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Sótbol: uno de los triunfos argentinos del año, con acento entrerriano

Sóftbol

Luciano Biondi y Nahuel Ferrara analizaron el golpe que fue el triunfo frente a Japón en el Mundial de sóftbol.

Hace exactamente un mes, se dio un triunfo de esos que quedan marcados en la historia: fue en el sóftbol. El escenario fue el Estadio Eduardo Porras de Sincelejo, Colombia, sede de la Copa del Mundo U23 de Softbol. El segundo partido del combinado nacional en la competencia lo midió frente a Japón, una de las grandes potencias del deporte, y allí los pibes dieron un golpe fuerte llevándose la victoria por 3 a 2.

¿Cómo puede Argentina ser tan fuerte en un deporte desconocido por la mayoría? La respuesta está en Paraná, así lo explicaron Nahuel Ferrara y Luciano Biondi.

“Para que las personas más futboleras lo entiendan, es cómo ganarle a Alemania”, coinciden los dos softbolistas, que remarcan que fueron los nipones los que acabaron alzando el trofeo una vez finalizó la competencia. Si bien reconocen el envión anímico que produjo el batacazo, vuelven a concordar al ser preguntados por el balance que les dejó el torneo, esta vez algo cabizbajos: “Esperábamos otra cosa, apuntábamos a estar en el podio o al menos estar más cerca. Es un séptimo puesto que por lo menos nos sirve de aprendizaje”, asegura Ferrara.

Biondi, que también defendió la bandera celeste y blanca en el Campeonato Panamericano de Softbol masculino disputado en Colombia entre febrero y marzo, coincide, y recuerda esta otra competencia con algo de dolor. Si bien el equipo logró sacar su pasaje al próximo mundial y se volvió con la medalla de plata, se lamenta la última jugada de la final frente a México, en la cual afirma que todavía piensa que “podría haber hecho más”.

El ranking de la WBSC (siglas en inglés de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol), ubican a Argentina en el quinto puesto a nivel mayores, pero ¿cuándo fue que se comenzó realmente a ser competitivos sin que los grandes flashes lo notaran?

“Los jugadores siempre estuvieron, pero la forma de entrenamiento era distinta. A partir de 2012 hubo un proceso de juveniles que lograron ser campeones del mundo en ese año y en 2014, después de eso se empezó a entrenar todos los días de lunes a sábado y ahí se dio un salto de calidad que permitió lograr todo lo que se ha logrado, con el Mundial de 2019 como lo más importante”, explica Ferrara.

“Aunque la piedra fundamental fue que en 2003 se ganó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos”, subraya Biondi con especial cariño en declaraciones a TyC Sports.


Paraná, capital nacional del sóftbol

De los 16 jugadores que conformaron el plantel, ocho son de Paraná. A orillas del río más largo de Argentina, se gestó una de las catedrales globales de esta disciplina, representando al 50% de la selección con una población que supone apenas el 0.8% del país.

Lo cierto es que la tradición viene de larga data, en el caso de Ferrara, es tercera generación de softbolistas: “En ningún lado se vive el softbol como se vive acá, se juegan todos los nacionales y siempre se llenan las gradas, como cuando juega la selección. Es algo cultural y hereditario, toda mi familia jugó y juega empezando desde mis abuelos por ambos lados, y eso se nota mucho”.

Biondi también tiene este deporte en su sangre, es hijo de Ricardo, ex jugador de selección y ganador del Olimpia de Plata en 2002, premio que volvió a la familia gracias a él en diciembre de 2025. Al recordar esta distinción, se dibuja una contagiosa sonrisa en el rostro de Luchi: “Que lo haya ganado igual que él significó mucho, sentí que llegué y completé lo que hizo. Cuando me enteré me emocioné mucho, no lo voy a negar. Lo más lindo de la experiencia fue ir con mi mamá, que no pudo ir a los de mi papá por estar embarazada de mí. Abrazarla a ella esa noche es un recuerdo que voy a tener siempre”.

Y añadió: “Es un ambiente más familiar, no es como el fútbol. Yo hice inferiores en Unión de Santa Fe y no me sentía identificado porque lo veía como un hobby, a los 13 años ya tenía padres puteándome y eso me fue llevando a alejarme. Las oportunidades que te da el fútbol son menores porque es mucho más popular, en el softbol jugar en Primera está más cerca”, añadió Biondi.

Otros detalles para tener en cuenta

En Argentina no hay una liga nacional de softbol, sino que hay varias regionales, la más fuerte de ellas es lejos la de Paraná, la cual está considerada una de las mejores del mundo junto a las de Japón, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Canadá. Potencias económicas globales a las que una capital provincial logra ponerse de tú a tú.

Todas las mencionadas son amateur y ninguno de los dos jugadores viven de esto. Ferrara se desempeña durante la temporada en Patronato y a la vez está haciendo el profesorado de educación física, mientras que Biondi estudia finanzas y juega una parte de la temporada en Estudiantes y otra con el Hill United Chiefs de Canadá, donde si bien tampoco el deporte es profesional, toma otra dimensión.

“Tengo la suerte de estar en un equipo top en el mundo, pero igualmente no percibimos pagos, sí nos dan lo que necesitamos en cuanto a hospedaje, pensiones completas y demás, incluso nos manejamos en jet privado, cómo si fuéramos el Real Madrid o el Barcelona”.

Al ser un deporte amateur, como en casi todo el polideportivo argentino, los viajes se costean a pulmón, y la expedición a Colombia para el Mundial no fue la excepción: “Hicimos una rifa grande, algunos pusieron plata de su bolsillo y fuimos haciendo ventas de alfajores y otros negocios. Además, recibimos ayuda de externos a los que estamos agradecidos”, respondieron haciendo de voceros del seleccionado.

Lejos de los focos de las planas principales nacionales, el softbol paranense crece a pasos agigantados y, mientras sigue nutriendo una selección súper competitiva capaz de plantarle cara a las mejores del mundo, establece un ecosistema fuerte que quien sabe, quizás acabe teniendo un efecto contagio.

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