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La AFA es de los sucios

“Don Julio”. “Manipulador, falso, cruel, mercenario, avaro”. Foto Cedoc

Carlos Ares

Cuando le den Massa a Tapia, ajusten el Toviggino a Faroni, Vallejo, Insaurralde, recojan la red de cueveros, testaferros, prestanombres, lavadores de los narcos, del juego, el cuerpo corrupto de la mafia, corroído por los gusanos, se desmembra. Los fiscales meten el dedo mayor rígido. El silencio grita. La organización implora. La tribuna canta: “mira, mira/ sacale una foto/ van en cana con el culo roto…”

De cine. Una versión de El padrino con final feliz. Estafadores, ladrones de fondos públicos que dejan un tendal de muertos en vida imputados, procesados, juzgados, condenados a prisión en celdas comunes. La goleada soñada, esperada, deseada durante, ¿cuántos años?

Despertá, gil. Estos juegan sucio. Embarran la cancha. Son carroñeros. Brindan con blend de sangres. No les vas a sacar un empate ni aunque miles de hinchas se cuelguen del travesaño de la Justicia acusando “Chiqui Tapia botón”. Esa balanza la inclina el peso del poder.

Hacé memoria. Mundial 78. Dictadura. Cinco marinos armados apuntan a la cabeza. En su oficina, el almirante Lacoste amenaza con poner bombas, quiere hacer “desaparecer” a los periodistas críticos. Trata de intimidar a los jugadores cuando los conflictos salariales se hacen públicos. “Si usted no arregla por lo que le ofrecen, no juega nunca más al futbol”. El Pato Fillol, arquero de River, campeón del mundo, sonríe. “Gracias por el consejo”, dice.

Lacoste deja en la AFA a un colaborador civil, Julio Grondona. Presidente de Independiente. Manipulador, falso, cruel, mercenario, avaro, desleal. Entregó a Maradona. Cuando llegó a manejar las finanzas de la FIFA, “Don Julio”, como le lamían los serviles, se besó el anillo con su lema: “Todo pasa”.

Todo se olvida. El FIFA-Gate en 2015 reveló la dimensión del choreo sin límite. Compraventa de votos para conseguir ser sede de torneos, tráfico de influencias, sobornos, coimas por derechos de televisión, sobreprecios en contratos. Los arrepentidos que colaboraron con la Justicia en Estados Unidos, a cambio de cárcel por tobillera, confirmaron que el delincuente “número uno” no estaba entre los detenidos De no haber muerto en 2014, Grondona estaría preso.

Un mes después del entierro, monseñor Tapia convocó a los fieles que estuvieran dispuestos a seguir “los lineamientos”. El recuento de votos de los 75 cardenales que debían elegir entre Tinelli, o Segura, dio 38-38. Milagro. Si el señor así lo quiere ¿por qué no yo?, pensó Tapia. Revisó su rosario de ensartados. Hugo Moyano, Rodríguez Larreta, Macri. Hizo la señal de la cruz con los dedos en “v”, se arrodilló ante Scioli, Massa, Kicillof, ofreció puestos en el Ceamse, ascensos a parroquias con mejor recaudación. En 2017 se sentó en el sillón de Grondona. Si Dios daba una mano, como en 1986, tal vez podría subir el último “escaloni” para comparecer ante Messi.

La divina pasión ciega, encubre, justifica sacar una ventajita. ¿Te extraña el silencio de la mayoría de los dirigentes que dejaron solo a Verón, la bruja hereje? ¿Ya devolvió Rosario Central el título que le regalaron? ¿Por qué ninguno se queja de los beneficios, arbitrales, económicos, que recibió Arsenal de Sarandí en su momento, Barracas Central después? El dogma funda la fe. No hay que mezclar los diezmos con la política. No tenemos fines de lucro. ¡Fuera las sociedades que nos obligarían a rendir cuentas!

El club es de los socios que tienen la cuota al día. Los que no reciben ni una camiseta de regalo cuando venden a un jugador en millones de dólares. Bienaventurados los que aportan, pero ven los partidos por televisión porque no pueden pagar el servicio extra que ofrece la barra. Alquiler de carnets, trapitos. puestos de choripán que pagan peaje. De esos inocentes será, alguna vez, un pedazo de cemento en el sector más alto del estadio, sin baños, cerca del reino de los cielos, porque el club es de los socios.

La AFA de los sucios.

*Escritor y periodista. (Perfil)

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