Los 358,95 kilogramos de cocaína, junto a la avioneta aterrizada el 22 de enero en un campo de Ibicuy. Foto: Ministerio de Seguridad Nacional.
La Justicia federal pidió elevar a juicio la causa por el impactante vuelo narco que transportó 359 kilos de cocaína y aterrizó en Entre Ríos en enero de 2025, un caso que mezcla empresarios, pilotos, una ex reina de belleza y una organización internacional. En el centro de la investigación aparece un joven peruano de 22 años, señalado como una pieza clave en la logística del operativo.
El acusado es Steven Alessandro Villanueva Tomas, quien fue detenido y está imputado por facilitar los medios para el tráfico de estupefacientes y tenencia con fines de comercialización, ambos delitos agravados por la participación de múltiples personas. El pedido fue impulsado por la PROCUNAR y el fiscal federal Pedro Rebollo, ante el Juzgado Federal de Gualeguaychú.
Un aterrizaje que destapó la trama
El caso se remonta al aterrizaje de una avioneta Cessna modelo 1965 en la localidad de Ibicuy, provincia de Entre Ríos, proveniente de Bolivia. A bordo viajaban la ex reina de belleza boliviana Jade Callaú y su pareja, el piloto brasileño Leonardo Monte Alto Gusmao, publicó el portal de Redboing.
Ambos fueron detenidos, procesados y llevados a juicio. En el caso de Callaú, aceptó un juicio abreviado, fue condenada y luego expulsada del país. Durante el procedimiento, además del cargamento principal, se encontraron 12 gramos adicionales de cocaína debajo del asiento del piloto, lo que reforzó las sospechas sobre el nivel de organización del traslado.
Según la investigación, la aeronave utilizada en el operativo había sido comprada en junio de 2023 por Villanueva, su hermano y su padre, a un valor llamativamente bajo: poco más de cinco millones de pesos, muy por debajo del precio de mercado.
La adquisición se realizó a través de la firma NQT 3232 SRL, creada por los hermanos Villanueva en septiembre de 2023 y dedicada formalmente al transporte de carga. Para registrar la avioneta, incluso, se habría utilizado una dirección inexistente.
Para los investigadores, no se trataba de un negocio más. Todo indica que la empresa y la aeronave eran parte de una estructura logística pensada para el narcotráfico aéreo.
Pruebas clave: droga, dinero y un simulador de vuelo
Los allanamientos realizados por Gendarmería aportaron elementos contundentes. En el departamento de Villanueva, en el barrio porteño de Flores, se encontraron casi cinco kilos de cocaína, 7.000 dólares en efectivo y documentación vinculada a la aeronave.
Pero no fue lo único. En la planta alta de la discoteca familiar, Rumba Latina, se halló un simulador de vuelo con instrumental aeronáutico, junto a manuales técnicos del modelo Cessna utilizado en el operativo.
Además, los registros indicaban que el propio Villanueva había realizado el curso de piloto privado en la Base Aérea de Morón, lo que refuerza la hipótesis de que tenía conocimiento directo del manejo de la aeronave.
La defensa del acusado
Al ser indagado, el joven negó cualquier vínculo con el tráfico de drogas. Aseguró que solo realizó un depósito para la compra del avión como un favor a su hermano y que no tenía relación con el cargamento.
“No tengo ningún tipo de relación con ese contrabando”, sostuvo ante la Justicia. También afirmó que planeaban vender la aeronave y dijo no conocer ni a Callaú ni al piloto brasileño.
El avance de la causa permitió reconstruir una red más amplia. A partir del análisis de teléfonos y nuevos allanamientos, se secuestraron 49 kilos de cocaína adicionales en distintos puntos del país, incluyendo un cargamento oculto bajo un piso de cemento en General Rodríguez, publicó el portal de Redboing.
En ese contexto apareció el nombre de José Alberto García Nazario, un ciudadano peruano señalado como posible dueño del cargamento. Según la investigación, estuvo en Ibicuy el día del aterrizaje y habría coordinado movimientos con los tripulantes.
Actualmente, permanece prófugo y se cree que está en Perú, donde las dificultades políticas y judiciales complican su localización.
Mientras el proceso avanza hacia el juicio oral, la causa mantiene varios frentes abiertos. El hermano de Villanueva continúa prófugo, su padre espera un proceso de extradición y los investigadores no descartan nuevas imputaciones.
El caso del “vuelo narco de la reina de belleza” expone no solo un operativo de gran escala, sino también el uso de estructuras empresariales, aeronaves y vínculos internacionales para el tráfico de drogas en la región.
La actuación de la Fiscalía Federal de Gualeguaychú y la PROCUNAR
Según la investigación del MPF, aportó -junto a su hermano y su padre prófugos- la aeronave que en enero de 2025 aterrizó en Ibicuy con la droga. El acusado tiene 22 años, es de nacionalidad peruana y obtuvo en 2023 una licencia de piloto. Era el encargado del boliche donde se incautó instrumental de simulación de una avioneta. También quedó imputado por la tenencia con fines de comercialización de cinco kilos de cocaína hallados en su casa.
El titular del Juzgado Federal de Gualeguaychú, Hernán Viri, en su momento procesó con prisión preventiva a este piloto de 22 años, de nacionalidad peruana, por su presunta participación en la maniobra de contrabando de más de 350 kilos de cocaína transportados en una avioneta que aterrizó en enero último en un campo ubicado en la localidad entrerriana de Holt Ibicuy. El joven fue detenido durante una serie de allanamientos donde le secuestraron un simulador de vuelo en el local bailable que regenteaba en el barrio porteño Flores y casi cinco kilos de cocaína en su domicilio.
La decisión judicial fue en línea con lo solicitado por el fiscal federal subrogante de la Fiscalía Federal de Gualeguaychú, Pedro Rebollo, y el fiscal coadyuvante Martín Uriona de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), quienes tienen a cargo la investigación, publicó el portal Fiscales.
El juez consideró al imputado partícipe necesario del delito de contrabando de importación agravado por la intervención de más de tres personas, por haber sido cometido empleando un medio de transporte aéreo y por tratarse de estupefacientes destinados a ser comercializados dentro o fuera del país, en concurso real con tenencia de estupefacientes con fines de comercialización en calidad de autor. Además, dispuso un embargo de cinco millones de pesos sobre sus bienes.
La acusación del MPF
De acuerdo con la imputación fiscal, el acusado -junto a su padre y su hermano, ambos prófugos y con pedido de captura internacional- habría provisto la aeronave utilizada en la maniobra de contrabando. La avioneta Cessna fue adquirida en junio de 2023 mediante un aporte conjunto de dinero, por un valor declarado de 13.000 dólares, aunque su valor de mercado superaba los 100.000 dólares.
La investigación del MPF determinó que, pese a contar con una matrícula argentina aparente (LV-GOP), la aeronave tenía debajo pintado un dominio boliviano (CP-3806), y que su verdadera identificación era LV-GQA, dato con el que se llegó a estos tres imputados.
En su dictamen, los fiscales Rebollo y Uriona sostuvieron que el acusado tuvo un “rol activo en la organización narcocriminal investigada” y que actuó en coordinación con su hermano para disponer de la aeronave que fue utilizada en la maniobra de contrabando y “habían adquirido en un esfuerzo mancomunado con su padre”.
El objetivo, según la hipótesis fiscal, era ejecutar un transporte transnacional de cocaína desde Bolivia hacia territorio argentino, con un presunto destino final en el partido bonaerense de Luján. Por circunstancias que se investigan, el aterrizaje debió concretarse en la localidad entrerriana de Ibicuy. Allí fueron detenidas los dos primeros imputados de la causa -un brasileño que piloteaba y una joven de nacionalidad boliviana-, quienes ya se encuentran elevados a la etapa de juicio oral.
Allanamientos y pruebas secuestradas
El procesado fue detenido en uno de los seis allanamientos -cuatro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y dos en el partido bonaerense de Carlos Casares- realizados el 24 de junio último por el Escuadrón de Operaciones Antidrogas y la Unidad de Inteligencia Criminal “Gualeguaychú” de la Gendarmería Nacional.
En el local bailable que el acusado regenteaba en el barrio porteño de Flores -denominado “Rumba Latina” y ubicado sobre avenida Rivadavia al 7200-, se secuestró un simulador de vuelo completo (con tablero, palancas, pedales y partes de aeronave), además de manuales de aviación correspondientes a aeronaves Cessna. El joven obtuvo en 2023 su licencia de piloto privado tras un curso realizado en una escuela de aviación situada en la Base Aérea del partido bonaerense de Morón, destacó el portal Fiscales.
En su domicilio, ubicado en la calle San Nicolás al 300, también en Flores, fueron hallados 4,945 kilogramos de cocaína distribuidos en dos paquetes rectangulares escondidos en un compartimiento oculto de un mueble, balanzas de precisión, elementos para el fraccionamiento de estupefacientes y dinero en efectivo (1.841.380 pesos y 7.040 dólares).
El descargo del acusado
Al ampliar su declaración indagatoria -en la original se negó a declarar-, el ahora procesado aseguró que el depósito de dinero que hizo para la compra de la aeronave fue “un favor que le hizo a su hermano”. Negó tener relación con la droga incautada en Entre Ríos y explicó que junto a su hermano su intención era dedicarse a hacer “vuelos de bautismo y de instrucción". Alegó además que el simulador estaba en desuso, que solo lo usaron cuando hacían el curso de piloto y que lo tenía en el boliche por falta de espacio en otro sitio.
Sin embargo, el juez Viri consideró que este descargo constituye “un vano intento de mejorar su complicada situación procesal” y remarcó que la documentación secuestrada en los domicilios del imputado acredita su “estrecho vínculo” con la aeronave, lo que lo aleja de una participación circunstancial en los hechos.
La resolución del juez
Al disponer el procesamiento, el juez afirmó que tanto este acusado como su hermano y su padre -aún prófugos- “proveyeron el medio de transporte utilizado para trasladar el material estupefaciente desde el Estado Plurinacional de Bolivia hasta la República Argentina”.
“Si bien de los distintos elementos probatorios recolectados se desprende que el nombrado no tenía dominio ni decisión directa en la concreción de las maniobras -esto es el contrabando del tóxico-, lo cierto es que se comprobó que realizó aportes trascendentales y fundamentales que lo alejan de una consideración completamente ajena a los hechos y lo acercan al rol de colaborador esencial y confiable, ya que su aporte -medio utilizado para trasladar la sustancia-, permitió consumar la maniobra ilícita en trato”, concluyó Viri al fundamentar el procesamiento.
Respecto de la segunda imputación -por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización- el juez remarcó que “se encuentra acreditada” a partir de la cantidad de droga, los diversos elementos para su fraccionamiento y acondicionamiento y el dinero en efectivo incautados en su domicilio de Flores.
El caso
Esta investigación es una derivación de la causa que se inició el 22 de enero de 2025, alrededor de las 20, cuando una avioneta Cessna 210 E, con matrícula adulterada, aterrizó en el establecimiento rural “Campo Grande”, aproximadamente a 15 kilómetros de la localidad de Holt Ibicuy, por un camino con dirección a la localidad de Mazaruca.
En la aeronave se hallaron 358,95 kilogramos de cocaína distribuidos en diez bultos con 342 envoltorios tipo ladrillos. En el lugar fueron detenidos su piloto, un ciudadano brasileño que al principio brindó una falsa identidad y luego se determinó que se trataba de Leonardo Monte Alto Gusmao -quien ya registra una condena por un hecho similar en Brasil-, y Jade Isabela Callaú Barriga, de nacionalidad boliviana. La joven fue “reina de la belleza” en su país y además es la sobrina política de Jorge Adalid Granier Ruiz, quien fue condenado por liderar una organización dedicada al tráfico aéreo de cocaína. A requerimiento de la fiscalía, ambos ya están elevados a la etapa de juicio oral, publico el portal Fiscales.
Según los fiscales, la aeronave partió desde Santa Ana de Yacuma, en Bolivia, cargó la droga en la frontera con Paraguay y cruzó a la Argentina, donde tenía como supuesto destino final un punto del partido bonaerense de Luján, lo que no pudo ser concretado por motivos ajenos a la voluntad de los imputados y motivó el aterrizaje en la zona de Holt Ibicuy.






