El Cine Club Musidora llevará adelante una función este miércoles 27 de mayo a las 20:30, en la cual se proyectará el largometraje Los traidores, dirigido por Raymundo Gleyzer en el año 1973. La actividad tendrá lugar en el centro cultural Saltimbanquis, ubicado en calle Feliciano 546 de la ciudad de Paraná, y se realiza como parte de la red federal denominada Sembramos a Raymundo. Esta iniciativa, coordinada a nivel nacional por el Foro Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires, busca rendir homenaje a la figura y obra de Gleyzer al cumplirse el 50 aniversario de su desaparición forzada a manos de la última dictadura cívico-militar.
La película Los traidores representa la única incursión en el género de ficción por parte de Gleyzer y el colectivo Cine de la Base. El rodaje se llevó a cabo de manera clandestina durante el año 1972, bajo el régimen de facto de Alejandro Agustín Lanusse, y su difusión comenzó formalmente al año siguiente, coincidiendo con el retorno del peronismo al poder.
La trama se centra en la figura de Rodolfo Barrera, un dirigente sindical que transitó un proceso de descomposición ética y política, enfrentándose a un sector de trabajadores que, tras la toma de una fábrica, dejan de reconocerlo como su representante legítimo. A través de este conflicto, la obra analiza críticamente las estructuras de organización gremial y las tensiones ideológicas que atravesaban a la sociedad argentina de la década de 1970.
Uno de los aspectos técnicos y narrativos más destacados del filme es el uso del recurso del racconto, que permite al espectador observar de manera paralela la evolución del protagonista. Mientras se desarrolla la crisis sindical en el presente, la película retrocede en el tiempo para mostrar los orígenes de Barrera como un joven peronista con ideales rebeldes que combatía a la dictadura, contrastando esa imagen con su actualidad decadente.
En un momento de máxima tensión, el dirigente organiza su propio autosecuestro para ocultarse con su amante días antes de los comicios gremiales, permitiendo que sus colaboradores denuncien a la lista opositora por el hecho y logrando así una victoria electoral basada en el engaño. Este enfoque descarnado sobre la burocracia sindical fue lo que convirtió a la película en un material de debate indispensable para el cine de intervención política.
Raymundo Gleyzer, además de cineasta, fue un periodista comprometido con la causa de los sectores populares y estuvo vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores. Su producción cinematográfica siempre estuvo orientada a reflejar las problemáticas de la clase trabajadora, bajo la premisa de que el cine debía servir como una herramienta para mejorar las condiciones de vida y no como un fin estético en sí mismo. "Nosotros no hacemos filmes para morir, sino para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ellos, vendrán otros que continuarán...", afirmaba el realizador.






