Blanca Osuna
La respuesta es simple y obvia: para ampliar el negocio que instaló junto a su socio porteño Mariano Gallego y al odontólogo Ricardo García, entre otros.
Lucran mientras los afiliados son maltratados y castigan a tres mujeres profesionales, de reconocida y extensa trayectoria en la obra social.
La violencia institucional ejercida contra los afiliados por demoras, restricciones injustificadas, incumplimiento de prestaciones y trabas burocráticas sin fundamento alguno no hacen más que agravar dolencias y provocar muertes silenciosas, prácticas que guardan coherencia con las medidas adoptadas contra las trabajadoras.
Por eso deciden borrar de un plumazo las acciones de control del gasto y regulación de los pagos, tarea técnica y administrativa fundamental que ejercían profesionales destacadas. Y van por más.
Estas acciones dejan en evidencia el machismo exacerbado del gobernador y sus socios. Repudiamos estas medidas injustificadas y discriminatorias.
¿Por qué lo hacen? Para incrementar sus ganancias sin control, en desmedro de los derechos de afiliados.
Lo hacen en ejercicio del abuso de autoridad, contrariando leyes vigentes y ejerciendo violencia institucional contra mujeres, lo cual provoca estigmatización, daño económico por la degradación y sufrimiento en las trabajadoras afectadas, además de buscar neutralizar la protesta por temor del resto del personal de OSER.
En ejercicio de mi responsabilidad de representante reclamo la restitución de las trabajadoras de OSER a sus puestos de trabajo y la reparación plena de sus derechos laborales y personales.
(*): diputada de la Nación.




