Se cumple este 15 de mayo de 2026 un año de la partida física de Luis María Serroels. Ciudadano ilustre de Paraná desde 2024, amado padre, abuelo y bisabuelo, amigo entrañable y, esencialmente, periodista de raza, maestro de muchos, guía para otros.
A un año y en el trajín laboral, por momentos me descubro pensando ¿qué estarías diciéndome de esta situación? o ¿qué pensaría Luis María de esta cuestión? En medio de la vorágine cotidiana y de tanta desidia acumulada, hoy hacen faltan más que nunca esas líneas de reflexión que masticabas hasta el hartazgo y corregías 100 veces para que quedaran perfectas, y que a tantos hacían pensar, y a muchos otros enojar.
Te considerabas “un jetón” –compartimos eso- y sabías que eso te había valido aprietes, tirones de oreja, bajada de línea y más de un momento de desempleo, pero no estabas dispuesto a dejar tus convicciones ni a permitir que nadie desde el poder de turno te dijera lo que tenía que decir o pensar. ¡Cuánto horror te causaría lo que vivimos hoy!
A un año, todavía me resulta difícil escribir porque el corazón sigue partido y se agolpan tantos recuerdos compartidos. Mi orgullo más grande en este camino de “ser periodista” es haberme sentado a tu lado en una radio para acompañarte en tus programas y haber tenido tu confianza para corregir tus columnas.
A un año, te vuelvo a decir: Gracias por abrazarme a tu lado para compartir lo que tanto amabas: el periodismo... Gracias por enseñarme a amarlo también, gracias por tu humildad, por tu sabiduría sin grandilocuencia, por tu amistad, por ser un gran maestro con un amor de padre. Gracias por nunca dejarte corromper y enseñarme el valor de la honradez y el repudio a la injusticia. Gracias por tantas charlas, por tantos consejos, por tanta enseñanza...
En estos tiempos de locura y violencia generalizada, tus enseñanzas y tus decires nos hacen falta más que nunca.






