“La ONU es un espacio de diálogo entre pueblos”
Eloísa Quintero es doctora en Derecho por la Universidad Austral y licenciada en Derecho por la Universidad Nacional del Litoral. Es consultora del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas e integra la Misión Internacional Independientede Determinación de los Hechossobre la República Bolivariana de Venezuela. También ha integrado la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala. Allí lideró innumerables investigaciones penales contra funcionarios, redes políticas y económicas ilícitas y aparatos clandestinos de seguridad.Además, es experta en la investigación de casos complejos como las violaciones de derechos humanos, el crimen organizado, la corrupción, la desaparición forzada, la trata de personas y el lavado de activos, entre otros temas similares.
Por Nahuel Maciel
Eloísa Quintero -oriunda de Paraná-, integra la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, y en diálogo con ANÁLISISdescribió un escenario donde las violaciones a los derechos humanos persisten en un entramado estructural que, según afirmó, “no ha sido tocado en su esencia”.La especialista situó el rol de la misión en el marco de un mandato preciso: investigar, documentar y aportar evidencia sobre prácticas como tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, sin atribuir responsabilidades penales directas.
La especialista diferenció esta experiencia de su paso por Guatemala, donde integró un organismo con facultades judiciales amplias. En contraste, el caso venezolano se desarrolla en un entorno hostil, con acceso limitado a pruebas y sin cooperación estatal. “Es una diferencia abismal”,comparó, aunque advirtió que incluso en contextos adversos es posible avanzar mediante estrategias adecuadas: “No todo se soluciona con recursos; lo primero que debe estar es la decisión”.
En ese sentido, Quintero subrayó la necesidad de abordar los fenómenos de corrupción y violaciones de derechos humanos desde una perspectiva estratégica. “No se puede entender el fenómeno si no hacemos un estudio de relaciones e intereses”, indicó, al tiempo que identificó los procesos electorales como momentos clave donde “se teje todo tipo de alianzas”. Para ella, la desigualdad en esas condiciones iniciales erosiona la legitimidad democrática.
Al analizar el presente venezolano, insistió en que los cambios institucionales observados son meramente superficiales: “Podemos hablar todavía de cambios cosméticos”. A su juicio, una transformación real exige modificar tanto los actores como las reglas del sistema y, fundamentalmente, garantizar sanciones ante su incumplimiento. “De nada sirve cambiar una regla si después no viene una sanción por su incumplimiento”, advirtió.
Finalmente, Quintero planteó una reflexión más amplia sobre el deterioro del consenso en torno a los derechos humanos. Consideró “muy triste” su utilización como bandera partidaria y llamó a recuperar su sentido originario: “Hay que volver a los orígenes y pensar por qué tenemos esas declaraciones”. En esa línea, defendió el papel de los organismos internacionales como espacios de diálogo entre Estados, no como instrumentos coercitivos. “La ONU nació como un espacio de diálogo entre nosotros, los pueblos”, concluyó, en una apelación directa a reconstruir puentes en un escenario global marcado por la fragmentación.
-Usted integra un equipo de trabajo que se llama Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela.
-Así es. Es un equipo que fue seleccionado por las Naciones Unidas. El Consejo de Derechos Humanos, como representante, o sea, integrado por las naciones, que eso es importante. Es importante recordar el concepto de Naciones Unidas. Porque se la suele señalar positiva o negativamente como si fuera una institución independiente y no la voz de la expresión de los pueblos. Porque (el acta de fundación de las) Naciones Unidas empieza diciendo “Nosotros los pueblos” (…) Entonces, nosotros los pueblos, así lo dice también una colega, Liliana Valiña, hace poco en un escrito que es muy bueno: “Nosotros, los pueblos”, nos reunimos y tratamos de generar una institución que nos represente para tomar ciertas decisiones. Entonces, ahí, el Consejo de Derechos Humanos, que es uno de los órganos pequeños, es el segundo; el primero es la Asamblea, que representa los 193 países, y después está el Consejo, que tiene creo que 47. Entonces ahí, cuando algún país tiene muchos indicios, informes, reclamos y elementos suficientes como para requerir que se designe una misión y tener una mirada más integral, eligen a expertos internacionales. Estos expertos no son funcionarios públicos, y por eso se llama una “misión independiente”. Porque no es un funcionario público que expresao un funcionariode la ONU, que expresa la postura de tal o cual, sino que se la requiere con independencia. Y de las manos de su expertise y su saber, brinda información respecto del mandato que se le otorga. Por eso, es una misión independiente. Incluso no nos pague un sueldo por integrar esa misión. Es un cargo de prestigio, ad honorem. Justamente, para resguardar la independencia.
-Salvando la distancia de los roles, esta no es la primera vez que usted vive una experiencia porque ya ha tenido una intervención muy activa en Guatemala.
-Ahí fue un rol completamente distinto, porque la misión de Guatemala fue una misión única en el mundo. Ahí se creó un órgano por acuerdo del gobierno guatemalteco y las Naciones Unidas. Y ese órgano tenía muchísimas aptitudes, y estaba facultado -entre otras cosas- para investigar, acompañar… tenía muchos más “dientes”. Éramos representante en los procesos, podíamos ser abogados querellantes, es decir, apoyar, nosotros recibíamos elementos de pruebas, tomábamos declaraciones, etcétera. Todo eso, por supuesto, requería de control judicial que pasaba por tribunales, etcétera. Pero, podíamos hacer toda una investigación con enfoque de reproche penal, que es muy distinto a lo que se está haciendo ahora en Venezuela. En Venezuela es una misión independiente, de expertos; que investiga y tratar de determinar hechos y no buscar una responsabilidad criminal.
- ¿Cómo era estructuralmente esa misión en Guatemala?
-La Comisión Internacional contra la Impunidad tenía dos áreas grandes: la Administrativa y la de Investigación y Litigio. El área Administrativa tenía aproximadamente 50 personas; mientras que el área de Investigación y Litigio tenía 150 personas. Yo dirigía a las 150 personas que tenían que ver con lo financiero y muchos otros sectores. Pero, esto que parece un gran número de gente, para la cantidad de casos que llevábamos y la cantidad de procesos que llevábamos, a veces eran una o dos personas para cada proceso. Yo sé lo que es trabajar con poca gente y con pocos recursos.
- Y en el caso de Venezuela, se pueden marcar dos hechos importantes desde diciembre a la fecha. El primero esque ustedes han corroborado los informes del equipo anterior, y también han detectado que esas prácticas siguen existiendo. Y el segundo tiene que ver con el ataque que realizó EEUU a principio de enero para arrestar a Nicolás Maduro y a su esposa, y trasladarlosa su país. Más allá de la acusación de los hechos y los elementos probatorios que pudieran existir, a la luz del Derecho Internacionalno se puede justificar una intervención militar ilegal. Son dos hechos que estánexplicitados y ambos deben rendir cuentas de alguna manera.
-Tal cual. Nosotros tenemos esos dos hechos que usted menciona. El mandato que siempre tieneuna dirección muy clara, que es profundizar en el contexto de esos dos hechos… profundizar qué pasa con esas graves violaciones a derechos humanos que están enumeradas, que son tortura, privación ilegal de la libertad, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y temas relativos con abuso y delitos sexuales, en ese contexto. Entonces, en el marco de esos hechos -que, por supuesto, en este período son los que están pidiendo una mirada muy especializada; o sea, un aporte más quirúrgico-, se da ese contexto, en el cual también se van mechando otros intereses, como los intereses de la transición, los intereses de la preparación para un Estado Democrático de Derecho, los intereses para para poder generar condiciones para próximas elecciones.Entonces, hoy por hoy, nosotros estamos marcados por esos dos hechos que fueron señalados. Pero, todos estos otros se van filtrando dentro del contexto de cumplimiento del mandato, no de manera tan puntual como pasó en el 2024. En el 2024 la misión tuvo que trabajar justo cuando se establecían las elecciones, o sea, trabajar y hacer su investigación. Entonces, así como nosotros -en este primer adelanto de actualización de datos- hicimos un corte entre “antes del 3 de enero y después del 3 de enero”, ellos hicieron en su momento antes de las elecciones, durante las elecciones y con posterioridad de las mismas, porque claramente esos hechos atraviesan e impactan en el en el objeto del mandato.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 116, del día 23 de abril de 2026)






