
Los dueños de la empresa privada que hace la seguridad en ENERSA perciben alrededor de 25 millones de pesos por mes por el despliegue de unos 100 hombres en diferentes puntos. Los hermanos Claudio y Marcelo Tórtul tienen el negocio de la seguridad en la citada firma estatal desde la última administración bustista, en función de sus aceitados contactos con exfuncionarios de Jorge Busti, como José Gervasio Laporte y Oscar Horacio Mori -ambos ya fallecidos- y luego con la estrecha vinculación con colaboradores directos de Sergio Urribarri, que fue quien le terminó facilitando la continuidad de los contratos onerosos desde que asumió en su primera administración. Claro que también tuvo el aval del propio gobernador Gustavo Bordet y varios de sus ministros, para seguir por el mismo camino. Los Tórtul aparecieron en el informe de los Paradise Papers, un conjunto de 13,4 millones de documentos relativos a inversiones en paraísos fiscales, filtrados al público en octubre de 2021.
Daniel Enz
Los hermanos Tórtul llegaron en el último gobierno de Jorge Busti, después de ser desplazada la firma Elite SRL, que conducía Alberto Ingui. El empresario de seguridad y conocido “tirador” había llegado a la extinguida Empresa Distribuidora de Electricidad de Entre Ríos (EDEERSA), pocos días después de su privatización, en 1996. O sea, la segunda Gobernación de Jorge Busti. Lo hizo de la mano del exsecretario de Reforma del Estado y Control de Gestión, Oscar Horacio Mori -con el aval del entonces secretario de Energía, Raúl Armando Rico- y continuó luego cuando la empresa se volvió a estatizar. Tenía más de 60 hombres fijos distribuidos en diferentes puntos de ENERSA. Pero los días de Ingui pasaron a tornarse turbios con la llegada a la empresa de Carlos Alberto Molina, con quien nunca tuvo buenas relaciones. Y era consciente que su contrato (de unos 100 mil dólares mensuales por esos días) se caería con la nueva licitación y la propuesta de los hermanos Tórtul a través de El Guardián, fundada en 1995 por Santiago Américo Tórtul, excomisario retirado de la Policía Federal Argentina y padre de ambos. La mencionada firma venía además con el aval del secretario Legal y Técnico de la provincia, José Gervasio Laporte -en primer orden- y con un devaluado Oscar Mori, quien había sido condenado por la causa del desvío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Pero el Pacha siempre estuvo detrás de buena parte de los negocios de los Tórtul, en los últimos 25 años, aunque hoy por hoy, solamente algunos pocos lo quieran reconocer.
Beto Ingui peleó hasta último momento para quedarse con la licitación (incluso, logró el aval de un viejo amigo, como el caso del exjefe de Policía Ernesto Geuna) y hasta tuvo determinados enfrentamientos verbales con Molina. Pero fue todo para El Guardián. Y de esa manera, ENERSA pasó a ser el principal cliente de los Tórtul, cuyo poderío económico fue creciendo, en especial durante la última administración bustista, a partir de la serie de otros negocios privados que fueron encarando.
(La nota completa en la edición gráfica número 1131 de la revista ANALISIS del jueves 23 de junio de 2022)