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Con dardos al peronismo, Milei defendió la entrega del sable de San Martín a los Granaderos a Caballos

El Presidente Milei hizo entrega del sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo. “El sable fue robado no una sino dos veces por la Juventud Peronista, en 1963 y 1965, durante un gobierno democrático, en lo que no puede ser llamado de otra manera que un acto de terrorismo contra el patrimonio nacional”, denunció.

El presidente Javier Milei encabezó un acto por el aniversario del Combate de San Lorenzo, atravesado esta vez por la histórica entrega del sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo de aquella localidad. A lo largo de su discurso, el mandatario remitió a la polémica que suscitó en los últimos días el traslado del histórico objeto. “Nunca falta la crítica infundada”, señaló en alusión a algunos sectores del peronismo.

Así, Milei hizo una defensa del traslado del sable corvo y lo calificó de un “acto de justicia histórica”.

“El sable fue robado no una sino dos veces por la Juventud Peronista, en 1963 y 1965, durante un gobierno democrático, en lo que no puede ser llamado de otra manera que un acto de terrorismo contra el patrimonio nacional”, denunció.

Entonces, el mandatario señaló que el sable fue devuelto al Ejército en 1967 por medio de un decreto y luego bajo “la custodia definitiva” del Regimiento de Granaderos a Caballo. “Allí permaneció casi 50 años hasta el año 2015, cuando por orden de la ex presidenta fue trasladado nuevamente al Museo Histórico Nacional. No deberá sorprender que quienes habían robado el sable en los 60 fueron invitados a la inauguración de la sala donde sería exhibido”, arremetió Milei.

“Por eso no es de extrañar que hoy este mismo sector pone el grito en el cielo por lo que en realidad es un acto de justicia histórica”, sentenció luego. “Ellos nos llaman colonizados y vende patrias, pero hicieron todo lo posible para empobrecernos y perder el respeto del mundo. Nos dicen ´cipayo´, pero desfinanciaron y desprestigiaron a nuestras Fuerzas Armadas, dejándonos indefensos”, consignó el diario La Nación.

“Hoy estamos aquí para conmemorar el aniversario del combate que dio inicio a nuestra campaña libertadora. en este mismo campo nuestros granaderos derramaron su sangre por una patria que se estaba gestando en el corazón de nuestros próceres y fueron victoriosos”, destacó Milei al comienzo de su discurso.

“Hoy también consagramos el retorno del sable corvo del General San Martín al regimiento de Granaderos. Se trata de la espada que trajo libertad a tierras que solo conocían el sometimiento”, indicó Milei.

“Es la espada que nos recuerda que la libertad es inclaudicable y que si uno lleva adelante los sacrificios que se demandan, se pueden alcanzar cimas inmensas”, agregó el Presidente, publicó el diario La Nación.

El mandatario llegó a la provincia acompañado de su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei y de algunos de sus funcionarios, entre los que destacan, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro de Defensa, Carlos Presti, el ministro de Interior, Diego Santilli y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

Cerca de las 19, comenzó la ceremonia oficial en el parque histórico Campo de Gloria. Minutos después, el Presidente arribó al predio acompañado por Karina Milei y la diputada libertaria santafesina Romina Diez.

El mandatario arribó a la provincia junto a su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y parte de su Gabinete.

Según anticiparon medios santafesinos, en el Campo de Gloria se montaron palcos diferenciados: uno para Milei y sus funcionarios, Pullaro y el intendente local Leonardo Raimundo; un segundo espacio para autoridades provinciales y municipales; y el tercero para referentes libertarios de Santa Fe.

De acuerdo a lo informado por fuentes oficiales, durante la ceremonia no habrá otros discursos políticos, ya que el objetivo del evento es la recreación del Combate de San Lorenzo.

El encuentro cobra especial relevancia ya que desde hace 26 años que un presidente de la Nación no participaba del acto central del Combate de San Lorenzo, que tuvo lugar el 3 de febrero de 1813.

La polémica por el sable

El sable corvo había sido donado por la nieta de Juan Manuel de Rosas, Manuela, en 1896 al Museo Histórico Nacional. Ahora allí quedará una réplica.

La fecha del decreto 81/2026 para formalizar el traslado del sable coincidió con el 213° aniversario de la Batalla de San Lorenzo y estableció el cambio de custodia de la pieza desde el Museo Histórico Nacional.

La decisión administrativa generó la dimisión inmediata de la directora de la institución cultural de San Telmo, María Inés Rodríguez Aguilar, y abrió un frente judicial con los descendientes de los donantes originales.

Traslado del sable corvo

El sable fue removido del Museo Histórico Nacional este sábado temprano por un conjunto de Granaderos a Caballo, mientras afuera un grupo de manifestantes protestaba en contra del traslado.

Esta semana, el Presidente firmó el Decreto 81/2026, publicado en el Boletín Oficial para retirar la espada del prócer del edificio de la calle Defensa. La decisión, indicaba el documento, busca “asegurar su adecuada guarda, conservación y custodia permanente” de la histórica pieza, publicó el diario Página/12.

La medida generó un gran rechazo. Primero con la renuncia de la directora del MHN, María Inés Rodríguez Aguilar; luego con historiadores que aseguraron que la institución cuenta con las condiciones necesarias para cuidar la reliquia; y también los herederos de Juan Manuel de Rosas -a quien San Martín legó su sable-, quienes se presentaron ante la Justicia para evitar el traslado.

Disputa judicial

Mercedes Terrero, María Rosa Terrero, Sebastián Terrero, Candelaria Domínguez Cossio y Malena Terrero, descendientes de Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino -herederos del sable corvo- pidieron que se implemente una medida cautelar.

“Se solicita se ordene la prohibición de traslado del sable referido, ordenando la inmediata suspensión de cualquier acto tendiente a trasladar el sable corvo del General José de San Martín del Museo Histórico Nacional, con sede en la calle Defensa 1600, Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, decía la presentación.

Los herederos argumentaban que “cualquier modificación respecto del destino del sable corvo alteraría de manera directa el patrimonio histórico y cultural de la Nación, como también violaría el cargo oportunamente asignado como condición en la donación, que fuera aceptada por el Estado Nacional”.

La Justicia Federal rechazó el jueves último una medida cautelar que habían presentado los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero para evitar el traslado del sable corvo, consignó el diario Página/12.

La jueza Macarena Marra Giménez, a cargo del Juzgado Contencioso y Administrativo Federal Número 12, no dio por probada la postura que sostiene que la donación del sable corvo haya sido “con cargo”, es decir, como obligación accesoria impuesta al Estado, en este caso, relativa al lugar de guarda, el Museo Histórico Nacional.

La historia del sable corvo

San Martín legó su sable a Juan Manuel de Rosas en 1845 como reconocimiento de la batalla de la defensa de la soberanía nacional luego de la batalla de la Vuelta de Obligado.

Rosas llevó el sable a su exilio en Inglaterra y lo guarda en un cofre con la trascripción de la cláusula de donación: “A mi primer amigo Juan Nepumoceno Terrero se entregará la espada que me dejo el Excelentísimo Señor Capitán General don José de San Martín. y que lo acompañó en toda la guerra de la Independencia”.

Muerto Nepomuceno, el sable queda en manos de Máximo Terrero, hijo mayor del matrimonio y esposo de Manuela Rosas, quienes lo donaron a la Nación Argentina en noviembre de 1986, al aceptar el pedido del fundador del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, y manifestando su voluntad expresa de que la espada fuera depositada en dicha institución.

En 1967, el sable fue dado en custodia al Regimiento de Granaderos durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, pero en 2015 fue restituido al Museo Histórico Nacional por decreto de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El acto en el Campo de Gloria

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