Imagen de archivo del diputado provincial por el socialismo, Juan Rossi.
El diputado provincial por el Socialismo, Juan Manuel Rossi, sumó otra denuncia por violencia formulada por ex empleados suyos en la Legislatura.
Ahora se conoció el testimonio de Lucas Remiro, actual presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), quien sumó denuncia por violencia contra el diputado provincial Juan Manuel Rossi.
Remiro se desempeñó durante un año como empleado en la Legislatura y dejó ese cargo “echado” por Rossi, en medio de una relación laboral atravesada por los malos tratos, incluso, fue despedido en diciembre pasado, antes de las fiestas y en un contexto difícil para encontrar otro trabajo, según expuso a través de sus redes sociales.
“Me hubiese gustado hablar antes. No disfruto ser la décima persona en denunciar. Pero fue el valor de mis compañeras lo que me permitió dar este paso hoy. Y espero que esto sirva para que se tomen medidas concretas”, contó Remiro en su cuenta de Instagram.
El testimonio que se conoce ahora se suma al que hizo público la presidenta de la Federación Universitaria de Entre Ríos (FUER), Tamara Godoy, también exempleada de la Legislatura, quien denunció situaciones de violencia por parte del diputado Rossi.
En este contexto, llama la atención el silencio del Partido Socialista como de la propia Cámara de Diputados, que cuenta con un protocolo contra la violencia que todavía no ha sido activado.
“También creo que este es un momento en el que la política debe estar a la altura. Espero que el partido al que pertenezco pueda asumir una posición institucional clara frente a estos hechos. No solo por este caso, sino porque es una oportunidad para demostrar que hay otra forma de hacer política”, expresó Lucas Remiro.
El dirigente estudiantil también destacó que “resulta indispensable que se ponga en vigencia y se aplique de manera efectiva el protocolo ante situaciones de violencia laboral y de género aprobado en el ámbito legislativo de la provincia”.
El testimonio en las redes sociales
Lucas Remiro posteó en la red social Instagram, el siguiente texto:
“Estás mal de la cabeza”
Un testimonio (más) de violencia y humillación.
Hace unos días, una compañera tuvo la valentía de hacer pública una denuncia por situaciones de violencia. Es a raíz de ese gesto que hoy me animo a hablar.
Quiero decir que no es un hecho aislado. Durante el 2025 trabajé como asesor del mismo dirigente político de la provincia y viví la violencia en primera persona.
Trabajar en ese espacio era convivir con la ira permanente, los gritos y la humillación. Su enojo se desataba por lo más mínimo: un error, una interpretación o cualquier situación cotidiana que no le gustara. Llegué a ir a trabajar con miedo y ansiedad. Con mis compañeras tratábamos de sostenernos entre nosotros para evitar que “le toque” a alguno, pero era inevitable.
Uno de los episodios que más me marcó ocurrió cuando tardé en cumplir con una indicación porque el personal de seguridad no me dejaba pasar a cierto lugar. Aún así, terminé cumpliendo, pero eso no evitó que, al finalizar, me gritara y humillara públicamente frente a muchas personas. Luego de eso, él regresó en auto a la oficina mientras a mí me hizo volver caminando. Cuando llegué, nos reunió a sus tres asesores y continuó con el maltrato durante lo que parecieron horas, exponiéndome delante de mis compañeras y generando una situación completamente innecesaria para ellas. Fue el momento más humillante de mi vida.
Este tipo de situaciones se repetían: llamados a la noche para insultar, exigencias fuera de horario y una falta total de respeto por los espacios de descanso. Intenté irme muchas veces, pero mi situación económica no me lo permitía.
En diciembre fui desvinculado sin previo aviso, a una semana de las fiestas y en un contexto muy difícil para conseguir otro trabajo. Ante mi consulta, primero se me dieron excusas inconsistentes y luego se me reconoció el verdadero motivo: mi cercanía con Tamara Godoy.
En esa conversación, además, recibí amenazas directas: se me dijo que podía perjudicar laboralmente a personas de mi agrupación e incluso hacer que desaparezca la misma.
También intentó pagarme solo la mitad de mi último sueldo, lo cual rechacé tras asesorarme legalmente. Como respuesta, recibí un audio con una amenaza directa que hoy conservo para protegerme.
Quiero ser muy claro con algo: esto no tiene nada que ver con ninguna interna política. Reducir estas situaciones a una disputa partidaria no sólo es falso, sino que también es una forma de minimizar y encubrir hechos graves que afectan la integridad de las víctimas.
Elijo salir del silencio porque es mi responsabilidad. Porque me cansé de las amenazas. Porque nadie debería tener que trabajar, militar y vivir con miedo. No hay nada que justifique la violencia de ningún tipo.
Me hubiese gustado hablar antes. No disfruto de ser la décima persona en denunciar. Pero fue el valor de mis compañeras lo que me permitió dar este paso hoy. Y espero que esto sirva para que se tomen medidas concretas.
También creo que este es un momento en el que la política debe estar a la altura. Espero que el partido al que pertenezco pueda asumir una posición institucional clara frente a estos hechos. No solo por este caso, sino porque es una oportunidad para demostrar que hay otra forma de hacer política.
También resulta indispensable que se ponga en vigencia y se aplique de manera efectiva el protocolo ante situaciones de violencia laboral y de género aprobado en el ámbito legislativo de la provincia.
Las diputadas del bloque del Frente Más para Entre Ríos le reclamaron al presidente de la Cámara de Diputados, Gustavo Hein, la intervención ante las denuncias que se viralizaron contra el diputado provincial socialista Juan Rossi por hechos de violencia de género.
Las legisladoras reclamaron de manera urgente:
“1) La inmediata culminación, aprobación e implementación del protocolo de actuación ante situaciones de violencia de género, cuya elaboración fuera requerida en el ámbito judicial y luego aprobado por Resolución del Cuerpo, asegurando que el mismo contemple mecanismos claros de prevención, intervención y sanción.
“2) La adopción de medidas institucionales concretas y eficaces tendientes a resguardar los derechos de las mujeres, garantizar ámbitos laborales libres de violencia y evitar cualquier forma de revictimización.
“3) El seguimiento y la debida intervención de las áreas competentes, a fin de asegurar el estricto cumplimiento de la normativa vigente y de los estándares de debida diligencia reforzada que estos casos exigen”.
Las diputadas del PJ consideraron que resulta “imprescindible que esta Honorable Cámara actúe con celeridad, firmeza y responsabilidad institucional, no sólo frente a los hechos denunciados, sino también en la construcción de herramientas que prevengan y aborden adecuadamente situaciones de violencia de género en el ámbito legislativo”.
Por el momento, frente a este tema la Cámara de Diputados está paralizada y guarda un inexplicable silencio. Del mismo, el Partido Socialista tampoco se ha manifestado al respecto.






