
La reciente decisión del gobierno nacional de reducir aranceles a las importaciones abrió un debate entre los empresarios de la provincia de Entre Ríos. El temor principal radica en cómo esta medida puede afectar la competitividad de las industrias locales, que ya enfrentan altos costos internos y una economía volátil.
El impacto de la apertura de importaciones en las empresas entrerrianas generó preocupación en el sector. Gabriel Bourdin, presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos, se refirió a la situación de las industrias locales frente a la apertura de importaciones. El presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), expuso su mirada crítica: “Es difícil ser empresario en Entre Ríos, es difícil ser empresario en Argentina porque tenemos para divertirnos todos los días”, dijo y explicó: “Recién acabas de abrir diciendo lunes negro, nadie se esperaba que el dólar vuelva a subir, que volvamos a tener este tipo de problemas”.
Para Bourdin, no se trata solo de un problema local, sino de un contexto internacional más amplio. “Creo que también estamos inmersos en un problema internacional. Lo que hizo Trump y toda su euforia, en patear el tablero, que es una cosa muy rara que viene sucediendo en el mundo, porque se viene hablando hace tiempo de las relaciones democráticas entre países, cómo relacionarse entre bloques”, señaló en declaraciones a El Once.
Estados Unidos, entre proveedor clave y actor dominante
Al hablar del impacto global de las decisiones de EE.UU, el referente industrial remarcó: “De un día para otro, la mayor potencia del mundo, que significa el 50% del comercio mundial, vende casi el 50% al mundo y compra el 50% de lo que el mundo produce”. En ese marco, recordó que las decisiones de Estados Unidos, como la de suspender aranceles por 90 días, afectan directamente a países como Argentina.
Consultado sobre los sectores más afectados, Bourdin indicó: “La producción de acero y la producción de aluminio para lo que es la provincia de Entre Ríos, ha habido un problema con los valores de la miel y tenemos un problema en la exportación de esa cadena”. A su vez, subrayó: “Estados Unidos es no solo nuestro tercer cliente en el mundo, sino que es nuestro tercer proveedor”, dijo.
El empresario recordó también los desequilibrios comerciales con ese país: “Teníamos 18 años donde no hemos tenido superávit fiscal. El primer superávit fiscal se da justamente en el 2024, por muy poquito: 229 millones. Pero tuvimos un déficit en 2022 de 3.000 y pico de millones de dólares. Esto básicamente se da por las importaciones energéticas, porque casi el 35% de ese déficit, son las compras de Gas y de Gasoil, combustibles de los que EE.UU es un proveedor importante de Argentina”.