El responsable de la Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) “José Daniel Rodríguez”, Javier Billordo, ubicada en el barrio Antártida Argentina de Paraná, a metros del Volcadero municipal, describió el impacto de los recortes y las demoras en los pagos de la SEDRONAR sobre el funcionamiento del comedor, el merendero y los espacios de contención en salud mental que sostiene la institución, al tiempo que alertó sobre el aumento del consumo de crack (también conocido como “pipeo”) entre adolescentes y jóvenes en diferentes barrios de la capital provincial. "Si no se aborda integralmente, va a ser muy difícil que la situación mejore; incluso va a empeorar", advirtió en diálogo con el programa El Séptimo Día (Radio Plaza 94.7).
Billordo explicó el origen y el alcance del espacio donde asisten cientos de vecinos de la zona oeste de la ciudad: “La Casa empieza a instalarse en diciembre del 2017 y se incorpora al programa de CAAC de SEDRONAR alrededor de agosto u octubre del 2018. De ahí empezamos a recibir el financiamiento de SEDRONAR ininterrumpidamente hasta la fecha. El trabajo es principalmente preventivo y da respuesta a la situación alimentaria: alrededor de 300 porciones diarias en el comedor y 120 o 130 porciones en la merienda, espacios de talleres, apoyo escolar, espacios culturales como el taller de batucada e iniciación musical, y la escuelita de fútbol”.
El responsable de este lugar explicó la concepción que sustenta ese modelo integral: "Cuando se llega a una adicción o a una fase dependiente de consumo, es un punto de llegada frente a un montón de carencias que no solo tienen que ver con lo alimentario, sino también con el acceso al deporte, a la cultura, a la recreación, a la educación, a la salud. Hoy atraviesan un montón de situaciones en el núcleo familiar que van deteriorando la salud mental, y ese deterioro afecta los vínculos y la salud integral de una manera muy difícil de recuperar."
Pagos que llegan con tres meses de demora
Billordo detalló la mecánica del financiamiento y los problemas que genera: "El pago se hace por actividades realizadas, no es que nos dan el presupuesto para realizarlas. No solo eso es insuficiente, sino que en estos últimos tres meses hemos tenido demoras de hasta tres meses en el pago. Anteriormente teníamos un mes, un mes y medio de demora, y nos fuimos acomodando a esa cuestión. Lo que pasó en marzo es que la cuota de diciembre la pagó SEDRONAR a fines de ese mes. Si nosotros veníamos organizados con un mes y medio de demora, pasó a ser tres meses. Eso te lleva a la imposibilidad de sostener cualquier tipo de actividad porque no tenemos para los alimentos, porque los profesionales y los equipos no pueden esperar para percibir sus ingresos, y la comunidad espera que el comedor y el merendero le brinden el plato de comida ese día."
Sobre las consecuencias en cadena, agregó: "Al no tener los insumos y estar en esa situación, los profesionales no pueden dedicarle el tiempo a brindar una atención de calidad o pensar en cómo son los acompañamientos, porque están pensando en cómo resolver su situación. Entonces tienen que buscar otro trabajo, lo que lleva a una pluriactividad mayor todavía."
Exigencias que no se condicen con el financiamiento
Al ser consultado sobre los requisitos que impone SEDRONAR, Billordo señaló una contradicción central: "Nos piden que realicemos actividades masivas para alrededor de 300 personas diez veces al mes, que tengamos determinado equipo de profesionales y de talleristas, y una infraestructura acorde: que la cocina esté en determinadas condiciones, los baños, etcétera. Y todo eso con un presupuesto limitado que, con la inflación de estos últimos meses y del año pasado, no alcanza para dar respuesta a eso."
Respecto a los cambios administrativos que agravaron la situación, explicó: "En esta nueva gestión, SEDRONAR pasó a estar bajo la órbita del Ministerio de Salud, antes estaba bajo la órbita de Jefatura de Gabinete (hoy a cargo de Manuel Adorni). Eso implicó un proceso administrativo distinto. Lo que frecuentemente nos dicen es que falta la firma del ministro de Salud para que el expediente pase al Ministerio de Economía, y ahí se vuelve a demorar. Tenemos toda la información presentada, los informes mensuales sobre actividades y sobre las personas que reciben acompañamiento en salud mental, y nos dicen que falta una firma."
El Volcadero como espejo de la crisis
Billordo describió la situación de las familias que asisten al CAAC, la mayoría vinculadas a la planta de procesamiento de residuos: "De las familias que llegan al comedor, prácticamente todos los que trabajan en la planta de la cooperativa van a comer a la CAC. Si te parás un miércoles a las ocho de la mañana, ves que los que van ingresando a la planta se acercan a la CAC. Tienen una demora de alrededor de tres meses en el pago también. Y nos dicen: 'por suerte tenemos esto, que nos permite al menos comer dos veces a la semana'."
El responsable también señaló el impacto de la apertura de importaciones en los ingresos de los recuperadores urbanos: "Lo que comentaba uno de los trabajadores es que cuando se produjo la apertura en las importaciones, el cartón pasó a valer prácticamente menos de la mitad de lo que valía, hasta un 30% del valor que tenía antes, y eso no se ha recuperado. El Plan Volver al Trabajo tampoco se actualiza desde noviembre del 2023: está en 78.000 pesos. Esa es un poco la situación que atraviesan miles de familias en los barrios populares."
El avance masivo del crack entre jóvenes y adolescentes
Consultado sobre qué sustancias observan con más frecuencia en la zona, Billordo fue preciso: "Lo que vemos que se ha incrementado aún más en este último año y medio es el consumo de crack: la preparación de la dosis de cocaína cortada con algún otro tipo de sustancia. Entiendo que la están vendiendo alrededor de 2.000 pesos la dosis. Lo que hacen es prepararla con agua, con bicarbonato de sodio y muchas veces algún raspado de virulana de bronce, que dicen que cuando le ponen ese raspado el efecto es mucho más fuerte. Lo cocinan en una cucharita con un encendedor, hace un sonido como de quiebre (como 'crack'), y eso es lo que se pone en una pipa y se consume."
Sobre la mecánica adictiva de la sustancia, explicó: "Los efectos son muy pronunciados pero de corta duración. Eso incrementa aún más el efecto adictivo porque es muy fuerte y enseguida genera ganas de volver a consumir. A lo que se yo, a los 40 minutos, una hora, una hora y pico, ya se le va el efecto e inmediatamente empieza la abstinencia, la necesidad de volver a consumir. Hay una gran cantidad de adolescentes y jóvenes en esa situación, principalmente en los barrios Mosconi y San Martín."
Las consecuencias comunitarias, subrayó, son devastadoras: "Para conseguir esa cantidad de dosis por día implica que necesitan esos 2.000 pesos cada hora y media. Poder generar esos recursos implica meter la mano en donde hay un montón de necesidades. Eso hace que la persona se aísle más y que se deteriore aún más la situación."
La propuesta: emergencia en salud mental y presupuesto para la prevención
Frente al cuadro descripto, Billordo planteó las demandas que llevan a las autoridades desde la mesa de diálogo en salud mental: "Lo que hemos venido proponiendo es que se pueda declarar una emergencia en salud mental con un presupuesto orientado principalmente a la prevención, que es lo que vemos que está completamente desfinanciado. La cuestión de los clubes de barrio para el deporte, las iniciativas culturales, la situación educativa, continuar con la respuesta alimentaria y, principalmente, políticas que permitan acceder al empleo a esas miles de familias que hoy están en una situación terrible."






