Roberto Schunk
Pareciera instalarse una discusión acerca si es primero el huevo o la gallina.
Postular que una reforma laboral traerá solución a la informalidad es una entelequia que pone el carro delante del caballo.
Lo que tiene que hacer el gobierno de Milei es definir primero una política macroeconómica que ponga en el centro del debate de todos quienes integramos esta Nación, la producción y el trabajo.
A partir de aquí, y solo a partir de aquí, identificar por sector de actividad el grado de informalidad del empleo en la Argentina, aprovechando los enormes trabajos realizados, entre otros, por EDIL (Empleo, Distribución e Instituciones Laborales, creado por la Universidad Nacional de Buenos Aires -UBA- y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas -Conicet-).
Teniendo la información acabada del punto anterior, recién a partir de allí discutir y generar políticas legislativas concretas por sector de actividad (comercio, industria, agro, trabajadores del hogar, etc.) como piso mínimo (ley de orden público), para combatir la informalidad, de cara a la sociedad, con el máximo acuerdo político de todas las fuerzas integrantes del Congreso Nacional y de las organizaciones del mundo del trabajo, tanto sindicales como empresariales y recibiendo el aporte de nuestras universidades.
Con todo ello, que los medios de comunicación pongan el común (comunicar), todas estas nuevas medidas que permitan lograr un amplio consenso de los argentinos para que todos los trabajadores estén formalizados.
El lema debería ser: “En la Argentina no hay más lugar para el trabajo informal”.
Y a partir de aquí, transformada en normativa lo consensuado, el gobierno debe actuar, con toda autoridad para que se cumpla haciendo valer su expresión pública de que: “Quien las hace las paga”.
De lo contrario solo será un signo de perversión discutir en este momento y del modo que lo vienen planteando, la reforma laboral.
(*): exministro de la Producción de Entre Ríos.


