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Camila hizo colecta para operarse, se operó y se recupera

Camila, la chica que encaró una rifa solidaria para operarse los ojos y recuperar visión.

“Salió todo bien”, dice Camila Gómez, periodista, 30 años, sin empleo, sin obra social, que un día entendió que debía realizarse de urgencia una operación de cataratas para no perder la visión e hizo lo que pudo, lo que se le ocurrió, y lanzó una rifa solidaria. La repercusión fue tal que en una semana reunió el dinero que necesitaba para la cirugía: $2,6 millones.

Este martes Camila Gómez acudió a un centro de ojos privado de Paraná y se sometió a una cirugía de cataratas. “Salió todo bien, como se esperaba -cuenta-. Sacaron la catarata, pusieron el lente intraocular para ver de cerca, y ahora estoy en recuperación, con unas gotas y remedios que me recetaron. Un poco dolorida, pero muy contenta”.

Camila tiene 30 años y desde que nació lucha con una discapacidad visual que avanza: nació prematura.

En la nota que publicó Entre Ríos Ahora, explicó el porqué de la necesidad de la cirugía que se realizó este martes.

“La desesperación me llevó a hacer la rifa. Estoy sin laburo y actualmente  tengo la pensión no contributiva por discapacidad que está en trámite, lo que habla también de una demora del Estado nacional. Y por ende no tengo obra social y la cirugía de cataratas sale más de 2 millones de pesos. No me quedó otra que salir y pedir ayuda, colaboración de los paranaenses, de la comunidad, de los colegas. Y estoy agradecida por la respuesta que hubo”, dice.

Contó que nació “prematura, y eso ya, de por sí, implica una enfermedad que se llama retinopatía del prematuro”. “El ojo izquierdo está ciego de nacimiento y el ojo derecho, por la prematurez, quedó súper debilitado, con glaucoma, miopía, estigmatismo. También tengo muy debilitada la córnea, al punto que usé lentes de contacto y tuve que dejar de usarlos. Y ahora, cataratas, que tienen que ver con la misma prematurez. La cataratas, en este momento, me está afectando toda la visión, la poca visión que tenía, porque estoy viendo solamente manchas, manchas con formas, digamos. Entonces, lo que uno hace es reentrenar sus sentidos, empezar a ubicarse a través del sonido, sobre todo, del tacto. Para eso también somos usuarios de bastón. Toda esta información uno la adquiere yendo a las instituciones adecuadas, en mi caso, de la Escuela Helen Keller, acá en Paraná. Pero actualmente está tan avanzada la pérdida de visión, que empecé a buscar distintos profesionales. Di con el doctor Javier Maldacena, del Centro de Ojos Paraná, que es excelente y es especialista en retina. Él fue el único que se animó y me dijo, sí, vamos a operarte, asumiendo los riesgos. Para mí, es jugar a todo o nada”.

Poco antes de ser intervenida, se refirió a lo que se esperaba de la operación. “Me sacarían las cataratas y me dejaría ver, si pueden insertar el lente intraocular, si se dan las condiciones de la córnea y el cristalino y demás. En ese caso, se podría poner el lente intraocular, que me permitiría ver de cerca. De lejos ya no. Pero bueno, para eso tengo las otras herramientas, los otros sentidos. También se podría ver, en caso de poder usar anteojos y todo, mejoraría considerablemente la poca visión que tengo”.

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