Sección

Juan Carlos Lucio Godoy: “Estamos viviendo un cambio de régimen”

Juan Carlos Lucio Godoy

El ex intendente de Concepción del Uruguay, ex diputado nacional, y actual presidente ejecutivo de Río Uruguay Seguros, Juan Carlos Lucio Godoy, analizó la realidad económica y política del país, marcada por la actitud y verborragia violenta del Presidente Javier Milei.

En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Godoy opinó que “el empresariado del mundo no le da mucha importancia o no alcanza a tomar contacto o conocimiento con los decires del Presidente. Yo creo que un empresario del mundo, y cualquier empresario de la Argentina también, para tomar decisiones de inversiones o de proyectos comerciales, o de objetivos de desarrollo de una empresa, toma en cuenta las variables económicas fundamentalmente, y por supuesto el ambiente político en general. Así que desde ese punto de vista no veo que sea un gran problema, porque las cuentas macroeconómicas son buenas y le ha ido dando resultados sucesivamente durante dos años, y a pesar del año pasado que fue muy confuso, muy complicado, muy complejo, los números son saludables”.

Respecto del costo social de ese logro macroeconómico, planteó que “más pobres estábamos hace tres años. Pobres como país, pobres como empresas, pobres como personas y como familias. Me parece que eso es como un latiguillo que se ha instalado, dicho casi sin pensar; hay una sensación de que esto es así, pero resulta que hay vacaciones y no se puede andar por las rutas porque se atestan. Creo que ha habido además un tremendo cambio de consumo. Están las famosas curvas de indiferencia en la economía, sobre todo en la microeconomía, que significan cómo uno reemplaza un tipo de consumo por otro tipo de consumo, o cómo se consume vía electrónica, que es una cosa increíble”.

De todos modos, aclaró: “Sí quiero hacer mi crítica a lo que está pasando en este momento, porque tengo una muy mala sensación, tengo desazón, porque se están demorando medidas tan elementales, por una cuestión que nunca había pasado en Argentina, que es la cuestión interna de un gobierno. De manera ostensible se nota eso, no es que sospechábamos cuando estaba (Fernando) De la Rúa, cuando estaba (Carlos) Menem, cuando estaba el que estuviera, que sospechábamos de alguna interna, de que fulano no se llevaba bien con mengano; por ejemplo, en la época de Menem se habló de haber dividido el gobierno según los gustos de sectores empresariales o políticos, pero hoy no es eso lo que sucede. Hoy sucede algo que, para colmo, está provocado fundamentalmente por un hecho que es el hecho de Adorni, y es increíble cómo se demora, se procrastina la toma de decisiones respecto de cosas que todos estamos esperando, como es por ejemplo el crédito hipotecario, que estarían dada todas las condiciones, porque incluso en los últimos dos meses ha crecido la actividad de la construcción inmobiliaria”.

“Hay como un retardo que le puede costar muy caro, nos está costando caro a todos y eso sí puede dar malas sensaciones de todo tipo, como que no estamos tan bien en realidad, porque también es cierto que este es un país no desarrollado, que viene de situaciones muy malas y en una América Latina que tiene características similares en todas partes, en el Uruguay, en Chile, en Brasil, en Bolivia, en Perú. Debería cambiarse ese ritmo rápidamente, porque si no, creo que le va a perjudicar muchísimo a la Argentina la demora”, advirtió.

Consultado respecto del gobierno de Rogelio Frigerio en Entre Ríos, explicitó que “la provincia es muy dependiente de la Nación, y entonces creo que está muy limitado por dos cosas. Políticamente no creo que sea muy fácil tener soluciones que contradigan al gobierno nacional, pareciera que hay una especie de omnipotencia en ese sentido en el ámbito nacional. Y por otra parte no hay una capacidad financiera fuerte. Uno ve en la Región Centro cómo Santa Fe y Córdoba tienen atisbos o concreciones de crecimiento, pero son zonas de una capacidad económica enorme de la Argentina, yo diría que de las más grandes, y además también está la provincia de Buenos Aires, pero no es lo mismo (Axel) Kicillof que (Maximiliano) Pullaro o que (Martín) Llaryora, incluso no es lo mismo el conurbano que Rosario o Córdoba en sí mismo como ciudades. Así que veo que Entre Ríos en ese sentido sigue aletargada, como es propio de la estructura económica que tiene en la Región Centro, comparativamente hablando”.

“Es cierto que se ha disminuido la recaudación y eso impide cualquier tipo de acción positiva hacia adelante, pero me parece que no han tomado en cuenta que el famoso consumo que se disminuye, se disminuye por la vía de los comercios locales, pero por la vía de la compra a través de las plataformas que existen, no ha disminuido, por el contrario, yo creo que ha aumentado. Entonces yo creo que los gobiernos también tienen que fijarse en ese detalle, que no es un pequeño detalle, para ver cómo compiten de alguna manera. Y una de las cuestiones que todo el pueblo pone en el país son los impuestos a los ingresos brutos. No se puede seguir aumentando como sucede en algunos lugares. Y espero que Entre Ríos se pueda encauzar en ese sentido, de una manera más propia de estos tiempos. Yo creo que estamos en un momento del mundo donde va sustituyéndose con la robótica, el trabajo humano. Y esto es una realidad indiscutible y no es culpa de un gobierno, tiene que ver con el desarrollo tecnológico que ha tenido el mundo. Y esto va a ir provocando más complicaciones todavía. Así que creo que los gobiernos tienen que reinventarse, así como lo hacemos las empresas que vivimos con cambios tecnológicos permanentes, los Estados tienen que hacer lo mismo y tienen que incorporar gente muy idónea en lo que significa el mundo tecnológico que estamos viviendo en el siglo XXI”, analizó.

En cuanto a la oposición del peronismo entrerriano, consideró que “es una oposición que está desvencijada. Hay que ver cómo será la interna del peronismo en un país que acaba de ser desarmado por el golpe de las urnas, o lo que le pasó a Kicillof en la provincia de Buenos Aires. Además, y esto lo más importante de todo, diría que es la madre del borrego en el peronismo, la pelea del kirchnerismo con el kicillofismo va a ser muy fuerte, ya lo está siendo, y creo que eso va a dividir las aguas muy fuertemente. Y agreguemos las cuestiones provinciales. Creo que cada provincia tiene un diálogo distinto con el gobierno de la Nación, y eso va a provocar, hasta este momento, un desarme nacional del peronismo como nunca se ha visto”.

En ese marco, comparó que “la reelección de Milei está más cerca que el retorno de un dirigente peronista a la Presidencia de la Nación” y planteó que “con todo lo bien que he le ha ido a Milei, puede haber más una conflictividad social que una conflictividad política”.

“Por ejemplo, en la provincia de Entre Ríos, y en muchas provincias pasa lo mismo, que hay mucha queja en los gobiernos provinciales por la cuestión de la distribución del ingreso, la coparticipación, y sin embargo se ve que Gildo Insfrán (gobernador de Formosa) no se queja nunca, que hace tantos años que está en la conducción de la provincia y teóricamente debe tener una coparticipación similar, pero no hay una queja como la puede haber en otras provincias. Quiero decir que estamos en un fenómeno que es propio de un cambio de régimen, porque acá no cambió un gobierno, acá no cambió el peronismo por el mileísmo, acá cambió un régimen populista, un régimen de distribución de riqueza sin tenerla, un régimen de distribución de la emisión monetaria contra un régimen que dice ‘no hay plata, no emito más’ y de aquí en adelante los parámetros tienen que ser otros. Y además, como si fuera poco y en beneficio del gobierno, una explosión de las economías naturales que están produciendo exportaciones voluminosas y que van a dejar al Estado Nacional con situaciones mucho mejores que antes. Entonces estamos viviendo un cambio de régimen”, concluyó.

Edición Impresa

Edición Impresa