Un verdadero drama de una familia de la aristocracia rural entrerriana con tintes narcocriminales fue el panorama que quedó plasmado en el juicio contra Leonardo Airaldi este lunes, cuando declaró la expareja del principal acusado, Tania Gisel Kranevitter. A lo largo de más de dos horas, la mujer narró la relación de más de una década con el productor agropecuario, el cambio en su conducta que motivó la separación, las relaciones políticas, policiales y gremiales de Arialdi, el gusto por las armas e interpretó las escuchas telefónicas que comprometen al detenido acerca de las actividades ilícitas y episodios violentos con terceros.
Fue un testimonio bastante cuidado, preciso, sin nerviosismo e inteligente en sus respuestas, teniendo en cuenta que Kranevitter estuvo inicialmente procesada en esta causa por su rol en una de las empresas de su expareja y las transferencias bancarias, aunque luego la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná le dictó la falta de mérito y terminó sobreseída.
Ella era la administradora fiduciaria del fideicomiso Los Hermanitos, la principal empresa de las actividades agropecuarias de Airaldi, que en un periodo tuvo como secretaria a una de las acusadas de conformar la banda dedicada a la venta de drogas en la región, Soledad Cáceres Touzet. El abogado defensor de esta mujer, Nelson Schlotauer, fue quien citó a la ex del acusado de ser el organizador de la banda y le preguntó respecto del rol que tenía su clienta. La testigo contó que hacía trámites de la hacienda del fideicomiso y de la isla El Pillo, una propiedad una parte de su casa y un camión para flete con cereal vehículos que tenían anteriormente, actividades administrativas que también ella realizaba anteriormente. Dijo que Cáceres se encargaba de realizar transferencias pero que ella autorizaba el token.
También dijo que “Leo ha tenido relación con muchos empleados, al principio está todo bien y después se cansan. Soledad se quería ir porque la presionaba Leonardo con el trabajo, había discusiones por ejemplo por días y horarios”. Más adelante, agregó que a fines de 2022 Cáceres Touzet dejó de trabajar porque “estaba con problemas de depresión”.
En este testimonio surgió que Cáceres Touzet además de empleada de Arialdi, era integrante de la Policía de Entre Ríos. Kranevitter dijo que “ella estaba trabajando en la Policía y necesitaba una obra social mejor”, por lo cual Airaldi la inscribió en OSDE. La exsubdirectora de Investigaciones María Faciano que declaró la semana pasada, dijo que creía que esta imputada se había abierto de la organización delictiva porque le filtraron desde la propia Policía que lo estaban investigando a Arialdi. Un dato que sólo pudo haberse escapado desde las más altas esferas de la fuerza de seguridad.
También fue interrogada por la presidenta del Tribunal, Noemí Berros, y por la defensora de Airaldi, Mariana Barbitta, momento en el cual mencionó a Juan Francisco Rouillón, un socio que era agente de bolsa que había sido investigado en la causa federal contra Airaldi en Santa Fe, pero terminó desafectado de la misma. “Él está en la sociedad anónima El Pillo, estaba yo también como presidenta y él como vice, yo renuncié, Leonardo me compró las acciones, pero nunca pasó a legalmente el fideicomiso a su nombre”, lamentó la testigo.
Además, Kranevitter habló de la contadora que realizaba las liquidaciones de sueldos de los empleados del fideicomiso, aunque firmaba otra contadora porque no tenía la matrícula habilitada. Esa la misma profesional que trabajaba para la empresa de su padre, que se dedica a la fabricación de polietileno.
En agosto de 2022 fue detenido Airaldi en Rosario con armas y drogas, que en principio se valoró como para consumo personal, aunque esa causa fue reabierta. “Fue una bomba, un balde de agua fría para mí, no entendía nada”, recordó Gisel Kranevitter, quien afirmó que desde hacía un tiempo antes se quería separar “y él no se quería ir de casa”.
Luego, la mujer relató situaciones personales y familiares difíciles con su expareja: “En un momento cambié las cerraduras de la casa y fui a hacer la denuncia. Cuando estaba en la policía, mágicamente me llama Leonardo, que nunca me llamaba. Me di cuenta que había gente en mi casa que le pasaba información, era la chica que trabajaba en casa. La eché después de ese momento”. Luego de ese momento, intentó ayudar a Airaldi a recuperarse del consumo de drogas, en medio de situaciones lamentables, se comprometió a ayudarlo en tratamientos, pero al parecer no resultaron.
“Por semanas nadie sabía nada. En mayo de 2023 fui al campo, empecé a golpear las ventanas del quincho. Una mujer dice ‘Leonardo están tocando’. Estaba todo cerradísimo. Sale él, se sorprendió. Ella se fue del lugar. Le pregunté qué iba a hacer con su vida, si quería salir íbamos ya al auto y de ahí a la Villa para internarse”, en el Sanatorio Adventista del Plata.
Acerca de las actividades laborales de Airaldi y de su patrimonio, Kranevitter contó que “siempre trabajó en el campo, en agricultura y ganadería, en la empresa familiar. En el campo de Las Cuevas y la isla El Pillo, y la chacra en la entrada de Diamante, donde antes de dividirse con el hermano tenía caballos”. ´Recordó que “en 2012 o 2013 rematan 1.000 hectáreas de agricultura del campo de Las Cuevas porque habían sacado un crédito en el Banco Nación y no lo pagaron. Quedaron 1.000 hectáreas de bañados”, de ese campo, que es la estancia El Mirador.
La jueza le preguntó si el remate de ese campo significó un quebranto económico para ellos: “Fue importante, pero no es que no teníamos para vivir. Antes nos íbamos todos los fines de semana y hacíamos viajes al exterior. Pero nunca tuvimos que vender un vehículo para pagar las cuentas”, respondió.
Pistas no, puesteros sí
Por otra parte, en declaraciones en línea con la estrategia defensiva de su expareja, Kranevitter afirmó: “Nunca jamás vi una pista de aterrizaje, ni escuché que tuviera alguna”, y agregó, consultada por la defensora Barbitta, que el campo Los Ombúes que se encuentra al lado de la estancia El Mirador, hacia el sur, “es un coto de caza de palomas y ciervos, tienen pistas de aterrizaje porque casi el 100% de las personas que reciben son extranjeros”.
Sobre los puesteros de la isla y los empleados del campo, recordó que estuvo muchos años Petete, su hermano Negui, y en el último período Armando Balcaza (quien está imputado y acordó un juicio abreviado), quien “hacía changas” y luego asumió como administrador del fideicomiso cuando renunció Kranevitter.
Airaldi, dijo la testigo, tenía lanchas, “una Renícoli que usábamos nosotros y después había dos chiquititas para los puesteros”.
Luego le preguntaron sobre Diego “Pete” Torres, el puestero de la isla El Pillo en cuya vivienda de Puerto Gaboto la Policía santafesina encontró casi 30 kilos de cocaína de máxima pureza, que según la Fiscalía se los almacenaba a Airaldi. Luego del secuestro de ese cargamento, Torres desapareció. “Lo crucé un par de veces, le hacía changas a Leo en la isla. En un momento tenía a la familia viviendo en diamantes sobre el puerto”, recordó Kranevitter. Luego, el fiscal José Ignacio Candioti le exhibió una foto de Torres junto a otro hombre, a quien reconoció con Juan Erbes, uno de los imputados en este juicio.
La camioneta y las multas oficiales
Por otro lado, interrogaron a la mujer acerca de la camioneta VW Amarok V6 azul que le secuestraron a Airaldi en diciembre de 2023, por orden del Juzgado Federal de San Martín, en el marco de una causa contra el clan liderado por el Zar de la Cocaína, “Mameluco” Villalba.
“Me dijo que la consiguió a buen precio y ya había pasado por varias manos. No sabía que tenía pedido de secuestro cuando se puso a nombre del fideicomiso”, dijo Kranevitter. Además, “aparece en esa camioneta un arma que tenía a mi nombre, en la foto que salió en las noticias estaba el carnet del arma y estaba mi nombre, era una Sig Sauer. Eso fue muchísimo peor, casi me muero”, lamentó la mujer.
Acerca de esta camioneta, la testigo contó que esa camioneta le continúa ocasionando problemas, pese a que quedó en manos del Gobierno de Entre Ríos. “Es un problema que tengo hasta hoy porque me llegan multas que me aparecen en la aplicación Mi Argentina. En el seguro figura un Ministerio del gobierno, me llegó una multa en octubre de 2025 de Santa Fe y me están intimando a que pague”.
“Buena puntería”
Le preguntaron sobre el tema de las armas: “En el campo había armas, la mayoría del papá y el abuelo (de Airaldi), después se compró dos escopetas y una sola arma corta”, dijo la mujer. Aunque también reconoció su gusto por las armas de fuego: “Me saqué el carnet de tenencia hace un par de años para tener armas. Fue después de que él cae preso. Tengo una Glock 9 mm. y una escopeta Faisán. La Glock me la regaló Leonardo. Me gusta tirar, me dicen que tengo buena puntería”, contó la testigo.
La Fiscalía interrogó a Kranevitter sobre una escucha telefónica en la cual ella le contaba a otra persona sobre un episodio violento protagonizado por Airaldi en Diamante: “Me contaron una vez cuando estaba todo mal, hablando del consumo de él, una persona que le habían contado que Leo estaba muy drogado en un barrio de Diamante, que se bajó y le apuntó a unos chicos en la cabeza, y esos chicos se hicieron pis encima”. En otra escucha telefónica quedó grabado que la mujer le decía a un tercero desconocido que su expareja se jactaba de ser un sicario y que le gustaba que la gente le tenga miedo. Reconoció haberlo dicho.
Vínculos con el poder
La testigo se refirió, por otra parte, a las relaciones policiales, gremiales y empresariales de Arialdi: “Leonardo desde que lo conozco siempre tuvo buena relación con la policía. Según se él se llevaba bien era de colaborar también con escuelas. Nunca escuché que tenga esos contactos para algún fin”, afirmó. Sin embargo, el fiscal le refirió una escucha telefónica donde ella dijo que Leonardo se lleva bien con la policía corrupta. Kranevitter respondió: “No sé a qué me habré estado refiriendo”, dijo inicialmente, y luego recordó: “Cuando le secuestran la camioneta azul con el arma, fui a la Policía (para decir que ella nunca había comprado ni puesto esa pistola a su nombre). Me he destrataron, me dijeron prácticamente que estaba loca. Claramente tenía que ver una parte de la Policía que hace ese tipo de cosas”, afirmó, en relación a personal policial que obedecía a Airaldi para trámites ilegales como inscribir un arma de fuego a nombre de otra persona, sin su consentimiento.
También recordó Kranevitter que su expareja “fue presidente de la Sociedad Rural de Diamante del 2013 al 2015 o 2016. Tenía relación con Etchevehere, con los tres hermanos. El que menos estaba era Sebastián, Juan estaba en el arriendo de campos. La familia de Leo le arrendó un campo a ellos que lo trabajaban en la agricultura. Juan arrendó la Isla El Pillo para tener animales. A Sebastián lo vi muy pocas veces. A Luis Miguel lo veía más que nada por lo relacionado con la Sociedad Rural”, dijo.






