Pornovenganza: la historia detrás de la condena a un joven de Paraná
La violencia digital está instalada en la sociedad y, como otros puntos oscuros de la virtualidad, no está regulada ni tipificada en ningún Código. Por ahora, sólo las buenas voluntades de algunas personas que intentan crear conciencia. En esta nota se narra la historia detrás de una “pornovenganza”, uno de los modos de la violencia en la virtualidad.
Natalia Buiatti
Cecilia es morocha, tiene los labios gruesos y los dientes blancos. El pelo lacio, largo, partido al medio. Despeja el rostro con una hebilla negra a cada lado de la cabeza. La piel suave, sin marcas. Es joven. De estatura media.Dueña de un cuerpo fuerte que disimula con una campera ancha. Las manos prolijas y las uñas largas, pintadas de plateado.
La mañana fría del viernes 31 de mayo llega a la redacción de la revista ANÁLISIS. Se muestra abierta, simpática y educada, dispuesta a contar una historia que la quebró psicológicamente. Un relato que también expresa su reconstrucción como persona.
En mayo, la chica que es oficial de la Policía, consiguió sentar frente a un juez de Concordia a NG, su exnovio, que terminó reconociendo que la amenazó con hacer público un video íntimo de los dos si no retomaba la relación de pareja. Poco después de la extorsión, el muchacho envió pasajes del video a los compañeros de Cecilia, a través de una cuenta falsa de Instagram. El material corrió por los celulares y, en pocas horas, llegó a las autoridades más altas de la institución policial de Entre Ríos.
La difusión del video provocó en ella, inmediatamente, una crisis de nervios y ansiedad que aplacó en las horas posteriores. Con el correr de las semanas y los meses, la pornovenganza que sufrió, la enredó en dificultades mentales con consecuencias concretas: problemas para dormir y alimentarse, adicción al cigarrillo, dificultades para vincularse en entornos laborales.
Fue un tiempo intenso, rápido y corrió por los carriles de la violencia. Ella terminó el curso de oficiales.Se recibió.Cortó la relación con su ex.Empezó a trabajar en otra ciudad.Fue extorsionada por teléfono,no hizo caso a las amenazas y, de inmediato, avergonzada en su ambiente laboral. Denunció. Se sumergió en la tristeza. Empezó terapia. Toleró los sinsabores judiciales. Siguió trabajando. Siguió estudiando. Y salió a flote fortalecida.
“Me taladraba la cabeza”
Cecilia se ubica en el inicio de la relación. “Nos conocimos poco antes de la pandemia. Me enamoré y fue lindo. Fueron dos años sin problemas. Conocí a su hijo y me encariñé. Él me apoyaba, se comportaba bien. Pero cuando me recibí cambió y apareció una persona que no conocía. Se volvió celoso y controlador”.
Apenas egresó, la chica comenzó a trabajar varias horas por día.“Estaba muy entusiasmada y quería aprender. Trabajaba horas extras. Después salía y me quedaba a dormir en su casa porque estaba cerca de la Comisaría donde reportaba. Salía del trabajo y quería descansar. Pero empezaban los celos, me reclamaba. Se enojaba si contestaba mensajes. Me taladraba la cabeza. Yo no le daba importancia, pensaba ‘ya se va a cansar’”.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1151, del día 6 de junio de 2024)





