentan costos elevados. Aunque los especialistas descartan un efecto inmediato, el episodio vuelve a poner en primer plano la importancia de la previsibilidad en los índices oficiales.

El primer punto de análisis se centra en los alquileres. Tras un 2024 marcado por fuertes tensiones en las actualizaciones, el arranque de 2025 muestra un escenario más ordenado, con menor inflación y contratos que se ajustan sin sobresaltos. En ese contexto, el freno en la publicación de los indicadores no genera, por ahora, reacciones visibles en el mercado.

Germán Gómez Picasso, de Reporte Inmobiliario, señaló que el sector llega a esta situación con un nivel de estabilidad que no existía un año atrás. Explicó que la baja de la inflación y la menor volatilidad de los precios reducen el margen para comportamientos defensivos por parte de propietarios. Desde su visión, "el impacto real aparece solo si la interrupción se prolonga y erosiona la confianza en los índices, algo que por el momento no ocurre", publicó Ámbito.

Actualmente, la mayoría de los contratos de alquiler se rigen por esquemas de actualización que contemplan la inflación. En ese marco, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el Índice de Contratos de Locación (ICL) funcionan como referencias clave para los ajustes. El primero mide la evolución general de los precios y se aplica en varios acuerdos privados, mientras que el ICL, que combina inflación y salarios, sigue vigente para los contratos firmados bajo la ley derogada a fines de 2023 y para algunos acuerdos posteriores al DNU que mantuvieron ese esquema.

El freno momentáneo en la actualización de los índices oficiales tendría un impacto muy acotado en los alquileres. Gómez Picasso señaló que, en los pocos casos en los que la fecha de ajuste coincide justo con estos días, el inquilino podría abonar el alquiler sin actualización y, una vez publicado el índice, pagar la diferencia correspondiente. Aclaró: "Se trata de una situación poco frecuente, ya que los contratos que ajustan por IPC, y los de ICL son cada vez menos y además deberían coincidir con una actualización anual puntual en este breve lapso. En ese marco, consideró que una demora de pocos días o incluso 15 días no debería generar distorsiones relevantes en el mercado".

Alejandro Braña, experto en Real Estate y miembro del Colegio Inmobiliario porteño, coincidió en que el episodio no altera la dinámica de los alquileres. Afirmó que no detecta cambios, sustos ni reacciones en contratos nuevos o renovaciones.

Según explicó, cuando los valores se desalinean, el mercado tiende a reacomodarse entre las partes, con la intervención de corredores e inmobiliarias para ordenar expectativas. Recordó que "los mayores conflictos se concentraron en 2024, cuando la inflación mensual alcanzaba niveles muy altos y los ajustes generaban fuertes saltos", dijo. En 2025, en cambio, describió un escenario de calma llamativa, con menos tensiones y menor necesidad de correcciones abruptas.

Braña agregó que, aun con una metodología distinta de medición, la diferencia anual de inflación resultaría marginal. Señaló que un desvío de dos puntos porcentuales no mueve la aguja en las decisiones de propietarios e inquilinos y se diluye en el esquema de actualización de los contratos. Concluyó que solo un cambio drástico en los índices podría generar un efecto real, algo que hoy no aparece en el horizonte.

Qué puede ocurrir en quienes pagan créditos

El análisis se extiende al mercado de créditos hipotecarios, en especial a los ajustados por inflación. Federico González Rouco, economista especializado en el mercado inmobiliario y de Empiria Consultores, sostuvo que el freno en la actualización de los indicadores no tiene relevancia práctica para quienes pagan cuotas que se ajustan por inflación + UVA.

Explicó que las diferencias que miden la inflación entre la canasta vigente y una eventual canasta actualizada resultan muy pequeñas en el contexto actual, con variaciones de décimas que no alteran el esfuerzo mensual de los tomadores.

Desde su perspectiva, incluso en un escenario de inflación más alta, el impacto hubiera sido acotado. Indicó que en un proceso como el de 2024, con fuertes cambios de precios relativos, la actualización con una canasta distinta podría haber generado cuotas levemente superiores, pero sin alterar el funcionamiento del mercado. En la situación actual, remarcó que no hay efectos sobre los créditos ni sobre el acceso al financiamiento. También descartó cambios en marzo, al señalar que las estimaciones con una u otra metodología arrojan resultados muy similares.

González Rouco añadió que la diferencia central entre las canastas se vincula con la mayor ponderación de los servicios en la metodología más reciente. En contextos de fuertes ajustes tarifarios, esa composición tiende a reflejar aumentos más altos. Sin embargo, subrayó que ese proceso ya ocurrió el año pasado y que hoy no aparece un factor de presión adicional. Amplió que, en un escenario de inflación más predecible, ambas metodologías convergen en resultados parecidos.

Expensas, tal vez, el mayor inconveniente

Donde sí aparece una mayor preocupación es en el rubro expensas, un gasto que ya representa una carga significativa para los hogares. En la Ciudad de Buenos Aires, las expensas promedio rondan los $250.000 mensuales, mientras que en la provincia de Buenos Aires se ubican cerca de los $200.000. Para muchas familias, se trata de uno de los principales flagelos del presupuesto doméstico, con un peso comparable al del alquiler o la cuota del crédito.

David Loisi, presidente de la Fundación Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal, explicó que el freno en los indicadores del INDEC no debería generar un impacto inmediato en las expensas. Detalló que los principales factores de aumento no dependen de los índices, sino de las paritarias de los encargados, los contratos de abonos y, en menor medida, los servicios. En ese sentido, señaló que los acuerdos salariales ya fijan valores para los próximos meses y que muchos contratos con proveedores se renegocian de manera anual.

No obstante, Loisi advirtió que los problemas con los índices oficiales suelen reflejarse antes en los alquileres que en las expensas. Indicó que, cuando las partes desconfían de los datos o estos dejan de publicarse, tienden a abandonarse como referencia. En esos casos, los ajustes pasan a definirse por expectativas, un mecanismo que históricamente perjudica a los inquilinos, con aumentos que superan la inflación real.

Consultado sobre qué ocurre cuando no hay datos actualizados, Loisi aclaró que las expensas no se ajustan por índices preestablecidos. Explicó que reflejan los gastos reales del consorcio y se componen a partir de salarios, contratos y reparaciones. Por ese motivo, el vacío estadístico no paraliza la administración, aunque sí puede generar tensiones en la negociación con proveedores si se pierde una referencia confiable para actualizar valores.

Horizonte

De cara a los próximos meses, Loisi consideró que el efecto sobre el bolsillo de los consorcistas dependerá de la estabilidad general de la inflación. Señaló que, si los índices se mantienen predecibles y las variaciones siguen un sendero moderado, las expensas no deberían mostrar saltos desmesurados. Al mismo tiempo, remarcó que la estabilidad en las mediciones resulta clave, ya que muchas contrataciones consorciales toman esos datos como referencia indirecta.

Braña concluyó que el mercado inmobiliario necesita reglas claras y datos estables para evitar tensiones innecesarias. González Rouco sostuvo que, sin cambios abruptos en la inflación, el impacto seguirá siendo marginal. Loisi señaló que la preocupación de fondo pasa por el peso creciente de las expensas en el presupuesto familiar y por la necesidad de sostener indicadores creíbles que ordenen decisiones.

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