El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recibió en Casa Rosada al flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. La llegada del flamante ministro cruza actores de la política, el fútbol y el espionaje, en un complejo entramado; la laxitud de los dogmas de Milei a la hora de los recambios.
Carlos Pagni
En las vísperas de las elecciones de octubre pasado, Mariano Cúneo Libarona adelantó que dejaría el Ministerio de Justicia. Karina Milei lo detuvo. Le solicitó que se quedara hasta marzo, que es cuando ella escogería al sucesor. Ayer, 4 de marzo, Javier Milei anunció que Juan Bautista Mahiques sería el nuevo ministro. TMAP, todo marcha de acuerdo al plan, tuitearía Santiago Caputo, “el mago del Kremlin”. Pero no lo tuiteó: con el reemplazo dispuesto por el Presidente perdió un área importante de poder. La cartera judicial fue manejada, hasta ahora, por un íntimo de Caputo, Sebastián Amerio, quien debería dejar su lugar a Santiago Viola, íntimo de Karina Milei. Aunque hasta última hora de ayer se afirmaba que Amerio se resistía a dejar su oficina.
Es difícil encontrar un momento de la historia en el que la identidad del ministro de Justicia tenga tanta relevancia. El Poder Ejecutivo debe enviar al Senado los pliegos de 209 jueces, surgidos de ternas que ya le remitió el Consejo de la Magistratura. La Corte Suprema de Justicia espera que se cubran dos vacantes. Y la Procuración General de la Nación, que es la cabeza del cuerpo de fiscales, está a cargo de un funcionario interino que debería ser reemplazado por alguien propuesto por el Presidente. Como los ministros de la Corte, el procurador requiere del acuerdo de dos tercios de la Cámara alta.
El encargado de asesorar al Presidente en esas decisiones se alejó de la Fiscalía General porteña realizando una exhibición plena de su idea de la institucionalidad. Se otorgó una licencia a sí mismo, para dejar en claro que no tiene demasiada confianza a su permanencia al lado de Milei. En especial si se tiene en cuenta que deja ese cargo municipal a fin de año. Además, creó varias fiscalías, entre otras dependencias. ¿Esa manera de agigantar el Estado es un anticipo de lo que vendrá?
La designación de Mahiques como ministro parece ser una gota más en el mar de contradicciones en el que navega Javier Milei. Su padre, el camarista de Casación Carlos “Coco” Mahiques, el legendario “boxindanga”, que participó junto a él en la malhadada travesía a Lago Escondido, celebró su cumpleaños en la mansión de Pablo Toviggino, protagonista de un interminable escándalo de irregularidades como tesorero de la AFA. El propio Juan Bautista, ahora miembro del gabinete, fue por un instante vicerrector de la universidad fundada por Claudio “Chiqui” Tapia, el titular de esa asociación deportiva. Su hermano, Esteban, fue designado por Tapia en el comité de disciplina. Son detalles. Lo más relevante en el vínculo entre Mahiques y la AFA es que el sucesor de Cúneo fue proveedor de los abogados que patrocinan a Toviggino desde mucho antes de la tormenta.
Esta familiaridad de Mahiques con Toviggino podría explicar que la contradicción de Milei, que designa como ministro de Justicia a alguien tan ligado a quien se supone uno de sus enemigos más notorios, es sólo aparente. Una versión que surge desde las entrañas del Gobierno asegura que hubo una negociación entre Toviggino y la Casa Rosada. Y que esa negociación fue gestionada por Mahiques. A través de esas conversaciones, Toviggino habría confirmado al entorno de Milei el nombre y apellido de la persona que estuvo detrás de la grabación de los audios de Diego Spagnuolo que se difundieron a través de Carnaval, la plataforma de streaming que se le adjudica. Son las grabaciones en las que Spagnuolo se habría referido a un sistema de coimas que se recaudaban en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) y que irían a manos de Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem.
Fue el director de la agencia de discapacidad investigada por la Justicia y presunto autor de las escuchas que hablan de un sistema de sobornos durante la gestión libertaria
El receptor de esa información, siempre según esa versión que circula en el oficialismo, habría sido Santiago Viola, colaborador cercanísimo de la hermana del Presidente. Si fue así, tiene sentido. Mahiques, responsable indirecto de la abogacía de Toviggino, fue muy solidario en la Justicia con Viola cuando este letrado se vio envuelto en una causa judicial muy comprometida, a raíz de haber provocado la muerte de Martín Fexesta Maidana mientras conducía un BMW modelo X3 por la Panamericana. A raíz de ese dramático episodio Viola fue detenido en la madrugada del sábado 3 de noviembre de 2018. Amigos de Viola corrigen el relato: “la amistad es mucho más antigua, tal vez desde que ambos eran ‘pinches’ en la Justicia”.
Siempre según el mismo relato, Viola se enteró gracias a Toviggino de que la mano oculta detrás de los audios fue la de Franco Bindi, el esposo de la diputada Marcela Pagano. Viola sabe muy bien quién es Bindi, porque ambos estuvieron cerca cuando patrocinaban a Lázaro Báez y sus hijos en la causa por lavado de activos conocida como “Ruta del dinero K”. A raíz de esas prestaciones profesionales, Viola fue procesado en dos instancias en la Justicia federal, acusado de plantar testigos falsos que acusaron al juez Sebastián Casanello, titular de aquel expediente, de haber mantenido una reunión con Cristina Kirchner y Báez en Olivos, destinada a organizar la impunidad de la expresidenta y del empresario.
Esos testigos falsos, Gabriel Corizzo y Carlos Scozzino, fueron adiestrados por el fallecido fiscal Eduardo Miragaya, por entonces funcionario de la AFI de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Todo ocurrió en la confitería Exedra, sobre la que se encontraba el estudio jurídico de la temeraria Claudia Balbín, madre de Viola. Miragaya y Balbín estaban unidos por una amiga en común: María Servini de Cubría. La fantasía que alimentaba esa conspiración era que el caso del multimillonario Báez pasara del juzgado de Casanello al de Servini. La operación se frustró por una investigación del fiscal Carlos Stornelli, quien a partir de una denuncia de Casanello, demostró la maniobra.
El juez Luis Rodríguez sobreseyó a Viola y Miragaya. Pero los camaristas federales Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi revocaron esa absolución. La causa llegó a la Cámara de Casación Penal, que a la vez anuló la revocatoria de Bertuzzi y Bruglia, con lo que Viola y Miragaya quedaron exculpados. El pronunciamiento de Casación fue firmado por Mariano Borinsky, Javier Carbajo y Ángela Ledesma. Una curiosidad: Borinski es hoy uno de los candidatos a ocupar una de las vacantes de la Corte o, podría ser la alternativa, la Procuración General. Tendría el aval del presidente del Banco Nación, Darío Wasserman, esposo de Pilar Ramírez, diputada porteña e íntima de Karina Milei. Borinsky presentó ayer un libro que escribió en coautoría con María Bourdín, fidelísima vocera de Ricardo Lorenzetti. Fue un canto a la amistad. Estaban todos los afectos.
La ensoñación de cubrir las vacantes de la Corte o de la Procuración se alimenta con un dato: el Gobierno podría contar, en un esfuerzo que requiere a la vez de gran habilidad, con 47 votos favorables en el Senado. Uno menos que los 2/3 para designar a esos magistrados. Alguien que conoce como nadie esta hipotética jugada advierte: “Gerardo Zamora tiene tres votos”. Zamora, senador por Santiago del Estero, sería el socio oculto de Toviggino, el dueño oculto de Carnaval, la plataforma que dio a conocer los audios de Spagnuolo.
Es difícil determinar si la trama que envuelve a la designación de ayer está dotada de una densa opacidad o si, en realidad, se ha alcanzado en el país un estado inesperado de transparencia donde todo, hasta lo que debería ser ocultado, está a la vista.
La tesis principal que explicaría el ascenso de Juan Bautista Mahiques es que gracias a los abogados que controla logró poner a disposición del Gobierno –“quebrar” sería un verbo un poco fuerte—al opulento Toviggino. Es un mérito derivado de la característica principal de quien hasta ahora fue funcionario de los Macri. Mahiques mantiene un sistema de lealtades de 360 grados. Una hazaña que parece incompatible con el concepto mismo de lealtad. Ese espíritu ecuménico lo lleva a combinar la amistad, algo enfriada en los últimos tiempos, con Daniel Angelici, con la complicidad con Eduardo “Wado” De Pedro, su convecino de Mercedes.
A la camaradería con De Pedro, que quedó registrada en la asunción de Mahiques como Fiscal General de la ciudad, se atribuyeron en su momento las gestiones del nuevo ministro a favor de la impunidad de la familia Kirchner en Rio Gallegos. El 23 de noviembre de 2016 los consejeros de la magistratura del kirchnerismo intentaron reemplazar al juez Javier Leal de Ibarra como subrogante del tribunal de Santa Cruz, molestos porque venía procesando a empleados de la familia acusados de corrupción. Pero la comisión de designación de jueces mantuvo a Leal de Ibarra, lo que desató la furia de Rodolfo Tailhade, quien denunció que se había roto un acuerdo. Se refería a un pacto que habría celebrado con el entonces secretario de Justicia, Mahiques, pero que se disolvió por la intervención de Pablo Clusellas, el secretario de Legal y Técnica de Macri. Que Mahiques sea ahora ministro de Justicia indica que la intolerancia de Milei a las componendas con el kirchnerismo no es tan aguda como quedó expuesta el domingo pasado durante el discurso ante el Congreso.
Al mismo tiempo, la trama de relaciones, extorsiones, acuerdos y designaciones que se está desplegando pone también en tela de juicio uno de los anuncios más alentadores de ese discurso de Milei: la promesa de que se iniciaría en el país una era dominada por la moral. Habrá que esperar un poco más.
O tal vez no. Porque la alternativa a la designación de Mahiques era el ingreso de Guillermo Montenegro al Ministerio de Justicia. El exjuez federal y exintendente de Mar del Plata era el candidato del “Mago” Caputo, y venía sostenido por sus amigos Ariel Lijo, el tenebroso Stiuso y su secretario privado Lucas Nejamkis. Frente a este otro esquema de poder, el ascenso de Mahiques y, tal vez, de Viola, parece un soplo de aire fresco. Es una broma, porque el “boxindanga”, Mahiques padre, suele vanagloriarse de su proximidad con Stiuso.
La designación de Mahiques es una demostración de lo que ya se vislumbraba desde el triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones de octubre. Un avance de la figura más asociada a esa victoria, que es la hermana del Presidente. En el caso de Justicia, ella parece haber seguido el mismo criterio que presidió la designación de Diego Santilli en Interior: elegir a alguien que conoce el sector que se le encomienda. Una rendición ante el statu quo. O, visto desde un ángulo más irónico, un reconocimiento a la pericia de la casta.
La de Justicia representa la primera pérdida neta de poder de Santiago Caputo, el rival interno de Karina Milei. Caputo logró retener su máxima colina, la SIDE, cuando su amigo Sergio Neiffert fue reemplazado por su contador, Cristian Auguadra.
Ayer se daba por segura la salida de Amerio. Sobre todo porque Cúneo Libarona la anunció al salir de una reunión con Milei en Olivos. Amerio se enteró por un mensaje de whatsapp durante una sesión del Consejo de la Magistratura. Chapeau para el “Mago”: quedó en evidencia que su SIDE no hace inteligencia interna. Amerio habría resistido su salida durante horas. Pero ese no es el enigma de estos movimientos. Mentes que combinan la lógica con la maldad se preguntan si el próximo paso en la marcha de Karina no será la decapitación de Auguadra en la SIDE. “En la Argentina, el que quiera manejar Justicia, tiene que manejar el espionaje”, explicó anoche un libertario, por llamarlo de algún modo…
Las últimas hostilidades contra Auguadra provienen de quienes se burlan de cómo el gendarme Nahuel Gallo regresó de Venezuela por una gestión de la AFA y no de la SIDE. Para ser justos, tampoco de la Cancillería. En el Gobierno hay quienes juran que el “Mago” Caputo había sido advertido de lo que sucedería e, indolente, no tomó los recaudos necesarios. Habladurías. Lo interesante es que el regreso de Gallo fue gestionado por Bindi, presunto autor de los audios de Spagnuolo y, en su momento, abogado de la petrolera PDVSA.
Una digresión: ¿no habrá llegado la hora de que el oficialismo le pida disculpas a Guillermo Francos, que fue alejado del poder en medio de acusaciones infundadas de Toviggino y la diputada Pagano? A propósito: en sus catilinarias Pagano acusaba a Francos de querer sacar la SIDE de las manos del “Mago” Caputo. Una solidaridad extraña, que elevó al grado 100 las suspicacias de Karina y de los Menem.
En toda esta tragicomedia se está cumpliendo de manera prodigiosa el axioma ontológico de Cristina Kirchner: todo tiene que ver con todo. Porque el avión en el que fue repatriado Gallo habría sido el mismo que, según una información que circula con insistencia en el mercado de la aeronavegación, utilizaron el exsecretario de Transporte Luis Pierrini, y el extitular del organismo de control aeroportuario Facundo Leal, para desplazarse a Barcelona. Ambos fueron exonerados en enero pasado, con un argumento secreto, pero tal vez malicioso: “volaron en un avión de Toviggino”. Caputo consiguió mantener la zona bajo control, sobre todo colocando en reemplazo de Leal a Noelia Ruiz, quien se autodenomina “la killer de Santi”.
Pierrini y Leal eran funcionarios identificados con el poderoso empresario Leonardo Scatturice, dueño de Flybondi, la empresa que publicita sus servicios con grandes estandartes en el balneario Casa Mar, de Pinamar. Es el feudo costero de Daniel Vila, accionista de Edenor, que también plantó bandera en la arena, además de presidente de Independiente Rivadavia, secundado por Pierrini.
Vila ha sido en las últimas semanas el principal sostén de Tapia y Toviggino en las reuniones de la AFA. Sergio Massa: todas las cosas te nombran. Sólo falta saber si Scatturice, flamante sponsor de Gimnasia y Esgrima de La Plata, se sumará a esa ala de la asociación. Sería una nueva contradicción: Scatturice, amigo del “Mago” Caputo, apoyando a Tapia y Toviggino. ¿O sería un nuevo argumento para alimentar las fantasías conspirativas de Karina Milei, quien no termina de descartar que entre los audios de Spagnuolo y el “Mago” haya un pasadizo misterioso?
En cuanto a la interna de la AFA y el destino de Tapia y Toviggino no hay que perder de vista un dato: la veneración de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, por Diego Milito, titular de Racing, que lo colmó de satisfacciones cuando jugaba en el Inter de Milán. A propósito de Racing: ¿por qué nadie menciona en el desaguisado de la AFA a Víctor Blanco, que estaría al tanto de todos los contratos impugnados en su rol de secretario general?
El panorama político está sembrado de contradicciones. Ya que está en danza “el Lobo”: Federico Sturzenegger festejó con un extenso tuit que el Senasa haya roto el cuasi monopolio de vacunas contra la aftosa que dominaba Biogénesis-Bagó. Es el laboratorio que tiene entre sus accionistas a Hugo Sigman, el exitoso productor cinematográfico que acompañaba en el escenario a Dolores Fonzi cuando, al recibir el premio Goya por su película Belén, la actriz denunció que Milei “puso en venta el agua” y “vino a destruirlo todo”. A pesar de ese alegato de los galardonados, en el bloque destinado a Salud de la Semana Argentina que se realizará en Nueva York a partir del próximo lunes, uno de los disertantes será Leandro Sigman, hijo de Hugo y presidente del Grupo Insud, el holding familiar. Es difícil que Sigman Jr. vaya a denunciar, como un eco de Fonzi, la venta del agua o de algún otro elemento. Con buena fe, su participación tampoco debe ser vista como una incoherencia oficial. Tal vez sea una incoherencia de los Sigman. Y una bienvenida demostración de pluralismo de Milei.
(*) Esta columna de Opinión de Carlos Pagni fue publicada originalmente en el diario La Nación.






