El reconocimiento legal de un nuevo profesional beneficiará a las grandes empresas de medios porque podría permitirles contratar trabajadores con salarios más bajos. Foto: Panorama audiovisual
Las organizaciones de periodismo y radio de todo Brasil están rechazando una nueva ley polémica que amplía la definición del gobierno para trabajadores de medios y podría deteriorar las condiciones laborales de los periodistas profesionales reconocidos a nivel federal. Apodada la “ley de los influencers”, crea una nueva categoría de trabajadores llamada “Profesional Multimedia” para quienes producen y distribuyen contenido en línea. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva promulgó la ley 15.325/2026 a comienzos de enero.
El reconocimiento legal de un nuevo profesional multimedia probablemente beneficiará a las grandes empresas de medios porque podría permitirles contratar trabajadores con salarios más bajos y con menos protecciones que las que suelen otorgarse a los periodistas profesionales registrados, según Samira de Castro, presidenta de la Federación Nacional de Periodistas de Brasil (FENAJ, por su acrónimo en portugués).
Esto se debe a que, por el carácter amplio de la nueva ley, se crea una nueva profesión genérica que aún no cuenta con regulaciones ni derechos asociados. Aunque establece un marco legal, su esencia en la práctica altera las relaciones laborales y la negociación colectiva.
Las empresas podrían evitar contratar a periodistas con formación formal u otros profesionales y optar por estos nuevos trabajadores todoterreno, que carecen de una lucha de clase orgánica y organizada o de derechos conquistados tras años de negociaciones laborales.
“La nueva ley crea inseguridad jurídica”, dijo Castro en entrevista con LatAm Journalism Review (LJR). “Debilita las profesiones de periodistas y radiodifusores, cuyas funciones a menudo se superponen, y favorece exclusivamente a los empresarios del sector a cuestas de los trabajadores”.
Asociaciones de periodistas y de radio, así como organizaciones de marketing digital, la han criticado, mientras que algunas entidades del sector, incluida la Asociación Brasileña de Emisoras de Radio y Televisión (ABERT), se pronunciaron a favor.
Algunos juristas han señalado que, si bien la creación de una categoría de trabajador puede ser innovadora, la ley carece de estándares para la profesión recién creada.
Pedro Rafael Vilella, presidente del Sindicato de Periodistas de Brasilia, dijo a LJR que quedó atónito de que la ley no estableciera ningún requisito técnico ni ético.
“En un mundo en el que la epidemia de la desinformación está descosiendo el tejido social y poniendo las democracias en riesgo, es inconcebible que el gobierno brasileño autorice esto”, afirmó.
Por su parte, la organización ABERT, que defiende a las empresas de radiodifusión, sostuvo que la ley representa un avance significativo al aportar claridad y reconocimiento profesional a actividades que se desarrollan en un entorno cada vez más marcado por la convergencia de medios.
La nueva ley “está plenamente alineada con los avances tecnológicos del sector de las comunicaciones”, Cristiano Lobato, presidente de ABERT, dijo en un comunicado. “Exige que los profesionales trabajen de manera interdisciplinaria, se adapten constantemente a las innovaciones tecnológicas y actualicen de forma continua sus competencias para responder a las demandas de un mercado laboral en permanente cambio”.
El Ministerio de Comunicaciones de Brasil dijo en una publicación de Instagram el 20 de enero, que eliminó al día siguiente, que este nuevo marco legal reflejaba a un país que entiende que la conectividad y la creación de contenidos nacionales son activos estratégicos.
“No estamos hablando de ‘posts’, sino de una industria dinámica que ahora goza de reconocimiento y protección”, decía la publicación.
Para la mañana siguiente, más de 30 cuentas habían comentado la publicación, la mayoría de ellas periodistas que criticaban la ley.
Una de las respuestas fue de Luiz Artur Ferraretto, profesor de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, quien plantea que la ley se burla de los profesionales tradicionales del campo de la comunicación y deteriora las condiciones de trabajo de quienes se desempeñan en el periodismo, la publicidad y el diseño. Ferraretto dijo que le sorprendió que Lula la sancionara sin considerar aparentemente la formación académica de los periodistas ni recabar la opinión de las asociaciones profesionales de periodismo.
“Un periodista basa su actividad en técnicas y ética específicas. Eso surge del conocimiento y la experiencia”, dijo Ferraretto en una entrevista con LJR. “Sin criterios éticos y técnicos, basándose solo en el gusto, no hay periodismo y la información se convierte en desinformación”.




