Una dama de hierro versión criolla.
La senadora por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ex ministra de Seguridad de Javier Milei, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, compitió para ser candidata a presidenta de la Nación en 2023. Quedó relegada, sorpresivamente, por Javier Milei y nunca imaginó que su plataforma de gobierno estaría siendo aplicada a pie juntillas.
Es una mujer paradoja. Amplio recorrido y trayectoria sinuosa, dicho esto para poner en contexto, no para descalificar.
En la convulsionada década del setenta integró la Juventud Peronista y hasta se la vinculó con algunas operaciones de la agrupación Montoneros.
Tal es así que durante acalorados intercambios de campaña el propio Milei la calificó de terrorista y afirmó que la hoy legisladora metió bombas en los jardines de infantes.
Por esas afirmaciones hubo querella y se pedía el testimonio de Victoria Villarruel en su calidad de experta, para poner las cosas en su lugar. Pasó. Pero quien se acuerda de todo eso (del trámite judicial y de la vicepresidenta).
Pasaron cosas, a velocidades desconocidas. La ex presidenta el PRO, ex cuñada de Rodolfo Galimberti, ex diputada nacional peronista -bloque menemista-, ex ministra de trabajo del gobierno de la Alianza, afiliada al Partido La Libertad Avanza (LLA) recientemente, se convirtió en actora esencial de la realidad que atraviesa la República Argentina. Una dama de hierro versión criolla.
Es la principal espada de su antiguo adversario y fulgura en el exclusivo séquito de Milei. Podrían parecer, esas idas y vueltas de la vida, contradicciones casi insalvables, pero no existe biografía sin claroscuros.
La escasez
Hay que ocuparse del acontecer de la administración libertaria porque en su interior se producen las reyertas y convulsiones más atrayentes.
Lamentablemente para el sistema democrático, la oposición política sigue encarajinada, refunfuñando desconciertos, sin encontrar un rumbo claro.
Sensible falta de liderazgos. No hay siquiera una narrativa ordenadora. Es muy duro reiterarlo: mucha actualidad es posible por los vacíos generados, que permiten a la administración de LLA corregir una y otra vez los yerros propios para volver a encarrilarse sin problemas.
Luce indetenible. Idas y vueltas, derrotas parlamentarias que a otra administración le hubieran significado problemas insolubles, no hacen mella a los libertarios. Anécdotas pavorosas, pero sin alguien que las cuente.
Avanzan y, a esta altura, casi con la seguridad que no tienen (¿por el momento?) competidores. Pueden derrapar y retomar la huella una y otra vez.
Los triunfos que encabezó Patricia Bullrich son en gran medida producto de esa escasez opositora. Las contradicciones de esta émula de Margaret Tatcher (disputa el título con Karina Milei) son olvidables ante semejantes triunfos.
Puso al borde del papelón a los aliados dialoguistas, les quitó banderas, los debilitó. Tanto que están recalculando, temerosos, todo el tiempo y ofreciéndose como herramientas intercambiables de uso diario.
Confundió a los opositores y en cuestión de horas, de atropellada, logró la media sanción para un nuevo régimen penal juvenil (con baja en la edad de imputabilidad) y la denominada modernización laboral, que incluye lo que proponía como candidata, con aditamentos extremos aportados por el universo patronal libertario.
Digresión: en ciernes, a no perderlo de vista, todo lo relacionado con la deportación de extranjeros. La obligación es estar atentos. Si logró sobrellevar el caso Chocobar; administrar el caso Grillo (fotógrafo que recibió disparo en la cabeza y sigue en recuperación), si arremetió con explicaciones ante la agresión a una niña de parte de un policía, durante una movilización, bien puede soñar con emular a Bukele.
Volviendo a los aportes de Bullrich a Milei: el desguace del Estado desde adentro es posible por la puesta en práctica del contenido que había en las miles y miles de fotocopias que el hoy considerado coloso, Federico Sturzenegger, había preparado para Bullrich, aplicando la mirada de su libro Yo no me quiero ir, del año 2013.
Ese trabajo fue la base del decreto 70, la ley bases de LLA.
Estos actos, que pueden significar un antes y un después si son ratificados con sanción definitiva, desfleca a los sectores que deberían mostrar alternativas a un modelo que, después de dos años, se va configurando.
Hay que repetirlo. La anemia opositora mengua el caudal que sostiene y fortalece una sociedad democrática. Ojalá reaccionen cuanto antes. Es necesario.
Pero en lugar de ir por ese camino, el de disentir y proponer para ser alternativa, un sector del sindicalismo guardó los bombos para otro momento. Mantener el aporte obligatorio con un tope de 2% y el sostenimiento a las Cámaras Empresarias generó un espíritu convivencial irrefrenable y consolidó el triunfo libertario en el Congreso.
Poder real
Se reacomoda el poder real. Quieren terminar con la seguridad social desde el momento mismo en que se comenzó a aplicar. Volver a fojas cero. No paran de festejar. Es un sueño.
Cruje el sistema como era conocido y se desarrollan movimientos políticos que van a marcar el acontecer de los próximos años.
Ya nada es ni será igual. Ni siquiera parecido. Demasiadas distracciones o complicidades en el camino.
Transitamos una época sin demasiada reflexión. Análisis compungidos no son suficiente. Se reconfigura el tablero político de las naciones y nuestro país tiene que encontrar una posición en esa viscosa política internacional en la que invadir un país o pretender adueñarse de otro es moneda corriente.
Hubo otros momentos en la historia que nos pueden dar indicios de las consecuencias de este ecosistema para pocos.
Lo que pasó en 1946 en Argentina. Posguerra y elecciones para que un dirigente sin trayectoria de partido alcanzara el poder, después de enfrentar fuerzas tradicionales que habían gobernado durante décadas.
Para muchos Juan Domingo Perón era la anti política que terminaba con el fraude. Para otros un accidente que no podía mostrar el “largo y sinuoso cursus honorum propio del político clásico que va escalando peldaño a peldaño, los niveles de su carrera; no regía para Perón, que en pocos meses había llegado a la cumbre” (1)
Fue un líder disruptivo, que puso muchas cosas patas para arriba y provocó reacomodamientos del poder real por décadas. Ahora, se dan situaciones que habilitan la analogía.
Un puñado se siente a sus anchas y grandes mayorías observan expectantes.
Hace unos días dijimos que el votante, a la hora de optar entre lo malo vivido y lo absolutamente desconocido, prefiere a veces el salto al vacío.
Demasiadas figuras que se repiten, reacciones que no aparecen permiten ese presente donde asoma una figura que estará en condiciones de hacerle planteos a los libertarios en un tiempo cercano.
No es poco lo que hizo por ellos. Pacto de Acassuso mediante derrumbó al PRO, confinándolo en su mínima expresión al universo CABA.
Entregó un plan de gobierno y a la herramienta perfecta para terminar con el Estado, el Coloso.
Durante su estancia como ministra de Seguridad armó y aplicó un protocolo anti piquetes que el presidente Milei no deja de elogiar.
Quien la acompañó en sus deseos presidenciales como integrante de la fórmula, Luis Petri, comandó la compra de aviones F16 y armó un relato de soberanía que las redes libertarias repiten hasta el cansancio.
Además, es el activo vigente de Milei para molestar y buscar la salida de Victoria Villarruel de la vicepresidencia de la Nación.
Con todos estos hechos Patricia Bullrich, aspirante a Dama de Hierro, más temprano que tarde le presentará a los hermanos Milei sus pretensiones.
De piso, ser la candidata del espacio libertario para presidir la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Juega a favor de la ex integrante de la Juventud Peronista (JP) la dilución efectiva del testimonial Manuel Adorni.
Si logra anular a Villarruel podría acompañar a Milei en sus aspiraciones presidenciales, para evitarse eso de Milei-Milei, porque algún malo podría comparar esto con la fórmula Perón-Perón. Quién sabe.
Por estas horas, mientras administra posibles cambios a la reforma laboral para tenerla aprobada en forma definitiva antes del primero de marzo, Bullrich, en modo libertario recargado, acelera en la curva. La mujer paradoja suma triunfos y aprovecha al máximo la ausencia de oposición.
(1) En Historia de la Argentina, colección dirigida por Félix Luna, publicada por Crónica/Hyspamérica.




