Ni fija, ni limpia, ni da esplendor
La célebre divisa de la Real Academia Española –Limpia, fija y da esplendor– surgió con un nobilísimo propósito: la lengua española contaría con una institución encargada de cuidarla, ordenarla y ennoblecerla. Pero el tiempo no pasa en balde. Trescientos trece años después de su fundación, para un buen número de hablantes, lingüistas, escritores y