Uno de los principales territorios en disputa por la venta de drogas hoy en Paraná es la zona de Bajada Grande. Hace un par de semanas que no se registran tiroteos y están las autoridades tocando madera para que no vuelvan a cruzarse a tiros las distintas bandas que no quieren que la otra venda droga donde consideran que es su plaza. Hay varios aspectos en esta problemática para atender más allá del conflicto en sí mismo: las armas de guerra que logran ocultar, el uso de niños y adolescentes para el negocio de la droga y para la violencia, y en algunos casos los nombres de siempre que vuelven a aparecer vinculados al delito y al temor de cientos de vecinos, así como la nueva generación de narcos que también meten miedo.
El programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) consultó a distintas fuentes para saber quiénes están detrás de la violencia. Se mencionan dos grupos principales que viven muy cerca en la zona de calle Croacia Sur. Y también a un tercero que, en realidad, sería un desprendimiento de uno de los anteriores.
Al primero que todos nombran es Jano Barzola, un joven de 25 años con muchísimos antecedentes penales por hechos violentos, como intentos de homicidio, abusos de arma y amenazas calificadas. A los 17 lo acusaron del primer intento de homicidio tras apuñalar a una persona. Fue uno de los protagonistas, y a su vez víctima, de aquel enfrentamiento armado entre dos bandas en calle República de Siria en mayo de 2024 en plena tarde que dejó herida una mujer ajena al conflicto.
Desde 2020 fue acumulando numerosas causas, según los registros públicos del Poder Judicial, donde a veces no aparece toda la información: Tentativa de homicidio el 26 de agosto de 2020, Receptación sospechosa de bienes el 6 de mayo de 2021, Portación de arma de fuego de uso civil el 1° de noviembre de 2023, Amenazas calificadas el 4 de noviembre de 2023, Intento de homicidio agravado el 10 de mayo de 2024, Robo el 8 de agosto de 2025, infracción a la ley de armas y explosivos el 13 de agosto de 2025.
Lo que observan vecinos y se viene comprobando en distintas investigaciones, es la gran cantidad de menores de edad reclutados por Jano Barzola, sobre todo en el barrio Cáritas. A cambio de quizás algunos pesos o algo de droga, hay una veintena de pibes niños, adolescentes y otros de no más de 20 años que le responden y obedecen sus indicaciones. A veces también por la misma pertenencia a un grupo social cuya referencia es el narco del barrio, un tema que investigó y analizó a fondo el periodista Germán de los Santos en su libro Niños sicarios, sobre esta misma problemática en la ciudad de Rosario.
Además, distintas fuentes señalaron que Barzola sería parte de la línea de distribución del clan Latorre de barrio Consejo.
El segundo grupo no tiene nombres propios claros o un líder, porque se trataría de un desprendimiento de la banda de Barzola. Esto comenzó en agosto de 2025, cuando a partir de un conflicto y una pelea violenta que sucedió en inmediaciones de la Escuela Baxada del Paraná. Luego, padres de alumnos advirtieron que había chicos del establecimiento que se sacaban fotos con armas de fuego y las publicaban en las redes sociales. Hubo una investigación al respecto con la Unidad Fiscal de Niños y Adolescentes, se hicieron allanamientos donde no encontraron nada, pero hubo quieres señalaron un descampado cercano, donde encontraron dos pistolas enterradas: una 9 milímetros y una 22. Los que se sacaban fotos eran chicos de 15 años, en ese momento inimputables, pero las armas no eran suyas sino de Barzola.
A partir de entonces, Jano comenzó a reclamarles a estos adolescentes que pagaran por las armas que perdieron y así se fue gestando este conflicto que se arrastró en el tiempo.
El tercer grupo señalado en investigaciones judiciales tiene un apellido conocido: el clan Alem, quien estaría en disputa con Barzola. El líder es un hombre muy conocido hace más de 20 años en la zona de Bajada, Mosconi y alrededores, Eloy Alem, alias Chula. Está preso cumpliendo una condena de 14 años de prisión por el homicidio de Nicolás Márquez, ocurrido en marzo de 2014 en la plaza del barrio Aceitero de Bajada Grande, a quien aparentemente confundió con otro joven al que pretendía balear.
Este hombre esta a un mes de comenzar con salidas socio familiares, de dos horas mensuales. En general, un preso que recién logra estos beneficios de la Justicia después de tanto tiempo, no quiere conflictos que se los haga perder, entonces muchos esperan que esto no derive en nuevos problemas. De hecho, se menciona que está distanciado de sus familiares, que son lo que se enfrentan a tiros con Barzola.
Procedimientos y armas secuestradas
Desde el inicio de este 2026, se cuentan 20 hechos de violencia con armas de fuego, de diferente índole y consecuencias, a los que se deben sumar los casos no denunciados. En esos episodios no hubo fallecidos, sí se contaron dos heridos que no estuvieron con riesgo de morir. La Dirección de Policía Científica trabaja en lo que se denomina relación balística mediante las pericias a las vainas secuestradas en los hechos, donde se busca trazar vínculos entre los distintos hechos donde se utilizan las mismas armas de fuego.
Tras los reclamos de seguridad de la gente de Bajada entre fines de 2025 e inicios de 2026, hubo varios procedimientos, tanto por investigaciones previas, como por recorridas prevencionales de diferentes áreas de la Policía y el denominado operativo “Barrios Seguros”.
En los allanamientos del 12 de febrero la comisaría 11° y otras áreas de la Jefatura Departamental Paraná secuestraron un revólver calibre .22, cartuchos calibre .22LR, otros del calibre .38 largo y dos almacenes cargadores de 9 milímetros. Detuvieron a un adolescente de 17 años.
El sábado pasado, efectivos de la División Robos y Hurtos recorrían la zona, en horas de la noche intentaron identificar a un hombre en la zona de Cortada T, cerca de la laguna que ya está seca, el sospechoso se fugó y tiró una mochila. Allí encontraron un revólver calibre .32, una pistola calibre .22, balas para ambas armas, y un chaleco táctico.
También hubo un procedimiento de la División Homicidios el viernes pasado en calle Valentín Denis, donde detuvieron a una mujer de 47 años con una escopeta recortada.
En la Policía y en la Justicia reconocen la misma dificultad desde hace varios años para encontrar y secuestrar las armas de grueso calibre. Las bandas tienen un sistema de pasamanos y ocultamiento muy rápido para buscar las armas y las municiones, salir a tirotear y volver a guardarlas. Sobre todo en territorios complicados como lo es en este caso Bajada Grande, con una densidad de población muy importante, numerosas viviendas, calles angostas, pasillos y descampados que facilitan los aguantaderos.
Una investigación del Ministerio Público Fiscal reveló que las bandas que estuvieron detrás del mencionado enfrentamiento en calle República de Siria en mayo de 2024, utilizaban lo que ahora se denomina “testaferros de armas”, prestanombres que compran en armerías del mercado legal pistolas calibre 9 milímetros y municiones y en seguida las entregan a los delincuentes. Esto se observó hace poco nuevamente en Santa Fe al encontrarse armas de uso militar en poder de personas vinculadas a narcos de Rosario.






