El Banco Mundial recortó sus previsiones de crecimiento para la Argentina en 2026, al pasar de 4% a 3,6%, en un contexto global adverso para la región por el conflicto en Medio Oriente. De todos modos, consideró que el país resulta una excepción, dada la estabilización y la implementación de reformas.
En general, las perspectivas de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2026 permanecen limitadas, con una previsión de expansión de 2,1%, pese a condiciones financieras algo más flexibles y precios de materias primas favorables. No se prevé una mejora respecto a 2025, en un contexto de aumento de los precios de los combustibles, fertilizantes y la persistencia de altas tasas de interés.
El consumo en la región sigue siendo el principal motor, aunque con un avance moderado debido a la lenta recuperación de los ingresos reales y altos costos de endeudamiento.
Mientras tanto, la inversión continúa siendo baja, ya que las empresas esperan mayor claridad sobre el contexto externo y las políticas internas.
Pero “Argentina ha emergido como la principal excepción al alza, ya que la estabilización y las reformas han mejorado las expectativas y las condiciones financieras”, resaltó el banco Mundial.
“Fuera de Argentina, persisten focos de dinamismo entre economías más pequeñas de ALC”, agregó.
William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América latina y el Caribe, dijo en conferencia de prensa que “Argentina tiene, al igual que el resto de la región en general, una tasa de crecimiento (3,6%) más lenta de la proyectada hace unos meses, que igualmente es bastante buena para los estándares de la región”. Sobre la inflación, cree que “seguirá evolucionando”.
En tanto, el documento publicado este miércoles explica que “la aprobación de reformas en el mercado laboral por el Congreso y esfuerzos en curso para mejorar el clima de negocios y el entorno regulatorio respaldan las perspectivas para la inversión. Junto con una cosecha agrícola fuerte que está respaldando la actividad en el corto plazo, estas medidas han modificado las expectativas considerablemente: el crecimiento acumulado pasó del -0,4% entre 2011 y 2024 a un 12,2% proyectado para el período 2024-2027″.
De todos modos, el reporte asegura que los riesgos a la baja son significativos, particularmente dada las considerables necesidades de financiamiento externo, en un contexto de reservas internacionales netas negativas y acceso limitado a los mercados internacionales de deuda.
En otro tramo del informe, el Banco Mundial señaló: “Argentina se destaca por un ajuste decisivo impulsado por la política fiscal —pasando de un déficit considerable en 2023 a un superávit primario y general mediante la racionalización del gasto público, recortes de ineficiencias administrativas, y la refocalización de los subsidios a los precios de la energía para dejar de beneficiar a los hogares de mayores ingresos— ha ayudado a anclar las expectativas de inflación y a comprimir el riesgo soberano”.
En general, “una mayor claridad sobre el ancla fiscal y la agenda de reformas ha ayudado a anclar las expectativas, mejorar las condiciones financieras y apoyar la recuperación del consumo privado y la inversión”, resumió la entidad.
Asimismo, resaltaron el hecho de que EEUU y Argentina hayan lanzado un marco estratégico para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, vinculando explícitamente las herramientas de financiamiento y la demanda norteamericana con el RIGI.
En paralelo, “el Acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea —ratificado por el Congreso de Argentina—, una vez totalmente operativo, ampliaría el acceso a mercados y reduciría la incertidumbre normativa para bienes transables y grandes proyectos”, indicó el Banco Mundial, según detalló Infobae.







