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Chubut: “El humo está en toda la Comarca Andina”

El incendio que se inició el lunes en Puerto Patriada consumió 1800 hectáreas, destruyó diez casas en la localidad chubutense El Hoyo y llegó a Epuyén. Tuvieron que evacuar a tres mil turistas que vacacionaban en la zona. Un hombre que ayudó en el control del incendio en Puerto Patriada murió en un choque de autos mientras se autoevacuaba.

El fuego empezó en la ladera noreste del Cerro Pirque, pero por un cambio de vientos se subdividió y comenzó a crecer hacia el oeste, donde hay varios focos activos. De ese lado, se encuentra Epuyén, localidad altamente afectada por los incendios de la temporada pasada.

Según los vecinos consultados, del lado de Puerto Patriada “ya no hay mucho más para quemarse, a menos que se reactive algún foco y baje a la costa del lago, que está a cien metros de lo quemado". Se pronostica mucho calor para los próximos días, y, sumado al viento se podría “desmadrar”. Imanol Lostra, joven que recorrió la zona, describió: “el humo ya se hace presente en toda la Comarca, inclusive llegó a Bariloche”.

Humo y desamparo

Nahuel Fernández, vecino de Epuyén que perdió su casa en el incendio del año pasado, contó con temor y desamparo a Página/12: “La realidad es que hoy estamos abajo del humo. No se ven ni el cielo ni las montañas por la cantidad de humo que hay. Rogamos que el fuego suba para arriba y se extinga solo”.

Entre sus palabras, crepita la ira porque “les han impedido a brigadas autogestivas entrar a ayudar, criminalizándonos a nosotros que nos tratamos de salvar”. Fernández apuntó: “Si no somos comunidad, nos van a seguir aplastando”.

En su relato se escucha la sospecha: lo frecuente de los incendios y su extensión lo remite a desarrollos inmobiliarios que comienzan en Epuyén. Así contó que en los lugares donde el fuego arrasó el año pasado, no dejaron entrar a quienes los habitaban para reconstruir sus viviendas y se oyen ruidos de grandes construcciones.

No culpable

Mientras el incendio sigue activo, el gobernador Ignacio Torres dijo que la Fiscalía Provincial confirmó que fue intencional y que las llamas fueron provocadas “en un lugar y horario estratégicos, en un momento donde se encontraban muchas familias y turistas". A la vez destacó “el riesgo que se corría de que se cerrara el mismo camino que había para salir”.

Fernández recuerda que todos los años algún funcionario “le echa la culpa a la RAM o a los mapuches... siempre buscan un chivo expiatorio y nunca encuentran un culpable porque ellos trabajan para esos intereses financieros que mandan a quemar”. Sofía Nemenmann, abogada ambientalista y residente de la Comarca Andina, puntualizó que no es necesario “salir a cazar un culpable”, pero apuntó: “necesitamos un plan de prevención y mitigación que haga eco de la investigación científica que abunda y esté a la altura de las circunstancias. De lo contrario, estamos condenados a la tragedia“.

Hernán “Kutral” Ñanco, bombero forestal del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, describió este incendio como “la crónica de una catástrofe anunciada”. Así explicó que “sus pinos y caminos eran una bomba de tiempo” porque la zona estaba cubierta de regeneraciones de pino, que se habían multiplicado tras otro incendio. “Sus resinas, hojas caídas y ramas bajas actúan como combustible explosivo que catapulta las llamas a las copas (de los árboles) con una velocidad y potencia imparables”, explicó.

Muchos focos para pocos brigadistas

El trabajador de la Brigada Nacional Sur indicó que al incendiarse una zona de interfase, “las poblaciones están metidas en el combustible”. “Con sequía, altas temperaturas y viento, el fuego es incontenible. En ese punto, la estrategia pasa de contener a aguantar. Nuestros servicios están escasamente dimensionados para la magnitud del territorio y el riesgo. Cuando el fuego estalla en varios puntos (como ha pasado en Norpatagonia), los recursos se distribuyen, y todos se vuelven insuficientes”, contó.

Además de en Chubut, hay incendios forestales en las provincias de Neuquén, Santa Cruz y Río Negro, y al sur de Buenos Aires, según la Agencia Federal de Emergencias. Nemenmann señaló: “La simultaneidad de incendios no es casualidad ni mala suerte. Años de sequía y cambios en los patrones climáticos predisponen la vegetación, aumentando su vulnerabilidad frente al fuego“. Para ella, el resultado claro de esto es más riesgo de incendios, pero también que éstos se propaguen con más velocidad.

A la vez advirtió que esta situación genera una “demanda extrema” a los servicios de combate, que cuentan con recursos limitados. El Servicio Provincial de Manejo del Fuego y el de Río Negro, la Brigada Nacional Sur y bomberos voluntarios trabajaron en la región, pero aún así no pudieron controlar el incendio y los vecinos temen por las condiciones de la vida que conocen.

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