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El reclamo de las bases radicales ante la entrega previsional

María Inés Rodríguez

La Unión Cívica Radical nació en 1891, bajo la conducción de Leandro N. Alem, como una reacción intransigente y revolucionaria contra el "Régimen" oligárquico que vaciaba las instituciones, concentraba el poder en el Ejecutivo y disponía de las rentas públicas a puertas cerradas.  

Nacimos para defender "La causa de lo humildes": la Constitución, la división de poderes, la ética en la función pública y el sufragio libre. Más tarde, Hipólito Yrigoyen le dio al partido su profunda impronta social, enseñándonos que la libertad política es una cáscara vacía sin la ética de la solidaridad y la protección activa de los trabajadores. 

Décadas después, Raúl Alfonsín consolidó a la UCR como el escudo definitivo del Estado de Derecho frente a los arrebatos autoritarios. Hoy, la dirigencia de nuestro partido y los legisladores que ocupan bancas en la Cámara de Diputados y en el Senado en nuestro nombre, no deben olvidar de dónde venimos y a quiénes debemos representar. 

Desde la militancia, observamos con alarma cómo se encamina al radicalismo a convalidar la reforma de la Ley Previsional 8732,  ignorando  los principios radicales. Queremos ser claros con nuestros diputados y senadores: votar a favor de este proyecto no es "dar gobernabilidad" ni actuar con "pragmatismo político"; es, lisa y llanamente, traicionar los principios fundacionales que juraron defender y dar la espalda al pueblo que los votó. 

El proyecto de reforma que se debate es una capitulación institucional que destruye las garantías republicanas. En primer lugar, la declaración de una emergencia previsional hasta 2027 entrega al Gobernador facultades directas para legislar por decreto a puertas cerradas. 

¿Desde cuándo los radicales firmamos cheques en blanco para que el Poder Ejecutivo mutile leyes? La UCR se fundó para frenar el centralismo presidencialista y monárquico, no para delegar las potestades del Poder Legislativo. En segundo lugar, la reforma introduce "aportes solidarios" permanentes sobre jubilados y pensionados. Es una medida que va en contra de nuestra doctrina. 

Para Yrigoyen, la solidaridad era una herramienta de elevación social; aquí la usan como un eufemismo técnico para confiscar de manera discrecional los haberes de nuestros jubilados para cerrar baches fiscales. Al mismo tiempo, eleva los aportes de los trabajadores activos de un 16% a niveles brutales de entre el 20% y el 27% mediante "aportes extraordinarios" variables. 

Están asfixiando el salario de los trabajadores públicos en un contexto de crisis, destruyendo la previsibilidad salarial que el radicalismo impulsó históricamente a través de las leyes laborales, inclusive pagando parte del haber “en negro”. 

Por si fuera poco, la reforma vacía la democracia participativa dentro de la Caja de Jubilaciones. Se anula en los hechos el rol del Directorio colegiado —donde los trabajadores activos y jubilados tenían voz y voto— para concentrar todo el poder normativo en un Presidente puesto a dedo por el Gobernador. 

Es el triunfo del personalismo que tanto combatió Alem sobre el control democrático de las organizaciones. Finalmente, el proyecto hiere de muerte al federalismo y a la autonomía municipal —banderas sagradas de nuestra Carta Orgánica— al borrar las fórmulas legales objetivas y permitir que la provincia ahogue financieramente y de forma arbitraria a los intendentes reteniendo fondos de coparticipación. 

Los que diseñaron esta reforma introdujeron "Principios Rectores" de sustentabilidad económica con un único fin: construir un escudo judicial para que los jubilados no puedan defender sus derechos en los tribunales cuando les metan la mano en el bolsillo. 

Ante este panorama, los Radicales Autoconvocados de la Seccional 12 de Paraná y la Agrupacion “Homero Manzi” interpelamos formalmente a la dirigencia del partido y a cada uno de nuestros legisladores. Les exigimos coherencia ideológica. No se confundan: la disciplina partidaria o los acuerdos de cúpula no pueden estar por encima de la coherencia doctrinaria. 

Sentarse en una banca radical para votar una ley que raya la inconstitucionalidad, quita derechos adquiridos y otorga superpoderes al Ejecutivo es lisa y llanamente pasarse de las filas de "La Causa" a las filas del "Régimen". El radicalismo  su historia y su militancia, aunque adormecidos los está mirando. No traicionen a los jubilados, no traicionen a los trabajadores, no traicionen a la Unión Cívica Radical.

(*) Presidente Seccional 12 de Paraná, integrante de Radicales Autoconvocados,  integrante de Agrupación  “Homero Manzi” 

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