El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, tomó distancia del Gobierno nacional y se convirtió en una de las primeras voces del arco de mandatarios provinciales “dialoguistas” en cuestionar abiertamente la reforma electoral que impulsa el presidente Javier Milei. En declaraciones radiales, el mandatario provincial calificó la iniciativa como un “traje a medida” diseñado para favorecer a La Libertad Avanza (LLA) y advirtió sobre sus efectos negativos para el sistema democrático.
“El Gobierno nacional está intentando hacerse un traje a medida en materia electoral. Mandó no solo la eliminación de las PASO, sino un conjunto de medidas. Vienen por la eliminación definitiva de las PASO”, afirmó Jaldo, en un mensaje directo que apunta al corazón del proyecto libertario y que expone una creciente incomodidad política con la estrategia electoral del oficialismo.
El principal eje de la crítica del gobernador está centrado en la defensa de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), mecanismo que el Ejecutivo nacional busca suprimir bajo el argumento de reducir costos y simplificar el calendario electoral. Para Jaldo, sin embargo, la eliminación de las primarias constituye un retroceso institucional que afecta tanto a los partidos políticos como al electorado.
“Es una herramienta de ordenamiento dentro de los partidos políticos. Permite que cualquier ciudadano que quiera ser candidato legítimamente se presente y compita dentro de su espacio”, sostuvo el gobernador, subrayando el rol de las PASO como instancia de competencia abierta y de legitimación democrática. En ese sentido, remarcó que suprimirlas “perjudica a todos los partidos”, pero fundamentalmente a los ciudadanos, “porque votan y quieren participar”.
Detrás de ese planteo, Jaldo dejó entrever una advertencia de mayor alcance: sin PASO, las fuerzas políticas deberían volver a seleccionar candidatos exclusivamente a través de sus cartas orgánicas y mecanismos internos. A su entender, ese escenario no solo limita la competencia, sino que también reduce la participación y concentra decisiones en cúpulas partidarias, lo que describió como un claro “retroceso” para la vida democrática.
La posición del gobernador tucumano no se limita a las primarias. También se refirió a la Boleta Única de Papel (BUP), otro de los pilares del proyecto electoral que promueve el Gobierno nacional. Si bien evitó fijar una postura personal definitiva, anticipó que el Partido Justicialista de Tucumán debatirá el tema en su Consejo Provincial y que la posición institucional del PJ local se despegará de la iniciativa planteada por el Ejecutivo.
Ese señalamiento marca un doble movimiento político: por un lado, la decisión de no alinearse automáticamente con las propuestas de la Casa Rosada; por otro, la búsqueda de blindar a la dirigencia provincial detrás de una definición partidaria, en un contexto de tensiones crecientes entre la Nación y las provincias.
Las declaraciones de Jaldo adquieren especial relevancia en el mapa político nacional. Hasta ahora, el gobernador tucumano había sido considerado uno de los referentes del peronismo con mejor relación con el presidente Milei, acompañando en el Congreso varias iniciativas clave del oficialismo y facilitando acuerdos legislativos, especialmente en el Senado.
Su crítica pública a la reforma electoral introduce un factor de incertidumbre para el Gobierno nacional, que necesita sostener mayorías frágiles para avanzar con su agenda. En ese escenario, el distanciamiento de un aliado estratégico no solo complica los números parlamentarios, sino que también envía una señal a otros gobernadores que observan con cautela el alcance político de los cambios propuestos por la Casa Rosada.
La discusión de fondo, tal como la plantea Jaldo, excede la ingeniería electoral y se inscribe en una disputa más amplia sobre las reglas de competencia política y el equilibrio entre el poder central y los partidos. Con sus declaraciones, el gobernador deja en claro que, más allá del diálogo institucional, existen límites que parte del peronismo no está dispuesto a cruzar, especialmente cuando se trata de reglas que definen quiénes y cómo compiten por el poder.
Fuente: Parlamentario.






