Narcotráfico en Santa Fe: ayer le hicieron la autopsia al policía Capdevilla que apareció muerto y las irregularidades del trámite judicial provocaron nuevas dudas en el caso

Durante varias horas se realizó ayer la autopsia al agente de la Guardia Rural Los Pumas de Santa Fe, Claudio Capdevilla, quien apareciera muerto en el Departamento San Cristóbal, con un balazo en la cabeza, luego de que su testimonio fuera clave en una sonada causa por narcotráfico que llevó adelante el Juzgado Federal de Reconquista. La profundización sobre el hecho sacó a la luz varias irregularidades, que motivaron incluso una “marcada preocupación” en el seno del propio Ministerio de Gobierno de Santa Fe, según se confirmó a ANALISIS DIGITAL. Fuentes oficiales consignaron que provocaron dudas la no presencia del juez en lo Penal de Instrucción de San Cristóbal, Aldo Precerutti, en el lugar del hecho, a poco de hallarse el cuerpo de Capdevilla; que el estudio de alcoholemia se lo haya realizado un bioquímico particular o que la autopsia recién fuera ordenada varios días después del 6 de agosto. Según se supo, el resultado final demoraría unos días, por la inoperancia del Juzgado de Precerutti, que no envió prueba alguna al médico forense de Reconquista, sobre las características del proyectil encontrado, la forma en que estaba ubicado el cuerpo en el vehículo policial o datos elementales para el trabajo pericial, lo que generó más dudas aún, teniéndose en cuenta que de inmediato el magistrado decretó el “suicidio” del agente, pese a que tenía un orificio del lado izquierdo de la cabeza y era diestro.

La autopsia, desarrollada en la morgue del Cementerio de Reconquista por el perito Juan Manuel Maidana –de vasta experiencia en el norte santafesino- demandó varias horas, según se supo, pero se realizó sin la apoyatura documental básica que usualmente se envía, a partir de las primeras diligencias policiales, a poco de producirse el hecho. Esta irregularidad, cuya responsabilidad es del juez de San Cristóbal Precerutti –que tiene a su cargo la causa- determinará cierta demora en la entrega final del informe.

No obstante, antes de que el magistrado ordene la autopsia respectiva –lo que no hizo de inmediato, sino casi 10 días después de la muerte dudosa del agente Capdevilla, oriundo de Vera-, ya sorprendieron algunas decisiones, ante el planteo del abogado de la familia de la víctima, Joaquín Strada. Al parecer, Precerutti hizo lugar a una serie de pedidos del abogado, pero se negó a avanzar sobre otros planteos concretos, que siempre resultan básicos –más en un hecho de esta naturaleza- como la posibilidad de que el informe pericial pueda determinar la distancia del disparo o si tenía golpes el cuerpo. No obstante, el forense Maidana iba a determinar de igual manera en su informe, tales interrogantes, que son claves para determinar la forma en que murió el agente de la Guardia Rural Los Pumas.

En tanto, el subsecretario de Seguridad Pública de la provincia, Gustavo PetersPeters abonó la hipótesis del suicidio: "Se hicieron todos los estudios de planimetría, el dermotest, inspecciones oculares en el lugar, por cuanto el vehículo estaba tumbado y él aparentemente se disparó con la mano izquierda (a pesar de que era diestro). Hay un juez (de la ciudad de San Cristóbal) que tramita el caso, así que yo no me puedo meter en la dirección de la pesquisa que lleva el magistrado", indicó. No obstante, ninguno de esos supuestos estudios periciales le llegaron ayer al médico forense de Reconquista, Juan Manuel Maidana, pese a que los había requerido específicamente. Por su parte, el jefe de la Unidad Regional 13, comisario mayor Miguel Piacenza, fue uno de los primeros que ensayó la hipótesis del suicidio de Capdevilla. "Primero se produjo el vuelco y después él se disparó con el arma reglamentaria", dijo en un diálogo con Radio Ideal de Reconquista.

Piacenza atribuyó el desenlace al "mal momento sentimental" que pasaba el policía, quien incluso esa madrugada de sábado 6 de agosto, "al terminar el turno a las 2, cometiendo una falta administrativa, se fue con el patrullero a un bar donde se lo vio borracho, luego llevó a un colega hasta Arrufó y al regresar a Villa Trinidad se produce el hecho", indicó. No obstante, Piacenza reconoció que la familia de Capdevilla le pidió que investigue a fondo lo que pasó, porque ellos tienen dudas: "Hay testimonios que indican que Capdevilla estaba molesto con el juez federal de Reconquista porque lo había citado varias veces por ese secuestro de drogas en el que participó", añadió, según lo publicado por Rosario/12.

El policía Capdevilla fue un hombre clave en el operativo policial realizado el viernes 18 de marzo, cuando efectivos de la Unidad Regional 13 -del departamento San Cristóbal-, de la Dirección provincial de Drogas Peligrosas y de la Guardia Rural Los Pumas interceptaron una pick up Peugeot 504, en el cruce de las rutas 1 y 23, en el límite de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero. El conductor advirtió la presencia policial, detuvo la marcha, giró en “U” y tomó un camino lateral de tierra para alejarse del lugar. Los uniformados salieron raudamente y lograron detenerlo a unos 8 kilómetros. Capdevilla fue el primer policía que encaró a quien manejaba la camioneta y se encontró con una inusual respuesta: “”Estoy hasta las manos; llevo más de 150 kilos de marihuana atrás”. Al inspeccionar la camioneta, en la caja del vehículo, descubrieron varias bolsas de gran porte que contenían numerosos panes compactados y rectangulares de de marihuana, precintados con cinta de embalar, de diferente tamaño y peso, que habría salido desde Paraguay. Eran 154 kilogramos, con un valor estimativo de 900 mil pesos, según los cálculos. Además del cargamento, los efectivos secuestraron la camioneta y detuvieron a su conductor, identificado como Aldo Francisco Ferrero, un comerciante domiciliado en la ciudad cordobesa de Morteros, quien fue trasladado a la comisaría 5ª de la localidad de Suardi, pero el caso quedó en manos del juez federal de Reconquista, Eduardo Fariz, quien tiene jurisdicción en tal zona.

Cuando la causa por “transporte de estupefacientes” llegó a Reconquista, el juez Fariz no se encontraba en la ciudad (estaba en Capital Federal, al parecer, ocupándose de su defensa por las graves denuncias que tiene en su contra en el Consejo de la Magistratura de la Nación) y fue reemplazado por un subrogante. El expediente quedó en manos del cuestionado abogado reconquistense Ricardo Degumois, quien, como subrogante, llegó a tomarle la primera declaración al imputado Ferrero. A los pocos días, retornó Fariz, asumió la causa y Degumois, en el mismo caso, se transformó en el abogado defensor del imputado Ferrero. El lunes 1 de agosto, el juez Fariz optó por pedir licencia por enfermedad. Esa misma mañana, el abogado Degumois pidió la excarcelación de Ferrero. Dos días después, el abogado logró el dictamen favorable del fiscal federal de Reconquista, Cristobal Cavanagh. Al día siguiente, la Cámara Federal de Resistencia -de quien depende el Juzgado Federal de Reconquista- nombró como juez subrogante al abogado Hugo Rebechi, considerado “un hombre de estrecha confianza” de Fariz. El letrado reconquistense no dudó en ordenar la excarcelación del imputado Ferrero, argumentando que no contaba con antecedentes, que tenía hijos menores y que en la causa no existían indicios de que pudiera burlarse del accionar de la justicia. Rebechi nunca tuvo en cuenta que Ferrero había intentado fugarse o que a poco de llegar a Reconquista fue trasladado a las celdas de la ciudad de Vera porque se lo consideraba “peligroso” y debía estar bajo “máxima seguridad”, ya que se calculaba que podía escapar.

El viernes 5, a las 19.30, Ferrero quedó en libertad junto a otros detenidos, también de casos de narcotráfico. Estaba procesado por un delito que prevé una pena de entre 4 y 15 años, pero quedó libre. Al día siguiente, a las 7 de la mañana, apareció muerto el principal acusador de Ferrero, el policía Capdevilla. Estaba solo en la camioneta de la Guardia Rural Los Pumas, en un paraje cercano al poblado de Villa Trinidad (Departamento San Cristóbal), con un balazo en la cabeza. El auto Corsa Chevrolet se encontraba volcado, con el policía adentro. El arma estaba sobre la mano izquierda de Capdevilla, pese a que siempre se supo que era diestro; en su mano derecha tenía un aparato celular. “Fue un claro suicidio; tenía en la mano izquierda restos de pólvora y aparentemente se debió a trastornos sentimentales con una mujer de la zona, quien lo había abandonado”, indicó un vocero policial. Los allegados directos a Capdevilla –que residen en Vera y se encuentran “aterrados” por el caso- siempre dudaron del supuesto suicidio del agente: no tenía problemas sentimentales, era un hombre honesto y trabajador y no tenía inconvenientes con nadie de su alrededor o trabajo. Las desprolijidades del trámite policial y judicial tras la muerte de Capdevilla provocaron malestar en el mismo seno del Ministerio de Gobierno de Santa Fe, que ordenó se investiguen los hechos y se siga muy de cerca el andamiaje de un grupo de prácticas mafiosas en el norte de la provincia.

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