Javier Milei y Donald Trump se saludan en el foro de Davos 2026.
Javier Milei inicia este sábado en Estados Unidos una gira de seis días con un doble objetivo: primero, reforzar la alianza estratégica incondicional con Donald Trump, con quien se encontrará en una cumbre en esta ciudad junto a otros 11 mandatarios latinoamericanos aliados de la Casa Blanca, y luego, en Nueva York, impulsar la agenda de captación de inversiones del Gobierno con la denominada “Argentina Week”.
El Presidente y su comitiva llegaron anoche a Miami a las 22.40 (hora local, las 00.40 de la Argentina) y se alojaron muy cerca del aeropuerto internacional, en el mismo lugar donde este sábado por la mañana se desarrollará la cumbre inaugural bautizada “Escudo de las Américas”: el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf del consorcio del magnate.
Ocuparon habitaciones en la villa Gary Player, nombrada en homenaje al emblemático exgolfista sudafricano, publicó el diario La Nación.
El líder libertario está acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Será una visita exprés a la ciudad del sur del estado de Florida, desde donde la comitiva partirá el sábado por la noche a Nueva York. Allí se sumarán otros funcionarios del Gobierno.
Trump también se alojó anoche en su propiedad en Doral, donde llegó pasadas las 21.30 (hora local). Lo hizo acompañado del secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el secretario de Comercio, Howard Lutnick; el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y el asesor en seguridad nacional Stephen Miller, entre otros.
La Casa Blanca informó que a las 10 (hora local, las 12 en la Argentina) Trump brindará su discurso en la cumbre. Las delegaciones llegarán más temprano, y luego del evento seguramente habrá tiempo para encuentros privados entre mandatarios y sus comitivas.
La cumbre convocada por Trump -según la Casa Blanca, enfocada en la seguridad regional, la migración ilegal y el combate al narcotráfico- se da en el marco de la renovada estrategia de la administración republicana hacia América Latina, a la que considera de una importancia central para sus intereses. La recepción del presidente norteamericano a líderes aliados ideológicamente le servirá para reforzar esa visión, y apunta a consolidar un contrapeso al constante avance de China en la región durante los últimos años.
El Gobierno tiene en Estados Unidos a su principal aliado internacional, un vínculo político, económico-financiero y estratégico que también se apalanca en la sintonía personal entre Trump y Milei, resaltó el diario La Nación.
Además del líder libertario, participarán en la cumbre en Doral el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; de Costa Rica, Rodrigo Chavez; de Ecuador, Daniel Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de República Dominicana, Luis Abinader; de Honduras, Nasry Asfura; de Guyana, Irfaan Ali; de Panamá, José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. También será de la partida el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien asumirá el próximo miércoles en un acto que contará con la presencia del jefe de la Casa Rosada.
Lógicamente, no fueron invitados a la partida tres de los principales países de América Latina (Brasil, México y Colombia), cuyos presidentes -Luiz Inacio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, respectivamente- no son cercanos ideológicamente a Trump.
Tras desplazarla como secretaria de Seguridad Nacional el jueves, el presidente norteamericano designó a Kristi Noem como enviada especial para el “Escudo de las Américas”. En ese sentido, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que la funcionaria será “un activo tremendo” en el esfuerzo de Estados Unidos por “promover la seguridad y la prosperidad en el hemisferio occidental”.
El encuentro en el Trump National Doral Miami se produce además en plena escalada bélica en Medio Oriente tras la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel -el otro gran aliado internacional de la Casa Rosada- contra el régimen de Irán, la estrategia de presión máxima de la Casa Blanca sobre Cuba y la nueva relación con el chavismo en Venezuela luego de la captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero pasado, en un sorprendente operativo norteamericano, consignó el diario La Nación.
Este viernes, Trump dijo que el régimen cubano “caerá pronto” y que es “cuestión de tiempo”, y que la Casa Blanca se ocupará de esa situación luego de terminar el operativo militar masivo contra Irán. Es posible que en la cumbre sobrevuelen esos conflictos internacionales, sobre los que Milei ha mostrado su respaldo al accionar del presidente norteamericano.
Además, la cumbre del “Escudo de las Américas” se produce solo dos días después de un encuentro militar -también en Miami- que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, convocó para 15 países aliados de la región, entre ellos la Argentina, que envió al ministro de Defensa, Carlos Presti.
Allí, Hegseth reafirmó que la llamada “Doctrina Donroe” de la administración republicana (la enmienda Trump a la Doctrina Monroe de política exterior, de 1823) justifica ataques militares a narcotraficantes en América Latina y urgió a los representantes militares y de seguridad invitados que deben “ir a la ofensiva contra los narcoterroristas”.
El Escudo de las Américas son 12 presidentes de la derecha latinoamericana
La Cumbre de las Américas, el encuentro trienal de líderes del continente previsto en la República Dominicana en diciembre pasado, se canceló después de que quedara claro que Donald Trump no asistiría. Las divisiones entre los gobiernos del continente eran demasiado profundas, se argumentó entonces. Este sábado, el presidente estadounidense presenta en su club de golf en Miami el Escudo de las Américas (“Shield of the Americas”), una nueva alianza con 12 líderes de la región afines a su ideología. Las metas son combatir el narcotráfico y la inmigración masiva, y reducir la influencia de China en la zona.
La reunión es un paso más, quizá uno de los más significativos, para poner en marcha la visión neoimperialista que destila en lo que la Administración republicana apoda la “doctrina Donroe”: ese nuevo “América, para los americanos” que proclamó James Monroe hace dos siglos y en el que la Casa Blanca considera que Estados Unidos debe ser la potencia hegemónica en el continente. Esa doctrina, reflejada en la Estrategia de Seguridad Nacional, declara la principal prioridad en política exterior de Washington. Aboga por estrechar los lazos con gobiernos y personalidades afines al trumpismo y fomentar su llegada o permanencia en el poder. Al mismo tiempo, prevé enfrentarse con los que considere hostiles, hasta el punto de deponerlos o amenazar con ello en los casos de Venezuela y Cuba, publicó el diario El País de España.
Trump llega pletórico al encuentro. Alardea de que, tras el éxito de la intervención militar en Venezuela, el Gobierno tutelado por Estados Unidos que encabeza Delcy Rodríguez “está haciendo un gran trabajo” y el petróleo que el país sudamericano deja en manos de Washington “empieza a fluir”. Sus Fuerzas Armadas han anunciado una operación conjunta de gran calado contra el narcotráfico en Ecuador. Y en sus declaraciones sobre la ofensiva conjunta con Israel contra Irán, alude cada vez con más frecuencia a Cuba y vaticina casi a diario, y sin necesidad de que le pregunten, que el régimen castrista “está a punto de caer”.
En la cumbre participarán los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chaves; Ecuador, Daniel Noboa; República Dominicana, Luis Abinader; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Mohamed Irfaan Ali; Honduras, Nasry “Tito” Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña, y Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissesar, además del presidente electo de Chile, José Antonio Kast. Quedan fuera gobiernos como México, Colombia o Brasil. No obstante, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dejó abierta la posibilidad de que se sumen otras naciones en el último momento, al confirmar esta semana de manera oficial una reunión que altos cargos de la presidencia ya habían anunciado en febrero.
Los participantes en la reunión del club de golf de Trump en Doral (Miami) “son los líderes de estos países que han formado una coalición histórica para colaborar y atajar a los carteles criminales narcoterroristas y la inmigración masiva, no solo hacia Estados Unidos, sino en todo el continente. Es algo que sigue siendo una clave y prioridad absoluta del presidente”, anunciaba Leavitt.
El Departamento de Estado ha descrito el encuentro como un momento en el que “Estados Unidos dará la bienvenida a nuestros mejores aliados de ideas afines en nuestro hemisferio para promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región”.
“Esta coalición histórica de naciones colaborará para hacer avanzar estrategias que detengan la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, la inmigración ilegal y masiva y los cárteles y bandas criminales y narcoterroristas”, ha dicho.
En vísperas de la cumbre, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, viajaba a Doral para visitar el cuartel general del Comando Sur, responsable de las fuerzas estadounidenses en América Latina, y reunirse con sus homólogos de la nueva alianza, en un encuentro bautizado como Conferencia Anticartel de las Américas. Allí, el jefe del Pentágono vinculaba la migración masiva al fin de la civilización “occidental y cristiana” en el continente: “Nos enfrentamos a una prueba esencial para determinar si nuestras naciones seguirán siendo naciones occidentales con características distintivas, naciones cristianas bajo Dios”, sostenía.
Hegseth también llamó a los países latinoamericanos a hacer más en la lucha contra el narcotráfico. “Apenas hemos comenzado a trabajar con ustedes. Ustedes deben hacer más y nosotros debemos hacer más para atacar a los grupos narcoterroristas en todas las áreas. Desmantelaremos las redes de narcoterroristas en este hemisferio y negaremos el acceso a los adversarios estatales que los apoyen”, exhortaba. Las fuerzas estadounidenses mantienen la campaña de bombardeos a supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico oriental, en la que han lanzado docenas de ataques y han matado a cerca de 150 personas, publicó el diario El País de España.
También en vísperas de la reunión, Trump anunciaba el nombramiento como enviada especial para el nuevo grupo de Kristi Noem, destituida al frente del Departamento de Seguridad Nacional tras una gestión muy criticada de la política migratoria, de deportaciones masivas y de despliegue de la policía responsable del control de las fronteras e inmigración de Estados Unidos.
Al tiempo que la Administración de Trump ha alardeado de compromiso con la región —“nuestro hemisferio”, según memes del Departamento de Estado en redes sociales—, y organiza esta cumbre, también ha dejado de lado su participación en otros foros regionales. Se ha retirado de tres entidades y ha amenazado con recortar fondos a otras instituciones.
A lo largo de su primer año de mandato, Trump ha recibido en la Casa Blanca a buena parte de los líderes latinoamericanos, desde el salvadoreño Nayib Bukele al presidente de Colombia, Gustavo Petro, que visitó el Despacho Oval en febrero. El republicano no se ha recatado en expresar su apoyo a los candidatos de su preferencia en procesos electorales en la región: en octubre lo hizo a favor de Javier Milei en Argentina, al condicionar la ayuda económica estadounidense al triunfo de su aliado. En diciembre puso el proceso electoral en Honduras patas arriba al anunciar el indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos y del mismo partido que Nasri Tito Asfura, el candidato conservador que se acabó imponiendo en esos comicios tras la acción del republicano.
La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense también especifica como uno de sus objetivos en América Latina el eliminar, o al menos reducir, la influencia de China en la región, donde Pekín es el principal socio comercial de numerosos países. Fomentar las oportunidades de negocio para las empresas estadounidenses es otro.
La reunión de jefes de Estado en Doral durante este sábado se celebra apenas tres semanas antes de que Trump viaje a Pekín para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping.
La agenda de Milei
Milei y su comitiva tienen previsto partir el sábado por la noche hacia Nueva York, donde se enfocarán en la “Argentina Week”, un encuentro de inversores, banqueros, CEO, empresarios de sectores estratégicos y funcionarios en el que el Gobierno hizo una fuerte apuesta. Comenzará el lunes y se extenderá hasta el jueves, y se desarrollará en el nuevo edificio del JP Morgan, en la sede del Bank of America y en el consulado argentino.
Antes, el domingo por la mañana, Milei tiene previsto visitar la tumba del Rebe Lubavitch, actividad reservada que suele hacer cuando viaja a Nueva York. El lunes, a las 13 (hora local), disertará en la Universidad Yeshiva, y por la noche participará de la gala anual J100 de The Algemeiner, un diario basado en Nueva York que agasajará a personalidades que “influyen positivamente en la vida judía”.
El martes por la mañana, ya en el marco de la “Argentina Week”, Milei mantendrá un breve encuentro con el CEO de JP Morgan, Jamie Dimon, y luego dará un discurso en el que inaugurará formalmente el evento, señaló el diario La Nación.
Organizada por la embajada argentina en Washington, que lidera Alec Oxenford, el JP Morgan, el Bank Of America y Kaszek, la “Argentina Week” combinará paneles estratégicos con side events y múltiples reuniones privadas simultáneas, orientadas a generar vínculos y oportunidades de negocio en la Argentina.
Tras su discurso, Milei partirá hacia Santiago de Chile para participar el miércoles de la jura de Kast como nuevo presidente. Por la tarde emprenderá el regreso a Buenos Aires tras su gira de seis días.






