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Privatización del Paraná y dragado a 44 pies: “¿Nos van a dejar sin Delta y sin miles de puestos de trabajo?"

Las dragas de la empresas de Países Bajos Jan De Nul, favorita en la nueva licitación, ha tapado bocas del Delta entrerriano, denunció Núñez.

El guía de pesca y referente ambiental de Victoria, Javier Núñez, trazó un diagnóstico alarmante sobre el avance de la licitación de la Vía Navegable Troncal y el proyecto de profundizar el dragado del río Paraná a 44 pies. En la entrevista en el programa El Séptimo Día (Radio Plaza 94.7) este domingo, Núñez, quien participó de las dos ediciones de la "Remada Contracorriente", describió el impacto que el dragado vigente ya produce en las bocas de ingreso de agua al delta entrerriano y advirtió que una mayor profundización podría dejar a Victoria sin agua, hundir a la pesca comercial, al turismo y a la ganadería de humedal. "¿Cómo pueden llevar semejante obra sin estudio de impacto ambiental? ¿En qué cabeza cabe?", interrogó.

Cabe recordar que este viernes, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) del Ministerio Público Fiscal de la Nación, emitió un dictamen en el marco del procedimiento de la Licitación Pública Nacional e Internacional N° 1/2025, bajo el régimen de concesión llevada adelante por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), donde reiteró una serie de irregularidades, que podrían derivar en consecuencias penales.

En este contexto, Núñez remarcó que el problema no es nuevo sino que se arrastra desde 1996, cuando se inició la concesión del dragado. "El Paraná no es que se va a dragar, sino que se viene dragando los pasos críticos a 36 pies desde el año 1996, que fue cuando Menem entregó la concesión a Jan de Nul, la misma empresa que está ahora. Lo vienen dragando, lo profundizan, le comen las curvas, y lo peor, lo que más nos afecta, es que las dragas sacan el sedimento del lecho del Paraná, lo arriman a las costas entrerrianas y lo liberan. Ese sedimento se ha ido metiendo a las bocas de ingreso de agua, que son las principales bocas que alimentan a todo el delta, ubicadas desde la ciudad de Diamante para abajo: la boca del Infierno, la boca de la Azotea, la boya 500, la boca del Paranacito —que está a la altura de la boya 500 totalmente sedimentada— y una de las bocas más importantes que mete agua a toda esta zona y al gran reservorio que tenemos nosotros, que es la Laguna Grande."

Sobre las consecuencias concretas ya vividas, el guía recordó la emergencia hídrica que atravesó Victoria: "Estoy hablando de todos estos problemas con 36 pies, sumado a la crisis hídrica que viene teniendo el Paraná con niveles muy bajos de agua debido a los desmontes. Victoria, en 2020-2021, tuvo que decretar la emergencia hídrica porque prácticamente nos quedamos sin el río. Estuvo en peligro el suministro de agua a la ciudad. Había tres frigoríficos que trabajan con la pesca comercial, muchas familias que viven de la pesca comercial, los guías que vivimos del turismo de pesca, la ganadería con pastura de humedal, once escuelas en islas desparramadas en las 432.500 hectáreas que tiene Victoria de isla. El suministro de agua, los maestros para llegar a sus lugares... eso me llevó a buscar qué se podía hacer."

La pregunta que le haría al gobernador

Al proyectar lo que implicaría profundizar el dragado a 44 pies, Núñez planteó una pregunta directa a las autoridades: "La empresa Jan De Nul viene depositando los sedimentos en nuestras bocas y tapando las bocas de ingreso de agua. Ahora que la quieren dragar a 44 pies, me encantaría poder preguntárselo al gobernador: el sedimento que va a salir de ahí, ¿dónde lo van a tirar? ¿En nuestra zona? ¿Nos van a dejar sin el Delta? ¿Van a dejar a miles de puestos de trabajo —el turismo, la pesca, la apicultura, la ganadería— truncos? ¿Qué va a pasar con todo esto? Esa es la preocupación nuestra: que den las explicaciones."

Para ilustrar la transformación ya ocurrida en el río, recurrió a un ejemplo concreto: "Antes de estar el puente Rosario-Victoria, toda la vida Victoria se comunicó con Rosario por medio de una lancha colectiva de 80 personas. En una bajante histórica, la lancha iba y venía a Rosario sin problema. Hoy, con tres metros, la Laguna Grande está totalmente sedimentada y no pasa ni en canoa."

Silencio político ante un problema de soberanía

Consultado sobre si los dirigentes políticos comparten la preocupación que expresan los vecinos y organizaciones, Núñez fue contundente: "No, para nada, no la tienen. Lamentablemente son muy pocos los que hablan del tema. Acá en Victoria la única que conozco es la intendenta, porque vio lo que fue en 2020-2021, la emergencia hídrica y la falta de agua. Lamentablemente la política, un silencio total."

El guía amplió la crítica al plano nacional y la encuadró como una cuestión de soberanía: "A nivel nacional ninguno habla. Y no solo estamos hablando del problema ecosocial y ambiental, sino de la entrega total de soberanía. Si sos una persona preocupada por tu país, tenés que hablar de soberanía. ¿Cómo va a entregar el principal río que tiene el país? Todos lo quieren: están los Estados Unidos, están los rusos, están los chinos, porque todos quieren manejar nuestro río, y nosotros lo miramos de afuera y lo vamos a entregar. Seguramente hay un grupo que lo tiene muy claro, pero como lo tiene muy claro, no lo habla porque pretenden entregar el país. Y otros a lo mejor hacen silencio porque no pueden hablar."

La presencia extranjera en el río

La experiencia de la emergencia hídrica llevó a Núñez a buscar aliados y organizarse. "Tuve la suerte de encontrarme con gente de Rosario muy comprometida y con gente de Paraná, como (Luis) ‘Cosita’ Romero, Mariano Martínez, Marta Arriola, el Indio Enrique, gente muy preocupada por el tema, y también con Luciano Orellano y todo lo que es el Foro por la Recuperación del Paraná de Rosario. Así fue que surgió la idea de hacer la remada, que la hicimos en 2025 y la volvimos a repetir en 2026", recordó el guía de pesca.

Acerca de los acuerdos entre el gobierno argentino y el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos para operaciones conjuntas en el río Paraná, Núñez relató lo que observó durante aquellas actividades de protesta llamadas “Remada Contracorriente” que, ya en dos ocasiones, recorrió el río desde Chaco hasta Rosario: "Cuando hicimos la remada en 2025, navegamos por el Paraná y la lancha que patrullaba, el personal no se veía que fuera argentino. Y se sabe que hay una firma del anteúltimo día de gestión de quien estaba a cargo de transporte, que le firmó a los Estados Unidos la entrega de la logística. Es el cuerpo de ingenieros de los Estados Unidos el que está interesado y comandando, detrás de todas estas empresas, el río Paraná, nuestro río."

Añadió una observación sobre el tráfico fluvial: "No hace falta ser muy letrado: andá al Paraná, navegalo, y lamentablemente no vas a encontrar un solo barco con bandera argentina. Son todo paraguayos, toda bandera extranjera."

El guía también describió otro hallazgo durante la travesía: "Desde que salimos de Cerrito hasta Rosario, yo tengo que haber contado unas 70 barcazas abandonadas en los bancos. Las abandonan en las costas, entre ciudad y ciudad, en la inmensidad del Paraná donde no llegan los controles. Y el Estado no controla absolutamente nada. ¿Cómo no van a estar esas barcazas concentradas en un lugar para reutilizarlas? ¿Cómo se va a dejar tirado así a la deriva?"

Los terraplenes, otro frente de daño sin respuesta judicial

Núñez también apuntó a los terraplenes ilegales como un factor determinante en los incendios que devastaron el delta: "Los incendios de 2020-2021 fueron terribles porque las lagunas y los arroyos, que son los cortafuegos naturales, no estaban. Era todo una sola masa combustible que se quemaba. El terraplén seca el lugar, cambia la vegetación, corta ríos y arroyos. Hay más de 20 terraplenes informados y denunciados desde hace 20 años, y la justicia no dice nada. En cambio, a tres apicultores de Villa Constitución que estaban haciendo un cortafuego para salvar sus colmenas les tiraron el Código Penal entero encima: están presos, tres años de prisión. Y los terraplenes siguen estando y no sé dónde están las causas."

Una lucha que crece en las costas

Sobre el trabajo de las organizaciones que impulsan la remada y la difusión del problema, Núñez valoró el recorrido realizado: "La primera vez tuvimos 21 días, la segunda vez 16 días. La primera vez pudimos hablar con pescadores e isleños. La segunda vez ya nos estaban esperando y se formaron grupos en todas las ciudades de costa que están apoyando. Venimos haciendo movida para tratar de frenar esto y que nos escuchen."

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