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Vecinos de Paysandú reclaman al gobierno uruguayo por el proyecto de HIF Global

En un salón del Centro Universitario Regional Litoral Norte, en Paysandú, lo que estaba previsto como una instancia abierta de intercambio sobre la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) del hidrógeno verde -de la mano de la planta prevista a construir por parte de HIF en el departamento- derivó en un encuentro atravesado por cuestionamientos, interrupciones y reclamos de mayor participación. La convocatoria, impulsada por el Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Industria, Energía y Minería, buscaba recoger aportes de la ciudadanía para un proceso que el gobierno pretende cerrar en mayo. Pero el ida y vuelta con el público evidenció una brecha entre el diseño institucional y la percepción de quienes asistieron, publicó El Entre Ríos, en base a la información de El País de Uruguay.

La dinámica se tensó desde el inicio. En medio de las exposiciones, varios asistentes interrumpieron para reclamar cambios en la metodología y más espacio para preguntas. “Es una falta de respeto por la forma que se está planteando este taller”, lanzó una participante. Desde el estrado, el asesor ambiental Agustín Artigas respondió en el mismo tono: calificó ese señalamiento como “una falta de respeto”. La escena sintetizó el clima de la jornada.

Las críticas apuntaron a la representatividad y al alcance real de estos espacios. “Nada de ahí nos representa”, dijo otra concurrente, mientras una tercera pidió: “¿Me podrías mostrar los resultados de los encuentros con la sociedad civil?”. Entre el público -docentes, activistas, vecinos y técnicos- se reiteró la idea de que la participación es más formal que efectiva. “Son selectivos en los técnicos que eligen”, cuestionó un asistente.

Desde Guichón, un integrante de un colectivo ambiental fue más allá: pidió frenar avances vinculados al hidrógeno verde “hasta tanto se tenga la evaluación de ambiente” y advirtió sobre la falta de presencia estatal en instancias locales donde ya han circulado proyectos privados. En paralelo, surgieron preocupaciones concretas como el impacto en acuíferos, biodiversidad, rutas migratorias de aves y el uso del suelo en zonas cercanas a áreas protegidas.

Frente a ese escenario, los representantes oficiales defendieron el proceso en curso. El asesor del Ministerio de Industria, Energía y Minería, Federico Rehermann, explicó que los encuentros forman parte de una serie iniciada en 2025 y que responden, en parte, a pedidos de organizaciones sociales para llevar la discusión al territorio. “La idea es presentar avances y recoger preocupaciones para definir criterios de sostenibilidad”, señaló.

Rehermann insistió en que el hidrógeno verde puede representar “una oportunidad de desarrollo de triple impacto” -económico, social y ambiental-, siempre que se implemente bajo condiciones estrictas. Enmarcó esa apuesta en la necesidad global de reducir emisiones: “El 75% de los gases de efecto invernadero proviene del sector energético”, recordó, y subrayó que Uruguay, pese a su matriz eléctrica mayoritariamente renovable, mantiene una alta dependencia de combustibles fósiles en el transporte.

Pero la explicación técnica no disipó las dudas sobre los tiempos del proceso. Una de las preguntas más reiteradas fue por qué la evaluación ambiental estratégica no se realizó antes de la llegada de proyectos concretos al territorio. Desde el gobierno reconocieron rezagos. “Nos hacemos responsables”, admitió un representante, aunque aclaró que la EAE apunta a definir criterios generales y que luego serán incorporados en las evaluaciones de impacto ambiental de proyectos específicos.

Esa distinción -entre planificación estratégica y proyectos puntuales- tampoco logró convencer del todo. Un participante lo resumió como una “percepción” extendida: que las empresas avanzan primero y las políticas públicas intentan luego “reunir las condiciones” para habilitarlas.

En ese marco, la intervención de Paloma Nieto, asesora del Ministerio de Ambiente, buscó ordenar el debate en torno a los contenidos de la evaluación. Enumeró objetivos vinculados a la gestión sostenible del agua, la protección de la biodiversidad, la planificación territorial y la generación de empleo de calidad. Sobre el recurso hídrico aclaró que el desarrollo del hidrógeno verde deberá “no comprometer su disponibilidad para otros usos ni para los ecosistemas”.

La representante del Ministerio de Ambiente, Paloma Nieto, expuso en el encuentro en Paysandú una serie de objetivos y criterios que orientan la evaluación ambiental estratégica del desarrollo del hidrógeno verde y sus derivados, con énfasis en la sostenibilidad hídrica, la biodiversidad y la integración territorial.

Uno de los ejes centrales es garantizar que la expansión de esta industria no comprometa la disponibilidad de agua ni afecte los ecosistemas. En ese sentido, se planteó la necesidad de evaluar la capacidad de cuencas y acuíferos, respetar los caudales ecológicos y evitar impactos sobre usos preexistentes. “Se podrá avanzar, pero en determinadas condiciones donde no haya afectaciones”, sintetizó.

Otro punto clave es la conservación de la biodiversidad, incluyendo no sólo áreas protegidas, sino también corredores ecológicos y ecosistemas poco representados. Se mencionó la preocupación por zonas migratorias y especies sensibles a infraestructuras como molinos o paneles, que deberán ser consideradas en la planificación.

Además, se busca que el desarrollo del sector no genere conflictos con otras actividades productivas, promoviendo su instalación en áreas ya intervenidas y evitando territorios con alto valor de conservación. A esto se suma la necesidad de verificar su contribución a la reducción de emisiones y a la descarbonización a nivel nacional.

La gestión de residuos y materiales críticos aparece como otro desafío, con énfasis en minimizar impactos y evitar pasivos ambientales. También se subrayó la importancia de incorporar criterios de economía circular, tanto en el uso del agua como en los insumos.

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