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Atentado en Gendarmería: a quién estaba dirigido el paquete bomba que provocó tres heridos

La víctima de ese atentado fue el comandante mayor retirado Diego Gasparutti, que fue director de la Escuela Superior de la Gendarmería

Poco después de las 13.20 estalló un paquete explosivo en la sede de la Escuela Superior de la Gendarmería, en Paseo Colón 533, en el centro porteño. Tres comandantes mayores, uno de los rangos más importantes en esa fuerza de seguridad federal, resultaron heridos por la detonación de una encomienda de 20 centímetros por 40 centímetros, que estaba guardada hace poco menos de un año en la oficina del subdirector de ese establecimiento que completa la formación académica de los oficiales superiores. A las 13.22 se recibió en el SAME el llamado que alertaba sobre los heridos.

La víctima de ese atentado fue el comandante mayor retirado Diego Gasparutti, que fue director de la Escuela Superior de la Gendarmería y que se retiró de la fuerza antes de la llegada de ese paquete a su nombre. Este viernes pasó por su antigua unidad para recoger algunas pertenencias y se enteró sobre esa encomienda guardada. El comandante mayor Morillo estaba a su lado en el momento de la apertura de ese paquete, según señalaron fuentes que están al tanto de lo ocurrido en un edificio que también alberga a oficinas del Ministerio de Seguridad de la Nación.

El mecanismo de detonación fue similar al de una carta-bomba, en el que la rotura del envoltorio cierre el circuito y detona el artefacto. Los peritos de la Policía de la Ciudad y de la Policía Federal Argentina trabajaron en el lugar de la detonación, tanto para lograr la evacuación de la zona como para empezar el trabajo de pericias sobre la bomba. El juez Marcelo Martínez de Giorgi, a cargo de la investigación, delegó la pesquisa en la Unidad de Investigación Antiterrorista de la PFA.

Otros dos paquetes que estaban guardados hace tiempo y dirigidos también al comandante mayor retirado Gasparutti fueron detonados en forma preventiva por especialistas en explosivos. En su interior no se hallaron rastros de pólvora. De esa manera, se determinó en principio que solo había una encomienda-bomba.

A partir de la reconstrucción del hecho realizada por los investigadores, Gasparutti, que se habría retirado a fines de 2024, paso por el edificio de Paseo Colón 533 a saludar a sus excamaradas y subordinados porque mañana se conmemoraba el aniversario de la creación de esa escuela.

En esa circunstancia fue que le avisaron que tenían una encomienda desde hacía un tiempo. Desde la ayudantía le entregaron la encomienda a Gasparutti quien decidió no abrirla en el momento, sino que se dirigió a saludar al actual director de la escuela, el comandante mayor Morillo. Aparentemente durante una parte de la charla en el piso 11, Gasparutti habría abierto el paquete que le explotó en la cara. Por proximidad, también fue afectado Morillo.

De acuerdo con fuentes que están al tanto de lo ocurrido, Gasparutti habría sufrido heridas en el pecho y rostro por la metralla provocada por el estallido de un cilindro plástico relleno con pólvora.

“Dos heridos fueron trasladados al Hospital Argerich por el SAME, sin riesgo de vida, mientras que un tercer efectivo permanece en recuperación y fuera de peligro”, indicó el Ministerio de Seguridad Nacional en un comunicado de prensa.

Y se agregó: “De manera preventiva se evacuaron a 320 personas, 120 correspondientes al edificio de Paseo Colón 533 y 200 al edificio contiguo de Paseo Colón 525″.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, estuvo en el edificio donde ocurrió la explosión y luego se dirigió a la Casa Rosada, ubicada a pocas cuadras del lugar del estallido.

Los investigadores intentan determinar si el blanco del atentado era directamente el comandante Gasparutti o si el objetivo era golpear a la Gendarmería con un estallido en uno de sus centros de formación de oficiales.

Los primeros peritajes determinaron que la encomienda bomba que explotó en la sede la Escuela Superior de Gendarmería se trató de lo que se denomina en el ambiente de las fuerzas de seguridad y de las Fuerzas Armadas como un artefacto explosivo improvisado o también conocido como “improvised explosive device” IED, según sus siglas en inglés:

La encomienda habría sido recibida el 26 de agosto en el edificio de Paseo Colón 533, estaba dirigida al “Mayor (por el comandante mayor) Diego Gasparutti” y habría sido enviada desde una oficina postal situada entre Liniers y Villa Luro.

Al revisar los restos del paquete bomba, los técnicos, según informaron fuentes judiciales, indicaron que se trataba de una bomba casera, confeccionada con fulminante comprimido en un tubo de PVC, como los que se utilizan en la construcción.

Al revisar en forma detallada las esquirlas del dispositivo, los investigadores determinaron que, de cada extremo del tubo salían dos cables que estaban conectados a una batería de 9 voltios.

El artefacto fue fabricado para que produjera una autoignición o detonación del fulminante en el momento que el paquete se abriera. Con respecto a la composición química del fulminante, los investigadores habrían llegado a la conclusión que se trataría de un compuesto de bajo de calor de detonación, elaborado en base a la pólvora.

La revisión de la encomienda bomba realizada por los técnicos concluyó con que no se encontró ningún mecanismo de tiempo en el dispositivo, circunstancia que abonaría la sospecha que la bomba casera fue preparada para explotar en el momento que la persona a la que estaba dirigida la encomienda la abriera, por ese motivo fue que el responsable del ataque confeccionó el artefacto explosivo con el mecanismo de autoignición.

Seis meses después que la encomienda fue recibida en la oficina de Ayudantía de la Escuela Superior de Gendarmería, el oficial al que habría estado dirigida, el comandante mayor retirado Diego Gasparutti, abrió el paquete, que explotó cerca de su cuerpo. Ese oficial había sido director de la Escuela Superior de la Gendarmería hasta su retiro en diciembre de 2024. Volvió al edificio ubicado en Paseo Colón 533 por el festejo del aniversario de la creación de ese instituto de formación de oficiales superiores. En esas circunstancias recibió el paquete que había llegado a su nombre y que fue guardado durante seis meses.

Por Gustavo Carabajal, Daniel Gallo y Manuel Casado/La Nación 

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