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Las horas extra y el tijeretazo selectivo

Si el gobierno de Rogelio Frigerio continúa con la política de ir cercenando las horas extraordinarias que realizan mensualmente los trabajadores estatales, indefectible y obligatoriamente deberá revisar la normativa vigente.

Sucede que hay áreas de gobierno que tienen las horas extra incorporadas en un código determinado y, por ende, no las realizan y las cobran de todos modos.

Desigualdad e injusticia absoluta terminará siendo si no se revisan ambas cuestiones en conjunto.

Es por ello que la protesta que llevan adelante los trabajadores estatales se visualiza como reducida. Y curiosamente, a una de las áreas que más afecta esta medida es a Salud, a cuyos trabajadores aplaudieron a rabiar durante la pandemia y luego los regresaron al ostracismo.

Trascendió en estos días que el gobierno tendría en carpeta hacer un nuevo recorte de horas extras en determinados ámbitos del Estado porque no le alcanza la plata que (no) llega de Nación. Y alguien tiene que pagar.

El tema se destapó la semana pasada, en realidad, cuando desde el área de comunicación de la cartera que conduce Daniel Blanzaco se deslizó con sutileza que una medida de esas características estaba en estudio sin precisar mayores explicaciones.

Suficiente dato como para generar tremenda preocupación.

Allí comenzó a gestarse algún plan de lucha que seguramente mucho no preocupará al gobierno y mucho menos en virtud de la alianza que mantiene con la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN).

Paso a paso

Por el decreto 1.576 fechado el 24 de junio de 2024 el gobierno provincial resolvió aumentar en 3 puntos el aporte de los trabajadores para destinar esos recursos a paliar el déficit de la Caja de Jubilaciones. De ese modo, el aporte pasó de 16 a 19 por ciento. Curiosamente, ese decreto fue firmado por la vicegobernadora Alicia Aluani, el ministro de Gobierno Manuel Troncoso y el entonces ministro de Economía Julio Panceri, fallecido meses atrás.

Paralelamente, el gobernador pataleaba en la Casa Rosada pidiendo lo que Nación le debe a la provincia en ese sentido pero, sin embargo, quedó ronco y vacío de víveres. De modo tal que la sequía partió a yanquilandia a buscar respuestas que aquí no encuentra.

Después, en junio de 2025 el gobierno provincial hizo el primer rapado de horas extras que se reflejaron en los haberes de mayo. En tanto, los sectores con mayor fortuna continuaron cobrando exactamente lo mismo sin ningún tipo de recortes porque en su tiempo habían conseguido incorporarlas al recibo de sueldo con un código que los exceptúa de hacerlas.

Hoy, un despropósito.

Fue el propio ministro de Economía, Fabián Boleas, quien dijo que en tiempos de crisis no se puede erogar dinero en tareas que no se cumplen, desconociendo quizás que lo que afirma choca frontalmente con la realidad que no le debería ser desconocida.

Pero, además, en lo que no repara el funcionario es que el régimen de horas extras es como una especie de sobresueldo virtual, que sería posiblemente tema a debatir si no fuese que los salarios que el gobierno paga son casi miserables y obvio entonces que cualquier incorporación extra se convierte nada más que en un tapa agujeros.

Vale más decir que como Milei no le abre los grifos se aprieta en las zonas más blandas.

UPCN no se queja de nada de lo que haga el gobierno, entonces la cooperativa está más vigente que nunca y, como consecuencia, potencia la indiferencia oficial.

Para abrochar el abrigo que hace transpirar a los estatales (discriminados) el gobierno no da aumentos de haberes desde hace 7 meses (camino a 8) aunque el ministro de gobierno con un desparpajo vergonzoso haya declarado horas atrás que el último incremento salarial data de hace 3 meses.

Claro, por que lo que el ministro llama “aumento” es un monto fijo que viene de arrastre y que, en buen romance, significa una limosna fija de 50 mil pesos para los activos y de 25 mil para los pasivos.

Inaudito: se visten de zaraza y avanzan de modo incólume.

En este último tramo de gestión los trabajadores han perdido contra la inflación un 16,5 por ciento.

En febrero se retoman las paritarias: el gobierno y su socio de un lado; ATE y los docentes del otro. Y la necesidad manifiesta de que empiecen las clases en tiempo y forma. En esa ronda oportunista todo puede ser posible, pero recuperar lo perdido, imposible.

O la soga es corta o el pozo está seco. 

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