El intendente de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi, salió a repudiar el pedido de expulsión impulsado por el Tribunal de Disciplina del PJ entrerriano y defendió su trayectoria dentro del peronismo. En un posteo en su cuenta de X, afirmó que siempre actuó con respeto por la vida institucional del partido y cuestionó que se pretenda considerar como “deslealtad” el haber denunciado "hechos de corrupción ante la Justicia".
El pronunciamiento de Rossi se da luego de que el Tribunal recomendara su expulsión, junto a la de su asesor Carlos Guillermo Reggiardo, al atribuirles conductas de “deslealtad manifiesta” y violaciones a la Carta Orgánica. La medida se enmarca en un proceso disciplinario por su accionar durante el último proceso electoral, donde se lo acusa de haber respaldado públicamente a sectores opositores y de impulsar una denuncia penal contra el entonces candidato justicialista Guillermo Michel, en lo que el órgano partidario interpretó como una maniobra para perjudicar al espacio en plena campaña.
En un posteo en su cuenta en X, Rossi sostuvo: “El PJ entrerriano se parece más a una organización mafiosa que a un partido político. Fui intendente de Santa Elena con todos los gobernadores de la democracia, fui vicegobernador de Entre Ríos y siempre actué con respeto por la vida institucional del peronismo, aun cuando tuve diferencias profundas con muchas de sus conducciones. Por eso resulta llamativo que hoy se pretenda instalar que la mayor deslealtad partidaria es denunciar hechos de corrupción ante la Justicia”.

También cuestionó que “durante años, el peronismo entrerriano toleró silencios, complicidades, fracasos políticos y decisiones que perjudicaron a trabajadores, jubilados, municipios y sectores vulnerables”.
"El problema es un sistema que necesita silencio para seguir funcionando”, dijo y acusó que “el PJ entrerriano se parece más a una organización mafiosa que a un partido político”.
En otro tuit, Rossi apuntó que “dirigentes como Urribarri, Bordet, Cáceres, Romero, Ballay, Kueider, Allende y tantos otros deberían dar explicaciones sobre el Estado que administraron y sobre las consecuencias que dejaron”. Enseguida, lamentó que “sin embargo, ahora el problema parece ser otro: no lo que se hizo con el Estado, sino que alguien se anime a denunciarlo”.
Finalmente, planteó: "¿Qué es realmente deslealtad? ¿Denunciar hechos que deben investigarse o haber usado el poder en contra de la gente? Si denunciar corrupción es motivo de expulsión, entonces el problema no somos quienes denunciamos”.






