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El Gobierno celebró el operativo de EEUU e Israel contra Irán y elevó el nivel de seguridad en todo el país

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán fue celebrado por el Gobierno.

Según informaron desde Casa Rosada, la medida alcanza a todos los objetivos sensibles, como la infraestructura crítica y la comunidad judía. La Cancillería apoyó las acciones en Medio Oriente para “neutralizar la amenaza que representa el régimen” iraní.

Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado una serie de ataques preventivos que tuvieron como epicentro la ciudad de Teherán y desencadenaron una respuesta inmediata con misiles y drones por parte de la República Islámica de Irán. Como medida preventiva, el gobierno argentino decidió elevar a “alto” el nivel de seguridad en todo el país.

“La medida alcanza a todos los objetivos sensibles del país, así como a la infraestructura crítica, y la comunidad judía, entre otros, con la finalidad de garantizar la integridad, la vida y la libertad de los habitantes en el territorio nacional. En ese marco, por intermedio de la cartera ministerial competente, se fortalecerán, de modo preventivo, los dispositivos de protección y seguridad de los objetivos referidos, incluyendo el refuerzo de la custodia de las representaciones diplomáticas extranjeras en el país", informaron en un comunicado.

Además, el Sistema de Inteligencia Nacional monitoreará de forma permanente la evolución de los acontecimientos, en cooperación con agencias internacionales, a fin de asegurar la detección inmediata de posibles riesgos o amenazas contra la seguridad nacional.

“Se ha activado el protocolo de alerta en las fronteras, que implica el refuerzo de los controles de ingreso y egreso al país, el aumento de la trazabilidad de los movimientos transfronterizos y la revisión de alertas tempranas en zonas consideradas sensibles. El esquema contempla la coordinación de la Secretaría de Inteligencia de Estado, el Ministerio de Seguridad Nacional a través de la Dirección Nacional de Migraciones, y las Fuerzas Federales de Seguridad”, agregaron.

La administración libertaria tiene como una de sus principales estrategias geopolíticas la del alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel, los dos países que coordinaron la ofensiva que se conoció esta madrugada. A diferencia de lo que fue el operativo de extracción de Nicolás Maduro en Venezuela, el Gobierno tiene muchas más precauciones para referirse a este caso.

El vínculo entre Milei y el Ayatollah Ali Khamanei es de distancia absoluta a raíz del fuerte alineamiento que Argentina comenzó a tener con Israel.

Un mes atrás, la Oficina del Presidente informó que el Gobierno Nacional había declarado a la Fuereza Quds y a trece individuos vinculados con ese grupo militar como una organización terrorista.

“La Fuerza Quds es una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, especializada en el entrenamiento para la realización de ataques terroristas en otros países. La República Argentina fue víctima de sus operaciones en la década de 1990, a través de los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y contra la AMIA en 1994″, marcaba el comunicado, que criticaba a las autoridades iraníes por no colaborar con el juzgamiento de Ahmad Vahidi, comandante de la organización entre 1989 y 1998.

Horas después de que sucediera la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Teherán y al mismo momento del comunicado de la OPRA, la Cancillería publicó un mensaje apoyando las acciones conjuntas realizadas para “neutralizar la amenaza que el régimen de la República Islámica de Irán representa para la estabilidad internacional a largo plazo y la seguridad en la región”.

“La República Argentina confía en que las medidas adoptadas contribuyan a restablecer condiciones de estabilidad en la región, fortalecer el régimen internacional de no proliferación nuclear y consolidar un marco de paz y seguridad duradera”, marcó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Comunicado oficial del presidente Javier Milei. 

En el Gobierno indicaron que la República Islámica de Irán no ha desmantelado completamente su programa nuclear, acusándolo de operar de manera desestabilizadora en distintos paises de la región. En paralelo, condenaron los contraataques contra Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Arabia Saudita y Kuwait.

Por último, los responsables de la política exterior argentina reafirmaron su solidaridad con el pueblo iraní, “que a lo largo de los años ha manifestado con valentia su aspiración a vivir en libertad, con pleno respeto de los derechos humanos y del derecho internacional”, a la vez que recordaron el atentado contra la sede de la AMIA, que tiene como responsables al régimen iraní.

De manera complementaria, la Embajada Argentina en Arabia Saudita recomendó a los ciudadanos argentinos en Medio Oriente extremar las acciones de precuación. La actual administración resolvió trasladar al personal de la Embajada Argentina en Irán hacia Azerbaijan. Desde entonces, y según supo Infobae, la representación consular se realiza desde ese país.

También se pronunció la Embajada Argentina en Israel a través del Consultado en Tel Aviv por posibles respuestas desde Teherán: “Ante los desarrollos actuales, se solicita seguir todas las instrucciones del Home Front Command y conocer su refugio más cercano”.

 

Qué está pasando en Irán

El gobierno iraní declaró el estado de emergencia nacional y anunció el cierre indefinido de su espacio aéreo, mientras la comunidad internacional observa una escalada militar que amenaza con arrastrar a toda la región a un conflicto abierto.

La ofensiva fue definida como “Operación Furia Épica” por el Pentágono y estuvo dirigida contra la máxima cúpula política y militar iraní, incluidos el ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán, y el presidente Masoud Pezeshkian. Aunque no hay confirmación oficial sobre el estado de los dirigentes, medios estatales reportaron que Jamenei fue trasladado a un lugar seguro. Otras fuentes aseguraron a la agencia Reuters que varios altos comandantes de la Guardia Revolucionaria y funcionarios políticos fallecieron, mientras la prensa local indicó la muerte de 40 personas tras un bombardeo a una escuela; estos datos no pudieron ser verificados de modo independiente.

El Ministerio de Defensa israelí sostuvo que el ataque buscaba “eliminar amenazas inminentes” hacia el Estado de Israel. El ministro israelí Israel Katz confirmó el carácter preventivo de la operación, sin detallar su duración ni el alcance de la campaña. Las fuerzas armadas israelíes informaron que fueron atacados objetivos militares, símbolos políticos y centros de inteligencia en territorio iraní. Testigos de agencias internacionales, escucharon detonaciones en el centro y este de Teherán poco después del inicio del operativo, y la agencia Fars añadió reportes de explosiones en Isfahán, Qom, Kermanshah y Karaj.

Tras el primer impacto, las autoridades iraníes activaron protocolos especiales: bloquearon el acceso vial al complejo de Jamenei, interrumpieron servicios de telefonía móvil y ordenaron la evacuación de áreas céntricas de la capital. El pánico llevó a largas filas en bancos y estaciones de servicio, en previsión de eventuales apagones de comunicaciones o nuevas hostilidades.

Aproximadamente dos horas después del ataque inicial, la Guardia Revolucionaria iraní anunció el lanzamiento de una “amplia ofensiva” de misiles y drones contra Israel y contra bases estadounidenses ubicadas en países vecinos. El portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes advirtió: “cualquier base en toda la región que ayude a Israel será nuestro objetivo”.

En ese marco, se registraron ataques iraníes a la base Al Udeid en Qatar, la de Al Salem en Kuwait, Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos, y contra la sede de la Quinta Flota norteamericana en Baréin. El gobierno de Bahréin confirmó que “el centro de operaciones de la Quinta Flota ha sido objeto de un ataque con misiles” y aseguró que “se reserva su pleno derecho a responder y tomar las medidas necesarias para proteger su seguridad nacional”.

Las defensas aéreas de Jordania interceptaron dos misiles que tenían como destino territorio jordano. En Israel, las sirenas antiaéreas se activaron en Jerusalén y otras ciudades, mientras el ejército advirtió a la población sobre el “riesgo extremo” de un ataque inminente.

El espacio aéreo fue cerrado por completo en Irán, Israel e Irak, y Emiratos Árabes Unidos implementó un cierre parcial y temporal por precaución. Kuwait y Qatar interrumpieron todos los vuelos, una medida replicada por aerolíneas internacionales como Lufthansa, Air France, British Airways, Swiss, Norwegian y Air India, que suspendieron conexiones hacia Medio Oriente o ciudades específicas como Tel Aviv, Beirut, Ammán, Erbil y Dubái.

El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó en un mensaje difundido por redes sociales que Estados Unidos participó en la ofensiva con el objetivo de “destruir sus misiles y arrasar su industria misilística”, advirtiendo al régimen iraní: “serán borrados”. Además, Trump instó al pueblo iraní a “tomar el control de su gobierno” y aseguró: “cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Será suyo. Probablemente sea su única oportunidad en generaciones”.

Trump justificó la operación al señalar que Teherán persistía en desarrollar su programa nuclear y armamentos con capacidad de alcanzar territorio estadounidense, y acusó al régimen iraní de corear durante 47 años “muerte a Estados Unidos”.

Del lado israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu proclamó en un mensaje que el objetivo conjunto con Washington era “eliminar la amenaza existencial” que representa Irán y crear condiciones para que “el valiente pueblo iraní tome las riendas de su destino”. El ejército israelí reforzó su alerta nacional, instruyendo a la ciudadanía a permanecer en refugios y cerrar el espacio aéreo doméstico, con hospitales trasladando operaciones y pacientes a instalaciones subterráneas ante el temor a nuevos ataques.

La ofensiva desencadenó una reacción en cadena en toda la región. Fuertes explosiones fueron reportadas en Abu Dabi y Dubái, donde residen bases militares estadounidenses y europeas, mientras Qatar logró interceptar proyectiles dirigidos contra su territorio. La isla iraní de Kharg, centro crucial de exportación de petróleo, también fue escenario de ataques y detonaciones.

Según estimaciones del analista Jorge León, de Rystad Energy la incertidumbre geopolítica podría llevar el precio del petróleo Brent a aumentar entre USD 10 y 20 por barril si la situación no muestra señales de desescalada en los próximos días.

Representaciones diplomáticas como la embajada de Estados Unidos en Manama recomendaron a sus ciudadanos resguardarse y repasar protocolos de emergencia, ante el riesgo concreto de nuevos ataques o la caída de escombros producto de la intercepción de misiles y drones.

En medio de la crisis, Reza Pahlaví, hijo del último sah de Irán, difundió un mensaje donde caracterizó la intervención como una “ayuda prometida al valiente pueblo iraní” por el presidente estadounidense. Pidió a sus compatriotas mantenerse en sus hogares y llamó a las fuerzas armadas a sumarse a una “transición segura”, advirtiendo que “de no hacerlo, se hundirán con el barco naufragado de Khamenei y su régimen”.

Hasta el momento, las autoridades de Irán, Israel y Estados Unidos no han informado de víctimas confirmadas más allá de los reportes internos iraníes acerca de 40 fallecidos en una escuela, que medios internacionales como Reuters no pudieron verificar. Las declaraciones de las partes mantienen la amenaza de represalias adicionales, en un entorno donde los intentos recientes de negociación sobre el programa nuclear iraní no han conducido a acuerdos, y donde la Guardia Revolucionaria afirmó: “todas las bases e intereses estadounidenses en la región están al alcance de Irán y las represalias continuarán hasta que el enemigo sea derrotado de manera decisiva”.

 

Fuente: Infobae, Julián Alvez. 

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