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Su hijo murió en un choque y reclaman justicia exhibiendo la camioneta destrozada en la plaza

La familia de Iván González (21) expuso el vehículo con todos los hierros retorcidos en la plaza de Tandil para concientizar.

Los fierros retorcidos de la camioneta utilitaria Volkswagen Saveiro impactan en el paisaje de la Plaza Independencia, en el centro Tandil. La tranquilidad de la ciudad del interior bonaerense queda interrumpida con un pedido de justicia de una familia por la muerte de su hijo en un accidente de tránsito a manos de un conductor que venía alcoholizado, a gran velocidad y en contramano por una ruta nacional.

“Cuando te matan a un hijo en Tandil. La justicia no es justa y termina siendo cómplice de un asesino”, reza el escrito sobre la parte trasera de la camioneta blanca. Adelante casi no hay nada. El lugar del conductor está todo aplastado, lo que muestra lo fuerte del golpe que sufrió.

Cada víctima de un siniestro de tránsito tiene una historia detrás. La familia de Iván González transformó el dolor en educación, pero también en la lucha para que su causa no quede sin Justicia.

Iván era un joven de 21 años. De chico era arquero, pero empezó su fanatismo por el automovilismo –especialmente de Turismo Carretera y Chevrolet-, al punto de que corría en karting zonal.

Era el hijo mayor de Anabella Machinandiarena (47) y Mario González (49), y hermano de Lucas (19) y Uma (12). “Nos cuidaba un montón”, dice su familia a Clarín, con una mezcla de alegría, dolor y bronca por su ausencia.

Iván fue víctima de un siniestro de tránsito en la madrugada del 20 de julio del año pasado, cuando iba en su camioneta Saveiro blanca junto con su amigo de toda la vida, Jeremías Aguilar (21).

Iban circulando sobre la ruta nacional 226 que une Tandil con Azul. El destino era una quinta, donde celebrarían el Día del Amigo. El festejo no se completó porque una Ford Ranger conducida por Ignacio Clemente (34) los impactó de frente, a la altura del kilómetro 169, provocando la muerte de Iván en el momento.

Las pericias fueron determinantes. Clemente iba conduciendo a más de 120 kilómetros por hora, a contramano y con las luces altas prendidas. También se determinó que tenía alcohol en sangre (en la provincia de Buenos Aires es tolerancia cero) y el registro de conducir lo tenía vencido desde hacía ocho meses.

El conductor de la Ranger estuvo detenido apenas dos semanas hasta que la Justicia dictó su libertad. Mientras se encuentra en su casa con tobillera electrónica, la familia de Iván realizó un reclamo en la plaza principal de Tandil, frente a la municipalidad y punto neurálgico para los habitantes de esa ciudad.

El impacto de los vecinos al ver la camioneta provocó la reacción que buscaba la familia González, que era visibilizar su reclamo por la liberación del único imputado. Los hierros retorcidos y el lugar del conductor aplastado por el fuerte golpe que recibió el vehículo hicieron ver lo impresionante del choque.

Un festejo con su amigo y una maniobra

Iván estaba cursando el tercer año de Ingeniería Industrial en Olavarría. Por el receso de invierno regresó a su Tandil natal.

El sábado 19 de julio del 2025, se juntó con Jeremías para hacer la previa por el Día del Amigo. Fueron al departamento de un conocido del último.

A pesar de que los otros jóvenes les insistieron para que bebieran alcohol, allí solo tomaron agua mineral porque sabían que luego tenían que salir a la ruta para continuar con la celebración en una quinta en las afueras de la ciudad.

Partieron en caravana junto con dos autos más. La camioneta que conducía Iván iba en el medio. Durante el viaje fue hablando con Jeremías hasta que a las 2.45 ocurrió la tragedia.

La camioneta conducida por Clemente chocó de frente a la Saveiro. Le dio de lleno en la parte delantera izquierda, justo en el lugar del conductor. Iván murió en el acto.

Jeremías, en tanto, sufrió el shock del fuerte impacto. Todavía se le notan las cicatrices que tiene en la cara producto del golpe y los vidrios rotos. Clemente solo sufrió heridas leves.

Según las pericias, el conductor de la Ranger hizo unos 450 metros a contramano, conducía a más de 100 kilómetros por hora, y le dio positivo de alcoholemia.

"Me salvó la vida"

Cuando llegaron los bomberos al lugar, Jeremías, que tenía el cinturón de seguridad colocado, estaba atrapado sin poder salir. Fue entonces que escuchó de uno de ellos que “el conductor estaba bien”. Pensó que era por su amigo, pero luego se enteró de que se trataba de quien manejaba la otra camioneta.

Pero todavía a Jeremías le faltaba enfrentar uno de los momentos más difíciles, que era hablar con Anabella y Mario. Cuando los vio, les confesó algo que solo él sabía.

“Iván me salvó la vida”, les dijo. Gracias a una maniobra que hizo su hijo, evitó que en el siniestro también muriera su mejor amigo.

Del dolor a dar un mensaje

Al poco tiempo del incidente vial, Lucas y Jeremías comenzaron a ofrecer charlas en colegios primarios y secundarios de Tandil para concientizar en primera persona la importancia de conducir sin consumir alcohol y respetar las reglas de tránsito.

En el primer lugar que se presentaron fue la escuela técnica donde habían sido compañeros con Iván. “Conmovió a todos, hasta a los nenes más chiquitos lloraban y nos abrazaban. A partir de ahí se hizo en otras escuelas”, explicó Lucas.

“Contábamos por qué estábamos dando la charla, lo que había pasado y empezamos a concientizar lo importante que es el alcohol al volante. Iván le salvó la vida a Jeremías porque no tomó ningún vaso. El se acuerda cómo vio la luz (de la camioneta) y cómo Iván hizo el volantazo. Jere dijo que hizo esa maniobra porque no tomó nada de alcohol esa noche. Si hubiese estado borracho no habría tenido esos reflejos y chocaban de frente”, relató el hermano de Iván.

Lucas, que compartía la pasión por el karting con Iván, también realizó un documental sobre su hermano y el legado que dejó, no solo en su familia sino para sus amigos y conocidos. En el video relataron cómo era él, cómo fue el accidente, cómo lo recuerdan sus amigos y las movilizaciones que hicieron para pedir Justicia. El documental fue subido a YouTube y en  el perfil de Instagram ivan.noseolvida.

El pedido de Justicia

Tras el choque, Clemente fue internado en un hospital zonal por las lesiones que sufrió. Cuando recibió el alta, se presentó ante la Justicia y quedó detenido, el 10 de diciembre último. Fue trasladado a la cárcel de Barker, en el interior bonaerense.

El fiscal Luis Piotti de Tandil lo imputó del delito de homicidio culposo con lesiones graves agravadas, pero la defensa solicitó una morigeración. El 29 de diciembre fue beneficiado con la prisión domiciliaria. “De la forma que lo mató tiene que estar preso”, pidió Anabella.

El abogado Gastón Argeri está representando a la familia González. Desde el primer día presentó planteos para que Clemente fuera detenido y continúe en esa condición. El último fallo, a cargo de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de Azul, confirmó por mayoría la decisión del juez de Garantías interviniente.

Por su parte, la familia de Clemente envió una carta a los medios locales donde se señaló que el joven siempre estuvo a derecho y que intentaron comunicarse con la familia de Iván y que comprenden que no le hayan respondido.

“Comprendemos el inmenso dolor, la bronca y la impotencia que atraviesa la familia de Iván. Nada puede reparar esa pérdida. Solo pedimos que el esclarecimiento de lo sucedido se dé en un marco de respeto, sin violencia ni juicios anticipados, permitiendo que la verdad surja a través de la investigación judicial”, expresaron, según ABC Hoy.

“Pidió disculpas, pero con una sonrisa burlona, soberbio y sin sentirlo”, afirmó la madre de Iván.

La familia espera que el fiscal Piotti eleve la causa a juicio por el delito de homicidio simple con dolo eventual, que prevé una pena en expectativa de entre 8 y 25 años de cárcel.

"Esperamos que se eleve a juicio conjuntamente con el cambio de calificación por el homicidio simple con dolo eventual. A su vez sostenemos y consideramos que debe revocarse la morigeración de la prisión preventiva y que se cumpla la misma en una unidad penitenciaria, ya que no aplica ninguno de las condiciones ni requisitos para que no sea de esa forma, no tendría hijos a su cargo directamente, no es mayor de 70 años y no sufre ninguna patología. Los informes dicen que no tiene ningún trauma ni enfermedad, por lo que nada impide que esté en una unidad penitenciaria", expresó a Clarín el letrado Argeri.

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