José María Varangot
Sabido es que la Política no es una ciencia exacta, pues no siempre los errores del oficialismo benefician a la oposición. En países con un bipartidismo consolidado suele suceder así, pero en el nuestro las cosas son cambiantes y relativas. Cualquier observador de nuestra realidad, situado apenas hace 6 meses, hubiera pronosticado un 2026 muy tranquilo para Javier Milei, pues había logrado tener la Reforma Laboral, la sanción de la Ley de Minería, el Presupuesto Anual aprobado por el Congreso, gran auge de inversiones en Vaca Muerta, expectativas de una cosecha récord, entre otros aspectos.
Parecía que su plan económico funcionaba bien, sin embargo, llegamos al mes de mayo del ‘26 y su confianza en la opinión pública bajo entre 10 y 14 puntos. Entonces ¿qué sucedió para que, en muy poco tiempo, asistamos a un verdadero bombardeo de los medios, haciendo mención de diversos casos de corrupción cometidos, supuestamente, en el seno del Gobierno de Milei?
En ese marco merece destacarse el de las coimas en la operatoria de la Sistema de Importación de la República Argentina (SIRA), con la intervención y complicidad de varios sectores como Ministerio de Economía, Banco Central, Aduana, ARCA, provocando un enriquecimiento enorme y espurio de políticos, empresarios, operadores y funcionarios que cometieron un daño multimillonario en dólares al país, a través de la fuga de Capitales con Importaciones que no correspondía hacerse. Este asunto que es de absoluta actualidad se vio precedido de otros como los manejos delictivos en el área de Discapacidad, el caso Libra que toca a la Intimidad Presidencial, todo ello, en un enrarecido ánimo social entre los asalariados, cuyos ingresos pierden mes a mes su pelea contra la inflación, verdadero estigma que todavía no se pudo controlar, tal como sí lo pudieron hacer, gran cantidad de países de América Latina.
Por otro lado, importantes sectores de nuestra sociedad, no han visto con buenos ojos los achiques presupuestarios en áreas consideradas de alta sensibilidad social, como la Educación Pública, algunos Programas de Salud que afectan el tratamiento de enfermedades con gran repercusión, como lo atinente a la oncología, el Incucai, Plan Remediar, el VIH- SIDA y el caso Hospital Garraham. Seguramente todas estas quejas, canalizadas con manifestaciones populares, tuvieron un componente de política partidaria, pero la realidad es que se realizaron y algunas fueron muy numerosas, insinuando un sentimiento de desilusión que tiende a generalizarse.
En relación, justamente, a ese ambiente de preocupación, debo destacar el problema que está profundizando el descontento, y por lógica consecuencia, causando un distanciamiento de la gente con Milei y, simultáneamente, engrosando las filas de los “arrepentidos”. Se trata del caso Adorni, que, según mi criterio, es especial porque se mostró a la Opinión Pública tal cual ocurrieron los hechos: los viajes, los pagos efectuados en negro y efectivo, tipos de pasajes, categoría de hoteles, deudas muy importantes contraídas en dólares aún impagas (casi 400.000), fotos, videos, testigos. En fin, aquí no hay que entender de economía ni de importaciones para comprender, está a simple vista todos los días, en noticieros y diarios.
Pese a ello, hemos asistido a una defensa a ultranza del Presidente Milei y su influyente hermana, que para la gente común, en un comienzo, resultaba incomprensible. Seguramente, desde un punto de vista político y con vistas a las elecciones del 2027, el tándem Presidencial, consideraba que, el todavía Jefe de Gabinete, era una pieza fundamental para los Libertarios, poniéndolo de candidato para ganar la Ciudad de Bs As, arrebatándosela al PRO, dueño y señor de ese distrito desde siempre. El ambiente político especulaba que allí estaba la razón del empecinamiento de Milei. Pues bien, así hemos llegado al mes de mayo y vemos que, si bien la cuestión judicial se encuentra tramitando activamente, el Gobierno, parece no entender aún que el actual Jefe de Gabinete ya fue juzgado por la opinión pública, encontrándolo culpable, justamente debido a los propios errores de su defensa, soberbia y desaprensiva hacia la gente, desconociendo que amplios sectores de nuestro pueblo padecen necesidades de todo tipo.
Se olvidó que es un funcionario bancado por los aportes de los ciudadanos, para que administre con decencia y austeridad. Debido a sus acciones, con connotaciones de quiebre ético y moral, la gente ya no lo quiere ocupando un cargo de tan alta jerarquía, máxime, cuando su Presidente, ha hecho de la lucha contra la casta política, que tanto daño ha hecho y continúa resistiendo, una de sus principales banderas, posición que fuera ratificada y votada hace pocos meses, por gran parte del electorado nacional.
Ahora bien, queriendo dar una respuesta al interrogante del título, sabemos que los últimos estudios confiables sobre índices de confianza de la opinión pública, indican que en varias provincias de nuestro país, el Presidente cayó en imagen, pero conserva todavía un buen porcentaje de aproximadamente el 40%. Asimismo no se advierte que la desilusión del elector respecto de la gestión de Gobierno, automáticamente se traslade a la oposición, encarnada hoy por el actual gobernador de la provincia de Bs As, Axel Kicillof.
Todavía hay una gran resistencia a optar por el kirchnerismo-peronismo. De todas maneras considero que el tema debe ser analizado seriamente y el Presidente Milei tendrá que dar un golpe de Timón a sus formas de gobernar, porque nos guste o no, en el Conurbano está el 40% del padrón electoral nacional. Además, ahora se agrega, a éste curioso escenario electoral, el ingreso de un Macri activo, que ya no frecuenta tanto los torneos de Bridge y la FIFA y parece querer estructurar una vía alternativa, simpática y posible, para aquéllos que hoy se muestran desilusionados, por algunas de las razones que explicitamos en la primer parte del presente Análisis.
Por lo tanto, mi respuesta a la pregunta que plantea este artículo, es que los errores de hoy todavía no los capitaliza nadie. Seguramente, de continuar el descontento sin ser escuchado, llegará el momento que surgirá el beneficiario político.
El Presidente Milei debe entender que el caso de Manuel Adorni, va más allá de hechos con implicancias penales, no se trata si lo que hizo es delito o no, o de la negociación que pueda haber con gobernadores o dirigentes de otros partidos para que apoyen al Jefe de Gabinete. Aquí, en este lamentable suceso, se lastimó el tejido social y su reparación no viene del lado de la economía, sino de amalgamar su discurso y acción política con la gente común, una vez logrado esto los dirigentes vienen solos…
Su gran desafío debe ser disminuir la abstención de votantes, recordemos que en 2017 fueron 2.500.000 los que no votaron, en el 2021 se abstuvieron 3.500.000 y en el 2025 fueron 5.608.000, vemos que el descontento es elocuente y progresivo. Si el Presidente Milei no renueva su compromiso con la gente ¿cuántos votantes más no concurrirán a las urnas en las próximas elecciones?






